{"id":7407,"date":"2013-05-01T10:07:00","date_gmt":"2013-05-01T09:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/aprendizaje-de-la-natacion-con-ninos-y-ninas-pequenos\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:01","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:01","slug":"aprendizaje-de-la-natacion-con-ninos-y-ninas-pequenos","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/aprendizaje-de-la-natacion-con-ninos-y-ninas-pequenos\/","title":{"rendered":"Aprendizaje de la nataci\u00f3n con ni\u00f1os y ni\u00f1as peque\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 45 \u00b7 Mayo de 2013 \u00b7 pp. 26\u201328<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Cuenta la experiencia de una monitora de nataci\u00f3n con ni\u00f1os peque\u00f1os, centrada en una sesi\u00f3n de juego libre en la piscina con el juego del tibur\u00f3n. Lo interpreta como juego de reaseguraci\u00f3n y reflexiona sobre la angustia de devoraci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Me gustar\u00eda poder pararme m\u00e1s a menudo para poder reflexionar sobre lo que siento cuando estoy trabajando con ni\u00f1as y ni\u00f1os peque\u00f1os en el marco del aprendizaje de la nataci\u00f3n, tal como lo denominan en el polideportivo en el que trabajo.<\/p>\n<p>Yo, que me siento acompa\u00f1ante del itinerario personal de cada ni\u00f1a o ni\u00f1o que se acerca a m\u00ed para tener experiencias gratificantes en el agua, desear\u00eda que en dicho marco la din\u00e1mica que se plantea en el modo de entrar en relaci\u00f3n con el medio acu\u00e1tico fuese planteado de otra manera; es decir, donde el juego libre y espont\u00e1neo fuese la piedra angular para el acercamiento del ni\u00f1o a ese medio que no domina todav\u00eda. Pero, la realidad est\u00e1 muy lejos de ello. Se denominan \u201captitudes para niveles de nataci\u00f3n\u201d las que los adultos (estemos de acuerdo o no) marcamos y tenemos en mente para el aprendizaje.<\/p>\n<p>A pesar de todo ello, me quedo con las vivencias positivas en m\u00ed y en los ni\u00f1os, que son muchas. Y especialmente me voy a parar en una de ellas y tratar de elaborar en cierta medida un tema, que los psicomotricistas din\u00e1micos conocemos muy bien: el fantasma o angustia de devoraci\u00f3n. All\u00e1 voy.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las sesiones en nataci\u00f3n corresponden a ejercicios y juegos estructurados marcados por el adulto-profesor de nataci\u00f3n, y pocas veces son o\u00eddas las propuestas de las ni\u00f1as y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero he ah\u00ed que me he encontrado con una ocasi\u00f3n que me daba juego para que la sesi\u00f3n de nataci\u00f3n se fuera transformando en un juego de reaseguraci\u00f3n profunda, como decimos los psicomotricistas. En la \u00faltima sesi\u00f3n del curso se les deja todo el tiempo para que exploren y jueguen con el material. Tienen libertad de ir a un lugar u otro (tobog\u00e1n, tapices, figuras, etc.) y jugar de distintas maneras.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, un ni\u00f1o comenz\u00f3 a hacer ademanes de subirse al tapiz cuando otros ni\u00f1os trataban de mantenerse sentados en el mismo sin caerse, y a m\u00ed se me ocurri\u00f3 decirles: \u201c\u00a1Cuidado, viene un tibur\u00f3n!\u201d Los ni\u00f1os, de repente, entraron en el juego con gritos y algarab\u00edas; unos sal\u00edan de la pileta cuando el supuesto tibur\u00f3n se acercaba y la emoci\u00f3n se apoderaba de ellos a raudales. Una expresi\u00f3n de emoci\u00f3n y placer que nunca en ninguna de las otras sesiones durante el curso hab\u00eda percibido.<\/p>\n<p>Y cuando yo hac\u00eda de tibur\u00f3n, un tibur\u00f3n grande con la aleta encima de la cabeza que iba tumbado dentro del agua, la estampida emocionante y jugada era impresionante.