{"id":7408,"date":"2013-05-01T10:08:00","date_gmt":"2013-05-01T09:08:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/mi-experiencia\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:01","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:01","slug":"mi-experiencia","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/mi-experiencia\/","title":{"rendered":"Mi experiencia"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 45 \u00b7 Mayo de 2013 \u00b7 pp. 29\u201334<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Relata las pr\u00e1cticas de psicomotricidad educativa con seis ni\u00f1os de 0 a 1 a\u00f1os en una ikastola. Trata el apego y el movimiento aut\u00f3nomo libre, describe el espacio, el material y las sesiones, y recoge juegos de presencia y ausencia.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Recientemente he acabado la formaci\u00f3n en Pr\u00e1ctica Psicomotriz Educativa, habiendo realizado mis pr\u00e1cticas en la ikastola de Urretxu-Zumarraga con 6 ni\u00f1os, de 0-1 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Quiero contaros c\u00f3mo he trabajado la psicomotricidad con ni\u00f1os de esta edad. Para ello, adem\u00e1s de sobre la importancia de la psicomotricidad, voy a escribir sobre el movimiento aut\u00f3nomo libre y la teor\u00eda del apego. Tambi\u00e9n har\u00e9 una breve reflexi\u00f3n a partir de lo recogido en las sesiones.<\/p>\n<p>La clave de la psicomotricidad es proporcionar un espacio al ni\u00f1o en el que \u00e9ste sea el protagonista de su desarrollo y del proceso que est\u00e1 realizando. Siempre dentro de un marco, siendo fundamental respetar y tomar en cuenta las necesidades y caracter\u00edsticas que tiene el ni\u00f1o seg\u00fan su edad.<\/p>\n<p>El objetivo del trabajo psicomotor con los ni\u00f1os que a\u00fan no tienen un a\u00f1o, ser\u00e1 conocer el placer de su cuerpo y su movimiento. Y para que el ni\u00f1o se viva con placer, tiene que tener al lado un adulto que le d\u00e9 seguridad.<\/p>\n<p>En la Escuela Infantil han vivido la primera separaci\u00f3n de su ambiente familiar y las educadoras nos convertimos en personas sobre las que proyectar sus necesidades de apego.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto m\u00e1s peque\u00f1os son m\u00e1s necesidad tienen de vivir este apego a modo de seguridad afectiva, esto les ayudar\u00e1 a abrirse al mundo y a otras personas, es decir, a sumergirse en la socializaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>El v\u00ednculo de apego<\/h3>\n<p>El apego es el v\u00ednculo afectivo permanente y duradero entre dos personas y alienta a mantener la proximidad y la interacci\u00f3n entre ambos. El individuo, ni\u00f1o o adulto, encuentra una base de seguridad en la otra persona. Desde esta base, examina el mundo f\u00edsico y social, siendo al mismo tiempo un refugio y consuelo para \u00e9l, que le tranquiliza ante las situaciones de ansiedad, tristeza y miedo.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del apego (J. Bolwby, 1976) propone que el ni\u00f1o tiene biol\u00f3gicamente una necesidad concreta: es la tendencia a interactuar con otras personas, que tiene como fin dirigirse a una figura espec\u00edfica.<\/p>\n<p>La proximidad entre el ni\u00f1o y la persona de apego es tan esencial como la alimentaci\u00f3n para la supervivencia del ni\u00f1o. Por lo general, la madre es la figura de apego primario. Al fin y al cabo, la figura de apego es la persona que cubre las necesidades del ni\u00f1o de modo permanente y firme.<\/p>\n<p>Las personas que han construido un apego seguro tienen un esquema claro de s\u00ed mismas, y saben que son capaces de atraer la atenci\u00f3n de los dem\u00e1s cuando lo necesitan.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n saben que hay otros dispuestos a proporcionar ese apoyo, y eso les hace sentirse bien; se sienten igual de c\u00f3modos cuando tienen que pedir ayuda o cuando est\u00e1n en autonom\u00eda. Consiguen la tranquilidad.