{"id":7398,"date":"2011-06-01T10:04:00","date_gmt":"2011-06-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/el-nino-durante-el-primer-septenio\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"el-nino-durante-el-primer-septenio","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/el-nino-durante-el-primer-septenio\/","title":{"rendered":"El ni\u00f1o durante el primer septenio"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 41 \u00b7 Junio de 2011 \u00b7 pp. 18\u201325<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Describe el desarrollo del ni\u00f1o durante el primer septenio desde la perspectiva de la antroposof\u00eda. Aborda la percepci\u00f3n sensorial, la imitaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n, el amor y la confianza b\u00e1sica, la salud y la sensibilidad emocional del ni\u00f1o.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<h3>Introduccion<\/h3>\n<p>Cuando nace, el ni\u00f1o es un ser vulnerable y totalmente dependiente de los cuidados de los dem\u00e1s. A diferencia de muchos animales, especialmente los mam\u00edferos, que nada m\u00e1s nacer se ponen de pie, pueden correr, separarse de la madre y explorar el mundo, el ni\u00f1o no consigue hacer lo mismo hasta que cumple el a\u00f1o de edad. De ah\u00ed que al primer a\u00f1o se le conozca tambi\u00e9n como una \u00e9poca de embarazo extrauterino, ya que le cuesta doce meses ponerse de pie y conquistar el espacio de la manera que lo hacen ciertos animales en el mismo momento de nacer.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o al nacer no est\u00e1, podr\u00edamos decir, completo. Necesita completarse poco a poco, y para ello precisa de los cuidados, la atenci\u00f3n y los est\u00edmulos del exterior, especialmente de su madre, padre y cuidadores. El hecho de que los animales, al nacer, se encuentren completos, les impide el proceso hacia un nivel de completitud mayor; por el contrario, el ni\u00f1o, como ser incompleto, tiene grandes capacidades latentes para irse completando en lo f\u00edsico y en lo psicoemocional. Esto implica crecer a lo largo (longitudinalmente) o hacia lo ancho (transversalmente) en las diferentes etapas vitales, hasta alcanzar el final del tercer septenio, m\u00e1s o menos a los 21 a\u00f1os de edad. A partir de ah\u00ed crece en su individualidad, no vive de lo prestado sino que empieza a construir su propio camino. Crece hacia su interior. Es el nacimiento del YO.<\/p>\n<p>La proporci\u00f3n cabeza-cuerpo es mucho mayor en el peque\u00f1o (1\/3) que en el adulto (1\/7). Poco a poco la energ\u00eda, centrada inicialmente en la cabeza, comienza el descenso hacia el tronco y las extremidades. En unas pocas semanas es capaz de mantener erguida la cabeza; luego comienza a mover las manos, no de una forma ca\u00f3tica como antes, sino de una forma consciente, voluntaria y poco a poco arm\u00f3nica. Es capaz de asir las cosas que est\u00e1n a su alcance y las dirige hacia donde quiere. Finalmente, alrededor del a\u00f1o, cuando la energ\u00eda ha descendido hacia las piernas y los pies, el ni\u00f1o peque\u00f1o siente el impulso de ponerse de pie y despu\u00e9s de muchos intentos y un gran esfuerzo de voluntad, consigue erguirse en la vertical y conquistar el espacio. Al mismo tiempo las manos libres le ayudan a crear, a dar forma al entorno en el que vive (manipular viene de mano).<\/p>\n<h3>El primer septenio y la percepci\u00f3n sensorial<\/h3>\n<p>Desde la antig\u00fcedad hubo muchos humanistas que estudiaron los ciclos de nuestra vida y los clasificaron en periodos de m\u00e1s o menos siete a\u00f1os, los llamados septenios. En estos septenios se estudia la evoluci\u00f3n y el crecimiento del organismo f\u00edsico, la psicolog\u00eda evolutiva, los procesos y manejo de las emociones y la aparici\u00f3n y desarrollo de la consciencia humana, del Yo. Modernamente, Rudolf Steiner, fil\u00f3sofo y naturalista, creador de la Antroposof\u00eda (antropos=ser humano, sof\u00eda=sabidur\u00eda), recogiendo este conocimiento ancestral, le da una estructura y una explicaci\u00f3n actualizada.