<\/p>\n<p>Cuando yo sacaba la cabeza despu\u00e9s de haber intentado devorar a unos cuantos ni\u00f1os, mi placer tambi\u00e9n era grande; una gran risa y entonces 3 \u00f3 4 ni\u00f1os quer\u00edan hacer de tiburones. As\u00ed la piscina se llenaba de tiburones con sus aletas en la cabeza tratando de comernos al resto de ni\u00f1os y especialmente a m\u00ed.<\/p>\n<p>Ven\u00edan en grupo, la presa era la profesora que ense\u00f1a a nadar y que ese d\u00eda se transformaba como nunca, maleable y m\u00e1s accesible que nunca. En algunos ojos yo percib\u00eda una sorpresa, un gozo indescriptible. Si bien durante las sesiones trato de vivir las actitudes de todo buen acompa\u00f1ante en psicomotricidad, en esa sesi\u00f3n se a\u00f1ad\u00eda el jugar para ellos desde su deseo.<\/p>\n<p>El juego del tibur\u00f3n que trata de volcar el barco y devorar a los que est\u00e1n en el agua se repite en las sesiones de juego libre en la piscina, pero ahora escribo sobre dicho juego desde la cercan\u00eda de la emoci\u00f3n que ayer viv\u00ed, y tambi\u00e9n con la descentraci\u00f3n emocional que me va a permitir hablar sobre el simbolismo recreado en dicho juego y lo que supone con respecto a la reaseguraci\u00f3n profunda en el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Un tibur\u00f3n grande (yo) que ataca hace alusi\u00f3n a un perseguidor; en el caso del ni\u00f1o \u201csano\u201d puede jugar a escapar de \u00e9l, sentir que puede hacer algo para no dejarse atrapar, jugar el miedo a ser devorado. Constituye un juego realmente asegurante en un nivel profundo. \u00a1Y qu\u00e9 decir del ni\u00f1o que se presta a hacer de tibur\u00f3n, que va a devorar simb\u00f3licamente a aquel otro que en principio lo puede haber vivido como alguien \u201cindestructible\u201d, que va a manejar de forma adecuada sus impulsos destructivos y agresivos sin sentirse culpable por tenerlos!<\/p>\n<p>Hace tiempo le\u00ed un art\u00edculo titulado \u201cInterpretaciones posibles de algunos juegos que se repiten en una sesi\u00f3n psicomotriz\u201d, que escribi\u00f3 Silvie Donet para Cuadernos de Psicomotricidad. Dec\u00eda que \u201cmediante los juegos en torno a la angustia de devoraci\u00f3n el ni\u00f1o canaliza sus pulsiones agresivas (que participan en la din\u00e1mica vital destrucci\u00f3n\/ construcci\u00f3n).<\/p>\n<p>Los animales carn\u00edvoros simbolizan, con sus dientes y sus garras, tanto los deseos de omnipotencia como el universo pulsional en el cual el ni\u00f1o se debate; hacen referencia a la oralidad bajo su forma primitiva (canibalismo)\u201d. Contin\u00faa Silvie Donnet diciendo que \u201cel cocodrilo evoca tambi\u00e9n los fantasmas de devoraci\u00f3n y de poder total, pero adem\u00e1s de eso, evoca una vida en el agua, horizontal, donde el ni\u00f1o se desplaza seg\u00fan el eje del cuerpo; es un s\u00edmbolo de ferocidad, dominando indiscutiblemente con fuerza y rapidez (\u00bfevocando las fuerzas destructivas desde la noche de los tiempos?) El tibur\u00f3n sugiere tambi\u00e9n estas fuerzas devoradoras, devastadoras y ambivalentes que agitan al ni\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p>Me paro ante la frase puesta por Silvie Donet en interrogaci\u00f3n arriba en la que se\u00f1ala las fuerzas destructivas que vienen desde la noche de los tiempos. En su d\u00eda me llamaron la atenci\u00f3n esas palabras, pues record\u00e9 haber le\u00eddo algo sobre ello en un libro de Therese Bertherat, creadora de la antigimnasia, cuando yo participaba en un grupo de esa disciplina.<\/p>\n<p>El libro se titula \u201clas estaciones del cuerpo\u201d y en el cap\u00edtulo 4 titulado \u201cla noche de los tiempos\u201d hace referencia a este tema. Traigo a este escrito algunas ideas suyas que aparecen en el libro: \u201cDe hecho, salimos de las aguas limosas de la tierra, pero hemos salido afrontando grandes riesgos y peligros. Salimos del limo penosamente, despu\u00e9s de haber permanecido en \u00e9l un n\u00famero colosal de siglos, de milenios.\u201d Y en otro momento prosigue as\u00ed: \u201c\u2026tenemos chimpanc\u00e9s, pero tambi\u00e9n una cierta musara\u00f1a, peces, algas, bacterias y, en especial reptiles, reptiles en cantidad\u2026 Todos est\u00e1n incorporados a la lista de nuestros ancestros.