<\/p>\n<p>Cuando el v\u00ednculo de apego est\u00e1 bien construido, tendr\u00e1n facilidad para adecuarse a la nueva situaci\u00f3n de la Escuela Infantil. Nuestro trabajo ser\u00eda no adelantarnos a su propia acci\u00f3n, de acuerdo con la teor\u00eda del movimiento aut\u00f3nomo libre.<\/p>\n<h3>Movimiento aut\u00f3nomo libre<\/h3>\n<p>Es b\u00e1sico dejar actuar al ni\u00f1o en el espacio. Hay que dejarles libres, es decir, respetar su ritmo, y hay que darles tiempo para pasar por todas las fases: encontrar algo nuevo, repetir, y entonces completar.<\/p>\n<p>Seg\u00fan dice Pikler, el ni\u00f1o que crece en el movimiento libre aut\u00f3nomo consigue el conocimiento total de sus capacidades y de su cuerpo, conociendo bien sus limitaciones, y teniendo confianza en s\u00ed mismo. Sin embargo, para que el ni\u00f1o tenga confianza en s\u00ed mismo, previamente la persona que tiene una relaci\u00f3n estable con \u00e9l le ha debido demostrar la confianza que posee en sus capacidades.<\/p>\n<h3>Sesiones<\/h3>\n<p>Para los ni\u00f1os peque\u00f1os es de gran importancia la simplicidad de los materiales y el espacio. Tenemos que adaptar el espacio a la expresividad de los ni\u00f1os. Esta sala debe dar una respuesta a los movimientos del ni\u00f1o, a sus deseos y a sus necesidades. Tenemos que tener en cuenta todas las necesidades y deseos del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Para empezar, tal y como dice Sonia Compostela en una entrevista, el primer objeto, el b\u00e1sico, es el suelo. El piso de nuestra sala est\u00e1 forrado de sintasol y aunque no es tan agradable como la madera, est\u00e1 bien para estar tumbado y para desplazarse.<\/p>\n<p>Sin embargo, en las primeras sesiones, utilic\u00e9 una colchoneta firme para que los ni\u00f1os experimentasen la horizontalidad. Estar sobre una base fuerte y segura ofrece al ni\u00f1o la posibilidad de encontrar diferentes posturas corporales.<\/p>\n<p>En cuanto al material, cubos, cajas y recipientes, tapas, etc., son adecuados para poder realizar las acciones de coger, dejar, meter, sacar, tirar, juntar, etc. Cuando son capaces de desplazarse podemos sacar pelotas: tirar, coger de nuevo, observar c\u00f3mo se mueven en el espacio, etc.<\/p>\n<p>Sin embargo, el espacio sensoriomotor ha sido el m\u00e1ximo protagonista en estas sesiones. Cuando comenzaron a desplazarse arrastr\u00e1ndose, andando a gatas o sentados, puse bloques de diferentes formas y alturas, alrededor de una plataforma de una s\u00f3lida base de madera.<\/p>\n<p>Gracias a esto, al encontrarse con un espacio que ten\u00eda diferentes alturas y rampas, los ni\u00f1os realizaron renovados esfuerzos para encontrar posturas corporales nuevas con las que adecuarse a estas diferentes propuestas espaciales. Vivieron los desequilibrios, y en ese mismo momento consiguieron el movimiento natural. Precisamente porque vivieron esas experiencias en un ambiente de seguridad, han tenido la oportunidad de crear este movimiento natural.<\/p>\n<p>He cambiado una y otra vez este espacio durante el curso. Al principio puse bloques simples y de poca altura y, al ir avanzando su movimiento, he ido introduciendo alg\u00fan circuito y bloques m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>A pesar de ser peque\u00f1os, cuando ya est\u00e1n adaptados la nueva sala y espacios, podemos hacer breves rituales para comenzar y terminar las sesiones. Al entrar a la sala, nos sent\u00e1bamos en una colchoneta y cant\u00e1bamos \u201cAgongon Mariagongon\u201d, diciendo el nombre de cada ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Este ritual de entrada puede considerarse como un puente para pasar de otro tipo de actividad a la pr\u00e1ctica psicomotriz. Adem\u00e1s, como hemos hecho las sesiones a primera hora, estaba tambi\u00e9n la transici\u00f3n de casa a la Escuela Infantil y nos parec\u00eda imprescindible actuar con cuidado.