<\/p>\n<p>El primer septenio en el ser humano (0-7 a\u00f1os) tiene que ver con la formaci\u00f3n del cuerpo f\u00edsico y sus \u00f3rganos. Dentro de ese periodo y en los primeros tres a\u00f1os de vida el ser humano alcanza sus tres grandes conquistas: El primer a\u00f1o la capacidad de erguirse en el espacio (ponerse de pie); conquista el espacio adquiriendo movilidad e independencia. La capacidad del lenguaje y la comunicaci\u00f3n, durante el segundo a\u00f1o; y la capacidad b\u00e1sica del pensar el tercero. Andar, hablar y pensar; capacidades b\u00e1sicas del ser humano.<\/p>\n<p>El crecimiento y la buena conformaci\u00f3n de los \u00f3rganos son primordiales en este ciclo o septenio, ya que la salud f\u00edsica en el futuro depende de ello. El ni\u00f1o, podr\u00edamos decir, trabaja como un escultor interno. Las energ\u00edas formativas en esta etapa parten de la cabeza, organizando y modelando todo su ser. El peque\u00f1o no aprende ni con el cerebro ni para \u00e9l; su m\u00e1xima actividad es crecer y transformarse, jugar, explorar el mundo e imitar.<\/p>\n<p>Al principio de la vida del ni\u00f1o, incluida la etapa embrionaria y fetal, predomina el polo cef\u00e1lico, la cabeza. El embri\u00f3n es todo cabeza, el feto un poco menos. Al nacer a\u00fan predomina el polo cef\u00e1lico en relaci\u00f3n al resto del cuerpo. Cuatro de los \u00f3rganos de los sentidos estudiados por la fisiolog\u00eda actual se encuentran situados s\u00f3lo en la cabeza: el gusto, el olfato, el o\u00eddo y la vista. Cuando el ni\u00f1o nace, los \u00f3rganos de los sentidos, incluido el tacto, se encuentran especialmente desarrollados. El ni\u00f1o es un ser de percepci\u00f3n, intr\u00ednsecamente sensorial, todo \u00e9l es un \u00f3rgano sensorial. Y lo que percibe del mundo exterior es incorporado y ayuda a construir, o por el contrario, a destruir el organismo f\u00edsico.<\/p>\n<p>Los \u00f3rganos de los sentidos est\u00e1n despiertos en tal grado que los ruidos fuertes y las luces potentes le agreden con facilidad, que es lo que ocurre al nacer con la modalidad de parto tecnificado que actualmente predomina en las instituciones hospitalarias (en este caso poco hospitalarias).<\/p>\n<p>El ni\u00f1o se aproxima al mundo con los sentidos, y \u00e9ste entra en \u00e9l a trav\u00e9s de la puerta de los sentidos. A trav\u00e9s de los impulsos de los sentidos se conforma el organismo f\u00edsico. De alguna manera el organismo del ni\u00f1o se deja instruir por su medio ambiente y por las energ\u00edas que en \u00e9l imperan. Las impresiones modelan los \u00f3rganos.<\/p>\n<p>Como dijo Rudolf Steiner a principios del siglo pasado: \u201cel ni\u00f1o no s\u00f3lo es sensible a las influencias f\u00edsicas que le rodean, sino tambi\u00e9n a las influencias morales, especialmente a las del pensamiento. As\u00ed que, por muy rebuscado que pueda parecer a la mentalidad materialista moderna, \u00e9l siente todo lo que piensan quienes se encuentran a su alrededor\u201d. El ni\u00f1o capta la veracidad que hay en nuestras palabras o en nuestras acciones y si hay un doble mensaje, uno lo que pienso o digo, y otro lo que hago, ser\u00e1 perjudicado.<\/p>\n<p>En este primer septenio hay una empat\u00eda con el mundo. El ni\u00f1o permite que el mundo entre y conforme lo org\u00e1nico. Estando, en su m\u00e1xima expresi\u00f3n, dedicado a la creaci\u00f3n de todo el andamiaje f\u00edsico-espiritual. Junto a las fuerzas plasmadoras irradiadas desde la cabeza hacia el tronco y las extremidades, act\u00faa la influencia del medio ambiente.