{"id":7614,"date":"2014-11-01T10:05:00","date_gmt":"2014-11-01T09:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/no\/"},"modified":"2026-10-18T13:12:54","modified_gmt":"2026-10-18T12:12:54","slug":"no","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/no\/","title":{"rendered":"\u00a1No!"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 48 \u00b7 Noviembre de 2014 \u00b7 pp. 27\u201330<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Se pregunta si el \u00abno\u00bb que se dice a un ni\u00f1o es represivo o estructurante. Parte de la construcci\u00f3n de la imagen corporal seg\u00fan Dolto, distingue el \u00abno\u00bb relativo del \u00abno\u00bb absoluto y repasa mecanismos como la represi\u00f3n, la sublimaci\u00f3n y la somatizaci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto peso en dos letras!: \u00bfes peor que \u201ctonto\u201d, \u201cfeo\u201d y, casi, que \u201cno te quiero\u201d? o \u00bfes una necesidad b\u00e1sica? O sea, \u00bfes represivo o estructurante?<\/p>\n<p>Cuando le decimos \u201cno\u201d a un ni\u00f1o, m\u00e1s all\u00e1 de negarle el acto podemos llegar a negarle hasta el deseo. Y eso, en pleno proceso de construcci\u00f3n de la imagen corporal (si es que se finaliza alguna vez) puede tener un efecto demoledor.<\/p>\n<p>Si hacemos caso a Dolto (y recomiendo hac\u00e9rselo) la imagen corporal de uno mismo es inconsciente y se construye a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n din\u00e1mica de otras tres im\u00e1genes parciales: una <strong>imagen de base,<\/strong> una <strong>imagen funcional<\/strong> y una <strong>imagen er\u00f3gena<sup>1<\/sup><\/strong>.<\/p>\n<p>La primera, la imagen de base, se basa en la sensaci\u00f3n de continuidad del ser. Esto es, que se construye, sobre todo, a partir de la sensorialidad.<\/p>\n<p>La segunda, imagen funcional, se construye a trav\u00e9s de la acci\u00f3n y de la sensaci\u00f3n de competencia en esa acci\u00f3n. De lo que uno es capaz de desear, anticipar, planear y resolver con \u00e9xito o, al menos, sin demasiada frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tercera, la imagen er\u00f3gena, se desarrolla en el placer compartido y humanizante de la comunicaci\u00f3n. Para nosotros; de la transformaci\u00f3n rec\u00edproca con las figuras de apego.<\/p>\n<p>El \u201cno\u201d puede llegar directo a la l\u00ednea de flotaci\u00f3n de la imagen funcional en construcci\u00f3n al poner en duda el principio motor del acto; el deseo. Claro que, afortunadamente, ese \u201cno\u201d tambi\u00e9n puede decirse de manera que no siempre tenga este efecto y, de todas maneras, ser\u00e1 necesario decir bastantes \u201cnoes\u201d a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Supongo, entonces, que la respuesta a las preguntas del principio ser\u00e1, inevitablemente, ambas cosas: represi\u00f3n y estructuraci\u00f3n. Quiz\u00e1 la bondad se encuentre, como en tantas ocasiones, en el equilibrio entre ambas. Permitidme un an\u00e1lisis posible.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, hay un \u201cno\u201d estructurante, al que voy a denominar <strong>relativo<\/strong> , que es el que utilizan todos los padres del mundo con una clara intenci\u00f3n educativa. Lo llamo relativo porque la acci\u00f3n que se niega se hace en relaci\u00f3n a tres cuestiones: el momento, el lugar y el modo en que el ni\u00f1o quiere realizar la acci\u00f3n. Son el \u201cahora no\u201d, \u201caqu\u00ed no\u201d y \u201cas\u00ed no\u201d.<\/p>\n<p>Estos tres \u201cnoes\u201d llevan impl\u00edcito un \u201cs\u00ed\u201d; \u201cluego s\u00ed\u201d, \u201call\u00ed s\u00ed\u201d y \u201cde este otro modo s\u00ed\u201d. Aqu\u00ed precisamente radica su potencial estructurante; en ense\u00f1ar al ni\u00f1o la pertinencia de las acciones en relaci\u00f3n al lugar, el tiempo y el modo, a la vez que se le impone una espera, pero no la negaci\u00f3n del deseo. Al contrario, el deseo es pertinente pero con condiciones. Deber\u00e1 aprender a discernirlas y a anticiparlas para poder llegar a autorregular su deseo con respecto de ellas.<\/p>\n<p>Sin embargo, a veces, se impone la necesidad de establecer otras negaciones y estas, a las que por su car\u00e1cter no condicional llamar\u00e9 <strong>absolutas<\/strong> , s\u00ed que van a tratar de reprimir el deseo. Y este ya es un tema delicado. Si un ni\u00f1o desea agredir a otra persona no hay, en principio, condiciones bajo las que se le pueda permitir hacerlo. No se le puede partir la cara a otro \u201cluego\u201d, ni \u201call\u00ed\u201d, ni \u201cas\u00ed\u201d. Y punto. Pero no punto y final. Afortunadamente hay formas de saltarse hasta lo absoluto.