<\/p>\n<p>En cuanto al ritual de salida, hemos terminado las sesiones con un peque\u00f1o masaje. Es una manera de cerrar la sesi\u00f3n, y como terminar la sesi\u00f3n con un coloquio es imposible en esta edad, tocar el cuerpo con el que tanto han trabajado es beneficioso. Al dar los masajes trabajamos diversos beneficios: predisposici\u00f3n a escuchar las emociones del otro, la aceptaci\u00f3n de sus expresiones, la relajaci\u00f3n, la calma, la estimulaci\u00f3n, trabajar la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el cari\u00f1o, el calor, el apego, la contenci\u00f3n. Les he dado la posibilidad de darse aceite en las manos, tocar el aceite y acariciar su cuerpo. He hecho masaje de pies y de manos y he tratado de terminar en la zona de la cintura, para expresar la totalidad corporal y que ah\u00ed tienen las piernas.<\/p>\n<p>Y con esto se termina y antes de ir al aula de al lado, hemos cantado la canci\u00f3n \u201cAgur, agur, agur\u201d en todas las sesiones.<\/p>\n<p>Al final, los rituales tambi\u00e9n ayudan dando al ni\u00f1o lo que necesita: la calma, las rutinas y las repeticiones necesarias para conseguir la seguridad.<\/p>\n<p>En lo que se refiere al papel del adulto, por un lado subrayar\u00eda la necesidad del contacto f\u00edsico, los gestos, las palabras, las miradas, que son los medios que se utilizan en todo momento para reconocer al ni\u00f1o. Ya que todav\u00eda no son capaces de comunicarse verbalmente, me he centrado en su cuerpo y he puesto palabras a sus acciones. He desarrollado tambi\u00e9n la funci\u00f3n de espejo. Antes de hacer cualquier cosa siempre les he adelantado verbalmente lo que iba a hacer; \u201cte voy a quitar los mocos, \u00bfvale?\u201d, por ejemplo.<\/p>\n<p>Por otra parte, nuestras posiciones corporales tienen tambi\u00e9n gran importancia en estas sesiones. Siendo la persona que les vamos a dar seguridad a los ni\u00f1os tenemos que estar atentas con la p\u00e9rdida de la verticalidad y la estrategia para encaminar la acci\u00f3n al sitio que queremos ser\u00e1 sentarnos en ese lugar. Debemos mostrarles que estamos ah\u00ed f\u00edsicamente, pero sin invadir.<\/p>\n<h3>El desarrollo de los ni\u00f1os<\/h3>\n<p>A lo largo de estas sesiones he podido analizar la evoluci\u00f3n del movimiento de todos los ni\u00f1os. Es el caso de dos ni\u00f1as a las que ense\u00f1aron en casa la postura de sentadas sin que ellas fueran capaces de hacerlo por s\u00ed solas.<\/p>\n<p>Si bien al principio pasaban mucho tiempo tumbadas, en la medida en que las sesiones avanzaron, se sent\u00edan muy c\u00f3modas en la postura de sentadas y he intentado que recuperasen los movimientos y posturas perdidos.<\/p>\n<p>Para ello, he utilizado diversas estrategias: ponerme a su lado tumbada, juntando mi mano con la suya, cantar alguna canci\u00f3n, etc. Ten\u00eda como objetivo que estuvieran lo m\u00e1s tranquilas posible en la posici\u00f3n de tumbadas, con la intenci\u00f3n de que adquirieran por s\u00ed mismas las diferentes posturas. A pesar de que el proceso ha ido despacio, han accedido al gateo de forma aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>Los otros cuatro ni\u00f1os han seguido el mismo camino, cada uno a su ritmo, pero han ido adquiriendo las diferentes posturas por s\u00ed mismos, sin que nadie se lo ense\u00f1ase. He disfrutado viendo este proceso hermoso y natural. Al principio, de estar boca arriba pasaron a estar boca abajo.<\/p>\n<p>En esta postura fueron capaces de realizar algunos movimientos: mantenerse sobre la tripa, extender los brazos; enseguida fueron capaces de desplazarse a rastras. Al principio hacia atr\u00e1s, luego hacia delante. Aprendieron tambi\u00e9n a andar a gatas. Han andado con gran seguridad, con gran velocidad. Los cuatro son capaces de ponerse de pie agarrados a algo y dos de ellos han comenzado a andar.<\/p>\n<h3>El grupo<\/h3>\n<p>En lo que se refiere a la relaci\u00f3n que ha habido entre los ni\u00f1os, destacar\u00eda las imitaciones que se han realizado en todas las sesiones: por un lado, los intercambios que ha habido a trav\u00e9s de los objetos y, por otro, las acciones compartidas a trav\u00e9s del cuerpo.