<\/p>\n<p>Pero la cabeza, durante este periodo, no es veh\u00edculo de consciencia, no es un \u00f3rgano del pensar sino un \u00f3rgano formador. Ordena el crecimiento, da lugar, prepara. Irradia las fuerzas formativas, plasmadoras hacia el cuerpo. Es un principio formativo de los \u00f3rganos del cuerpo y el crecimiento siempre va desde la cabeza hacia el cuerpo y las extremidades, de arriba hacia abajo.<\/p>\n<p>Si recibe muchas impresiones sensoriales el ni\u00f1o se encuentra hiperdespierto o incluso excesivamente alerta. Igualmente estar\u00e1 \u201cdemasiado y precozmente despierto\u201d cuando le queremos introducir conceptos mentales antes de tiempo o cuando le damos una mala alimentaci\u00f3n (con la que aportamos comestibles, pero pocos nutrientes vitales). No vive el cuerpo y vive en la cabeza.<\/p>\n<p>Cuando al ni\u00f1o se le obliga, y adem\u00e1s se hace demasiado pronto, a hacer un esfuerzo intelectual, las fuerzas vitales (o et\u00e9ricas) son llevadas en exceso hacia la cabeza para servir al aprendizaje, con lo que la formaci\u00f3n del cuerpo no se completa bien. El aprendizaje intelectual excesivo o prematuro provoca una merma del desarrollo f\u00edsico del cuerpo, un freno de su evoluci\u00f3n emocional y favorece la enfermedad org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Todo esta hipertrofia inducida del polo neurosensorial (la cabeza o polo con el que captamos el mundo) da lugar a un \u201cdespertar\u201d excesivamente precoz, a una edad en la que el ni\u00f1o todav\u00eda deber\u00eda estar so\u00f1ando, como dice L. Francis Edmunds. Se acelera y se potencia el desarrollo psicol\u00f3gico a costa del fisiol\u00f3gico y del emocional cuando todas estas energ\u00edas deber\u00edan estar todav\u00eda siendo utilizadas en la modelaci\u00f3n de un cuerpo sano.<\/p>\n<h3>La imitaci\u00f3n, la empat\u00eda y la identificaci\u00f3n del primer septenio<\/h3>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de la infancia es que no se aprende por elaboraci\u00f3n mental sino por imitaci\u00f3n, y el ni\u00f1o no puede menos que imitar, aunque no quiera. Al jugar, imitar\u00e1 naturalmente lo que sucede a su alrededor. No es una copia consciente, sino que su imitaci\u00f3n equivale realmente a una identificaci\u00f3n o mimetizaci\u00f3n con las personas que vive y le cuidan y con el entorno o medio ambiente en el que est\u00e1 inmerso. Por eso es importante que el adulto sea digno de ser imitado por el ni\u00f1o o que hagamos cosas dignas de ser imitadas: Amasar pan, sembrar y cuidar a las plantas, leer un libro, hacer teatro, cantar, etc. Lo que el ni\u00f1o toma del ambiente por imitaci\u00f3n se imprime en su cuerpo.<\/p>\n<p>Imita, no a un carpintero clavando puntas, sino a su padre, carpintero, realizando los mismos gestos que \u00e9l hace, incluido cuando se quita el sudor con la manga de la camisa. El ni\u00f1o se impregna de la actividad y no es necesario desvirtuar la acci\u00f3n con explicaciones o teor\u00edas abstractas de porqu\u00e9 hacemos las cosas, ni convencerlo de hacerlo argumentando psicolog\u00edas desfasadas. Cuando el adulto hace algo con total entrega, contagia positivamente el entusiasmo en el peque\u00f1o, y el entusiasmo es el motor principal de vida.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o valora al que sabe hacer cosas, no al intelectual que sabe muchas cosas. Admira al creador no al pensador. Imita al que hace cosas, no al fil\u00f3sofo o al pol\u00edtico. El vive entregado a la percepci\u00f3n del mundo y a la vivencia; no est\u00e1, al contrario que nosotros, en el mundo del pensar y repensar, en la cabeza. Cabeza, es caput, en lat\u00edn; es el cabo, la punta y nunca puede ser el centro; nuestro centro est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca del ombligo que de la cabeza.