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puede hacer el ni\u00f1o ante la negaci\u00f3n de su deseo? Una posibilidad es la cl\u00e1sica que nos explic\u00f3 Freud cuando se refer\u00eda, sobre todo, al deseo de posesi\u00f3n del objeto (madre), pero tambi\u00e9n a la agresi\u00f3n, a la dominaci\u00f3n, etc. Son deseos que los padres (y la sociedad) no van a tolerar y los van a reprimir no solo con el lenguaje verbal sino con miradas, rechazos, chantajes e, incluso, azotes.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n es tan fuerte que el ni\u00f1o se ve en la necesidad de interiorizarla, es decir, de reprimirse a s\u00ed mismo la posibilidad de desearlo siquiera en favor de seguir siendo amado.<\/p>\n<p>Sin embargo es una represi\u00f3n, en lo referente al acto y al deseo, a nivel consciente<sup>2<\/sup>. El inconsciente, en cambio, no estar\u00e1 dispuesto a olvidarlo tan f\u00e1cilmente y si no puede saciar el deseo por una v\u00eda (el acto consciente) lo intentar\u00e1 por otra; coleccionando sellos o haciendo mucho deporte, por ejemplo, en unos casos inocentes y socialmente tolerables o con sarpullidos en la piel, por poner otro ejemplo de un caso m\u00e1s irritante. Estas v\u00edas de escape del inconsciente se conocen como sublimaciones y enfermedades psicosom\u00e1ticas respectivamente3 .<\/p>\n<p>En el caso de la sublimaci\u00f3n el objeto del deseo se cambia por otro objeto que no supone conflicto para el sujeto (desplazamiento). Ambos objetos, el original y el sustituto tienen una relaci\u00f3n de parecido (analog\u00eda), pero es un parecido que s\u00f3lo es evidente para el inconsciente. Ya me dir\u00e9is la relaci\u00f3n que veis entre el deseo incestuoso y coleccionar sellos, por ejemplo (\u00a1ojo! es un ejemplo inventado)4 .<\/p>\n<p>Las sublimaciones nos suelen permitir funcionar con cierta deportividad ante nuestros conflictos.<\/p>\n<p>Las somatizaciones, que no han podido pasar por el filtro de lo simb\u00f3lico, son, por el contrario, un grito angustioso de auxilio. Pero, no nos pongamos dram\u00e1ticos que para que estas cosas ocurran hace falta algo m\u00e1s que un simple \u201cno\u201d mal dado.<\/p>\n<p>Otra posibilidad, que nos explic\u00f3 Winnicott, consiste en negarse a s\u00ed mismo como ser deseante de esos quereres y adoptar otro \u201cs\u00ed mismo\u201d con el que los padres estar\u00e1n, supuestamente, m\u00e1s contentos. Cuando se hace de forma masiva estamos ante la creaci\u00f3n de un \u201cfalso self\u201d que en lugar de satisfacer los deseos propios se encamina a satisfacer los supuestos deseos de las figuras de apego. A la larga esto es bastante malo.<\/p>\n<p>Estas v\u00edas, al parecer inevitables en parte, pueden llegar a provocar, en algunos casos, serios problemas de convivencia con uno mismo y con los dem\u00e1s, pues la realizaci\u00f3n del deseo est\u00e1 enmascarada, es incompleta y sigue ocasionando tensi\u00f3n. Aunque no hay que olvidar que, en teor\u00eda al menos, todos las usamos en alguna medida y hasta de forma constructiva.<\/p>\n<p>Para los psicomotricistas existe otra v\u00eda te\u00f3rica m\u00e1s. Es la v\u00eda de la expresi\u00f3n simb\u00f3lica del deseo. El deseo no se realiza pero se expresa de una manera m\u00e1s clara, se expresa en comunicaci\u00f3n con otro(s), en placer y con una gran aceptaci\u00f3n del deseo (que no del acto en bruto). El ni\u00f1o reprime el acto pero hace como que lo realiza (lo juega), el otro se lo acepta, se r\u00eden, lo cambian de forma, lo parodian, se turnan en el rol, se cansan y lo dejan. Ya lo retomar\u00e1n otro rato porque el deseo no desparece, pero cada vez que se retoma ha evolucionado, se ha transformado en su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Esquema del deseo<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>Deseo<\/strong> \u2192 NO\n<ul>\n<li><strong>NO relativo<\/strong> (\u00bfD\u00f3nde?, \u00bfCu\u00e1ndo?, \u00bfC\u00f3mo?) \u2192 S\u00cd<\/li>\n<li><strong>NO absoluto<\/strong>\n<ul>\n<li><strong>Simbolizaci\u00f3n<\/strong> (juego, arte)<\/li>\n<li><strong>Represi\u00f3n<\/strong>\n<ul>\n<li><strong>Sublimaci\u00f3n<\/strong> (cambio anal\u00f3gico del