<\/p>\n<p>De hecho, est\u00e1n incorporados a nosotros, est\u00e1n \u00edntimamente mezclados a la pasta de la que estamos hechos, y tan bien mezclados que no queda ni un grumo.\u201d Y a\u00f1ade: \u201cMucha gente se apasiona por la historia del planeta, por la aparici\u00f3n de la vida, por el maravilloso zool\u00f3gico de las especies que nos han precedido. Ojal\u00e1 su esp\u00edritu -y en especial su cuerpo- atinaran a sentir moverse en ellos la lejana parentela, siempre viva\u2026\u201d Y para entender mejor el significado de \u201cla noche de los tiempos\u201d, me he decidido a escoger unos cuantos p\u00e1rrafos que me han parecido interesantes para esa mayor comprensi\u00f3n de lo que nos puede estar habitando tanto a los ni\u00f1os como a los adultos.<\/p>\n<p>Th\u00e9r\u00e8se Bertherat escribe: \u201cNosotros, es decir nuestros ancestros, permanecimos durante millones de a\u00f1os (quinientos, seiscientos millones de a\u00f1os seg\u00fan los expertos) en el fondo de los oc\u00e9anos, en prudentes, abismales meditaciones\u2026 Por fin, nuestros ancestros abandonaron las aguas pero a disgusto, parece. No eligieron abandonarlas, fueron las aguas las que se retiraron. Ellos, forzados por las conmociones geol\u00f3gicas, llevados por un furioso instinto de vida, tantearon -\u00bfcon el pie?- la tierra firme\u2026 aunque no tan firme; m\u00e1s bien movediza, convulsionada, nada c\u00f3moda.\u201d<\/p>\n<p>Deseo terminar este art\u00edculo con estas palabras que nacen de mi creencia sobre la ambivalencia que existe en todo ser humano: miedo a ser destruido y miedo a destruir al otro cuando surge dentro de nosotros una fuerza incontenible, dif\u00edcil de manejar. \u00a1Qu\u00e9 decir pues de los ni\u00f1os, cuando su sistema emocional funciona junto a su inteligencia, que todav\u00eda tiene mucho camino que recorrer hasta que se produce una cierta madurez para descentrarse, y poder separar lo que es objetivo de lo subjetivo ligado a su vivencia!<\/p>\n<p>Para que el ni\u00f1o pueda comprenderse en lo que vive, necesita encontrar un acompa\u00f1ante adulto que le ayude a canalizar lo que bulle en su interior, proporcion\u00e1ndole un espacio y un tiempo estructurado y donde el ni\u00f1o se sienta contenido y apoyado afectivamente.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o va a crecer y construir su identidad, oscilando en esa dial\u00e9ctica ambivalente: agresividad y fuerza destructiva (para construirse) y miedo a ser destruido. En el fondo de todo ello y paralelo a esto est\u00e1 el deseo de amar y ser uno mismo y el miedo arcaico a no ser amado, a ser abandonado y a perderse.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Izaskun Zuartegi.<\/strong> Izaskun Zuartegi es psicopedagoga y especialista en Pr\u00e1ctica Psicomotriz Educativa y de Ayuda. Actualmente trabaja como monitora de actividades f\u00edsico-recreativas en Tolosa y dedica otra parte importante de su tiempo a la ayuda psicomotriz.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Izaskun Zuartegi (2013). Aprendizaje de la nataci\u00f3n con ni\u00f1os y ni\u00f1as peque\u00f1os. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 45, pp. 26\u201328. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenta la experiencia de una monitora de nataci\u00f3n con ni\u00f1os peque\u00f1os, centrada en una sesi\u00f3n de juego libre en la piscina con el juego del tibur\u00f3n. Lo interpreta como juego de reaseguraci\u00f3n y reflexiona sobre la angustia de devoraci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[25],"cuaderno_autoria":[99],"cuaderno_numtax":[57],"class_list":["post-7407","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-cuenta-tu-experiencia","cuaderno_autoria-izaskun-zuartegi","cuaderno_numtax-no-45"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7407"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7407"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}