<\/p>\n<p>Para que los procesos vistos, tanto de percepci\u00f3n como de imitaci\u00f3n, se lleven a cabo en las mejores condiciones posibles, es necesario que el ni\u00f1o peque\u00f1o se sienta acogido, cuidado, protegido, querido y reconocido. S\u00f3lo en la seguridad que siente con la protecci\u00f3n el ni\u00f1o puede abrirse, con toda la confianza, al mundo. En el primer septenio el ni\u00f1o necesita sentir que el mundo es bueno para desarrollar la confianza b\u00e1sica inherente a la ni\u00f1ez sana. De esa manera se puede abrir al mundo y como una esponja suave empaparse de todo lo bueno que hay alrededor y eso le afirma a\u00fan m\u00e1s en su autoconfianza. Necesitamos mantenerlo en un medio c\u00e1lido hasta que surja en \u00e9l una c\u00e1lida relaci\u00f3n yo\u2013t\u00fa, ya que se entrega a todo lo que hace y lo que vive. Si el ni\u00f1o se siente percibido se queda abierto al mundo, confiando en el mundo, porque el mundo, para \u00e9l, es bueno. Refleja el mundo como si fuera un espejo. Entran los sonidos, las palabras, la leche de la madre, el tacto y el contacto piel con piel, el calor a la vez org\u00e1nico y an\u00edmico de la persona que le quiere, el alimento sano (no el mero comestible), los colores de la naturaleza, la luz del sol, etc., y por todo ello se asombra.<\/p>\n<h3>Entre el cielo y la tierra<\/h3>\n<p>Pero cuando el ni\u00f1o se siente rechazado, se encuentra temeroso, tiene reparo a entrar en su cuerpo, en la tierra y en la vida. El cuerpo est\u00e1 ah\u00ed pero su parte an\u00edmica-espiritual est\u00e1 \u201cperdida entre la tierra y el cielo\u201d. Si el ni\u00f1o es rechazado o las impresiones sensoriales externas son desagradables o hirientes, la Individualidad o el Self, como llamaba Jung (elemento de naturaleza espiritual que nos va a permitir modificar lo heredado) se retira del cuerpo y la remodelaci\u00f3n de \u00e9ste queda incompleta. En este caso el ni\u00f1o enferma.<\/p>\n<p>Ya a los tres a\u00f1os un ni\u00f1o maltratado o no percibido (o ninguneado) puede estar disociado, y lo hace para sufrir menos o dejar de sufrir. Puede crear desde su fantas\u00eda un mundo imaginario que le acolche de la vida real, dura, limitante, incluso hostil, o en su extremo se retira del mundo.<\/p>\n<p>Muchas psicosis infantiles tienen origen en esta disociaci\u00f3n para dejar de sentir; dejar de sentir para dejar de sufrir. En una palabra, el ni\u00f1o en esta situaci\u00f3n no es un habitante del planeta tierra. Ni habita su cuerpo ni habita el mundo, se encuentra entre el cielo y la tierra.<\/p>\n<h3>Amor incondicional, su primer alimento<\/h3>\n<p>Al inicio de su vida el infante precisa sentir amor incondicional y eso le da seguridad. Cuando se siente acogido en brazos junto al coraz\u00f3n de su madre, se relaja, se tranquiliza con el sonido de sus latidos y su ritmo. Es el mismo coraz\u00f3n que ha escuchado durante los nueve meses que ha vivido alojado en su vientre. La cadencia y el tono del coraz\u00f3n conocido le dan sue\u00f1o, placidez y confianza. Adem\u00e1s se relaja con la voz y el canto de su madre dej\u00e1ndose mecer por sus cantos de cuna. Al cantar creamos un ritmo, y este ritmo le recuerda al ritmo del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante un gesto hostil el ni\u00f1o siente un desgarro, y dicho desgarro es mayor cuanto menor es su edad. Ya que no tiene defensas mentales, ante la agresi\u00f3n exterior responde con todo su cuerpo. Como bien descubri\u00f3 y dio a conocer Wilhelm Reich, ante el miedo el ni\u00f1o tensa los m\u00fasculos y deja de respirar. Bloquea y cierra el cuerpo con la intenci\u00f3n defensiva de dejar de sentir; dejar de sentir para dejar de sufrir.<\/p>\n<p>Frederick Leboyer se dio cuenta de la amenaza que vive el ni\u00f1o al nacer y abog\u00f3 por transformar la fr\u00eda y as\u00e9ptica sala de partos en un lugar acogedor, en calma, sin luces y ruidos molestos, en una actitud de humanizar un parto excesivamente tecnol\u00f3gico. Su actitud ante el parto fue conocida como un \u201cnacimiento sin violencia\u201d. Un ni\u00f1o que nace en unas condiciones no agresivas, m\u00e1s humanas, conf\u00eda en el mundo y conf\u00eda m\u00e1s en \u00e9l. Este m\u00e9dico ayud\u00f3 como nadie a humanizar los partos, y de paso a mejorar un poco la humanidad.