<\/p>\n<p>En las imitaciones que se han producido con los botes y las tapas, esto es lo que se ha repetido en muchas ocasiones: cuando un ni\u00f1o coge un bote y lo golpea contra el suelo, o cuando coge un bote en cada mano y los golpea entre s\u00ed, alg\u00fan otro ni\u00f1o se pon\u00eda al lado y, mirando con atenci\u00f3n, realizaba los mismos gestos, imitando la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os que hab\u00edan realizado la imitaci\u00f3n se pon\u00edan al lado del que ten\u00eda la iniciativa y continuaban juntos la misma acci\u00f3n. Al intercambiarse las miradas los ni\u00f1os expresan el deseo que tienen de jugar juntos. Adem\u00e1s, en algunas ocasiones quien se ha acercado a quien realizaba la acci\u00f3n ha sido un ni\u00f1o que estaba lejos. Aqu\u00ed se ha puesto en evidencia un alto nivel de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Por otro lado, ha habido algunas imitaciones sin objetos, golpeando, por ejemplo, con las manos sobre la plataforma, en la calefacci\u00f3n y en otros lugares.<\/p>\n<p>El cuerpo que est\u00e1 en movimiento nos hace llegar diversas emociones. Inmensa satisfacci\u00f3n, alegr\u00eda. Podemos decir que se produce un contagio emocional, cuando la acci\u00f3n se ampl\u00eda cada vez m\u00e1s y aparece una mayor fusi\u00f3n emocional a trav\u00e9s de las risas y los gritos. En esos momentos se ve el deseo de comunicarse y el deseo de expresar juntos esas emociones, a trav\u00e9s de la cercan\u00eda, la vocalizaci\u00f3n, la mirada, la postura, el gesto.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, quiero se\u00f1alar las experiencias de intercambio y los juegos de cuc\u00fa en la casita (telas de una tienda de camping colgando). En el caso de la casita, en algunas situaciones un ni\u00f1o ha entrado por un lado de la tela y ha salido por el otro sin mirar alrededor. Pero en la mayor\u00eda de los casos, el ni\u00f1o que ha tenido la iniciativa ha entrado en la casa y ha mirado hacia afuera por un lado de la tela con la intenci\u00f3n de comunicarse con el otro.<\/p>\n<p>En estas ocasiones los ni\u00f1os organizan juegos para experimentar diferentes posibilidades: estoy o no estoy para el otro (estar presente\/estar ausente).<\/p>\n<p>Lo que se ve desde dentro o estando fuera es distinto y puede experimentar tambi\u00e9n el ser visto o no ser visto por los otros compa\u00f1eros (ver\/no ver y ser visto\/no ser visto).<\/p>\n<p>En los juegos de cuc\u00fa tambi\u00e9n pueden expresar el \u201caqu\u00ed estoy y no estoy\u201d. Algunas veces, poni\u00e9ndose una tela en la cabeza y mir\u00e1ndome, me han expresado que han \u201cdesaparecido\u201d. En otras ocasiones, han tapado su cabeza y se han puesto ante el espejo. \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo? Aqu\u00ed estoy\/no estoy\u201d.<\/p>\n<p>Como en la situaci\u00f3n de la casita, nos hemos mirado y han jugado al cuc\u00fa: Aparezco o desaparezco para ti. Para terminar, quiero expresaros lo enriquecedora que ha sido esta experiencia.<\/p>\n<p>La psicomotricidad me ha ense\u00f1ado a mirar al ni\u00f1o de otra manera; escuch\u00e1ndole, comprendi\u00e9ndole, comunic\u00e1ndome, ajust\u00e1ndome a sus necesidades. Y como he dicho, a pesar de ser ni\u00f1os que no hablan, poni\u00e9ndose en su lugar y teniendo confianza en sus capacidades seremos capaces de comunicarnos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Amaia Torner.<\/strong> Amaia Torner es educadora infantil y psicomotricista.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Amaia Torner (2013). Mi experiencia. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 45, pp. 29\u201334. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relata las pr\u00e1cticas de psicomotricidad educativa con seis ni\u00f1os de 0 a 1 a\u00f1os en una ikastola. 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