objeto)<\/li>\n<li><strong>Somatizaci\u00f3n<\/strong> (desajustes de personalidad)<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Esta v\u00eda, la v\u00eda del juego, es menos represiva, hace m\u00e1s consciente el deseo (no del todo necesariamente) y permite que sea uno mismo el que reprima el paso al acto con menos conflicto y menos tensi\u00f3n porque lo hace sin negarse a s\u00ed mismo. Es el vector terap\u00e9utico del juego. Interpretando a Winnicott5 , me atrevo a decir que los adultos seguimos jugando con estos deseos ocultos para poder liberar las tensiones que nos crean en su enfrentamiento con la realidad, pero lo hacemos a trav\u00e9s de simbolizaciones de alto nivel como el cine, el teatro, la m\u00fasica y el arte en general. Tambi\u00e9n lo hacemos con las competiciones, los chistes y la cultura en general. Y, si nos dejan, con juegos como los de los ni\u00f1os o \u00bfno os acord\u00e1is de las formaciones personales? La diferencia con la sublimaci\u00f3n ser\u00eda, entiendo yo, que el deseo no sufre un desplazamiento por analog\u00eda sino que se expresa de una forma m\u00e1s directa.<\/p>\n<p>Por todo esto los psicomotricistas podemos sonre\u00edr satisfechos ante los juegos de destrucci\u00f3n, muerte, enterramiento, devoraci\u00f3n, dominaci\u00f3n, maltrato y otras cosas que resultan chocantes a ojos de los padres. Eso s\u00ed, siempre que se den las condiciones de comunicaci\u00f3n, placer e inscripci\u00f3n en el registro simb\u00f3lico que tan bien conocemos.<\/p>\n<p>Y por todo esto, tambi\u00e9n, somos firmes partidarios del \u201cno\u201d que se dice, no para satisfacer una necesidad de control o dominio sobre el ni\u00f1o ni desde la impotencia del enfado, sino del \u201cno\u201d que se dice desde la clara conciencia de la ayuda que se le ofrece. Es el \u201cno\u201d de la firmeza serena, el de la persona que, como dec\u00eda Winnicott, ni se muere ni se venga.<\/p>\n<p>Que nadie piense que es f\u00e1cil. A m\u00ed me parece que, m\u00e1s que al dominio de la tecnicidad, pertenece al dominio del arte. \u00a1Hala, a practicar!<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>Dolto, F. (2005). \u201cLa imagen inconsciente del cuerpo\u201d. Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>Nasio, J.D. (1998). \u201cCinco lecciones sobre la teor\u00eda de Jaques Lacan\u201d. Gedisa.<\/li>\n<li>Winnicott, D. W. (1996). \u201cRealidad y juego\u201d. Gedisa.<\/li>\n<li>Roudinesco, E. y Plon, M . (2008). Diccionario de psicoan\u00e1lisis. Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>Shannon, D. (1998). \u201cNo, David\u201d. Everest.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p class=\"cdn-small\"><small>1. Ella tambi\u00e9n habla de una imagen din\u00e1mica que tiene mucho que ver con el deseo y que yo he incluido como amalgama de las otras tres para simplificar. En fin, una descripci\u00f3n m\u00e1s completa de todo esto en el primer cap\u00edtulo de Dolto, F. (2005). \u201cLa imagen inconsciente del cuerpo\u201d. Paid\u00f3s.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>2. Quiz\u00e1 subconsciente o preconsciente, seg\u00fan los autores. 3. \u201cEl s\u00edntoma es tanto dolor como alivio, sufrimiento para el yo, alivio para el inconsciente.\u201d Nasio, J.D. (1998). \u201cCinco lecciones sobre la teor\u00eda de Jaques Lacan\u201d. Gedisa. Barcelona. P\u00e1g.32. 4. Freud hablaba de la sublimaci\u00f3n como la energ\u00eda libidinal desplazada hacia fines no sexuales, fundamentalmente hacia fines intelectuales y art\u00edsticos. Lo consideraba un mecanismo o proceso de defensa. Su hija Anna y Melanie Klein ampliaron el concepto. 5. Para Winnicott tanto las experiencias culturales como las de juego se hallan en lo que \u00e9l llam\u00f3 los espacios transicionales. Espacios potenciales para la creaci\u00f3n y para la articulaci\u00f3n entre la realidad externa y la ps\u00edquica interior. Lo explica en Winnicott, D.W. (1996).<\/small><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Ion Arana.<\/strong> Maestro. Psicopedagogo. Terapeuta Psicomotor en el Centro de Psicomotricidad Kiribil.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Ion Arana (2014). \u00a1No!. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 48, pp. 27\u201330. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se pregunta si el \u00abno\u00bb que se dice a un ni\u00f1o es represivo o estructurante. 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