<\/p>\n<h3>Confianza b\u00e1sica, entrega, actividades y tentativas<\/h3>\n<p>El ni\u00f1o se entrega con todo su ser al nuevo mundo que sus sentidos le presentan y entra en relaci\u00f3n con \u00e9l por las actividades, por las tentativas, por el movimiento. Las tentativas para mantener el equilibrio sin caerse; sus movimientos y la posici\u00f3n vertical que llega a conquistar; despu\u00e9s el andar y el hablar. Todas son manifestaciones de esa \u201cvoluntad que despliega\u201d guiada, no por pensamientos, sino por la imitaci\u00f3n de lo que se le presenta.<\/p>\n<p>La criatura siente una necesidad muy fuerte de ligarse con el medio, vali\u00e9ndose de su actividad y por ello debemos permitir libremente sus actividades espont\u00e1neas, siempre que lo que haga no le da\u00f1e ni da\u00f1e a otras personas, ni a los objetos.<\/p>\n<p>Una de las situaciones que le da m\u00e1s felicidad es cuando hace alg\u00fan descubrimiento y a la par surge el asombro. Esa capacidad de asombro y felicidad que el peque\u00f1o contagia directamente al adulto que lo contempla a poco que \u00e9ste sea sensible. \u201cAntes de poner en marcha nuestro pensamiento, dice Steiner, hemos de pasar por el estado de asombro\u2026 el pensamiento debe estar fundamentado en el asombro\u201d. Y mientras se asombra del mundo conserva al mismo tiempo su sensibilidad y su iniciativa.<\/p>\n<h3>La salud del ni\u00f1o<\/h3>\n<p>La palabra curar viene del lat\u00edn curare, que significa cuidar, y si queremos curar a los ni\u00f1os es imprescindible que aprendamos a cuidarlos. Tambi\u00e9n es cierto que para cuidar a los dem\u00e1s, es importante saber cuidarnos. \u201cCuidarnos para curarnos\u201d.<\/p>\n<p>En el proceso de cuidar a los ni\u00f1os despertamos en su interior sus grandes capacidades curativas. La curaci\u00f3n no viene de fuera, es m\u00e1s bien consecuencia de comprender, respetar y apoyar las fuerzas autocurativas que porta el ni\u00f1o. Y en esa curaci\u00f3n el ni\u00f1o pasa momentos de crisis, pero los momentos de crisis son momentos de reajuste y cambio.<\/p>\n<p>El cuerpo del ni\u00f1o se encuentra en continua remodelaci\u00f3n y cualquier cambio requiere no s\u00f3lo la construcci\u00f3n de nuevos tejidos sino la eliminaci\u00f3n de los viejos. Cada crisis intenta llevar al ni\u00f1o a un nuevo equilibrio, ayud\u00e1ndole a subir un escal\u00f3n en su desarrollo: F\u00edsico, emocional, mental y de la consciencia (espiritual).<\/p>\n<p>Las crisis f\u00edsicas que denominamos enfermedades infantiles, t\u00edpicas del primer septenio, son con frecuencia una consecuencia natural del crecimiento y del cambio. El ni\u00f1o, a trav\u00e9s de la enfermedad, puede reformar los desajustes del cuerpo y \u201creconstruir\u201d las zonas alteradas. Es como cuando alguien entra en una casa y la va reformando a su estilo.<\/p>\n<p>Las llamadas enfermedades agudas de los ni\u00f1os, en su amplia mayor\u00eda, son verdaderas crisis de desintoxicaci\u00f3n y regeneraci\u00f3n. Los mocos, las flemas, las diarreas, los v\u00f3mitos, la tos,\u2026son s\u00edntomas que indican el esfuerzo del cuerpo por desembarazarse de las sustancias de desecho y t\u00f3xicas almacenadas en el cuerpo a lo largo de los \u00faltimos meses y a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su cuerpo est\u00e1 centrado en el metabolismo, especialmente en el anabolismo o construcci\u00f3n de tejidos y \u00f3rganos. Y la caracter\u00edstica especial del anabolismo es que tiene lugar cuando descansamos, dormimos, y la casi totalidad de sus procesos se llevan a cabo desde la inconsciencia, o al menos desde un estado similar al sue\u00f1o. Poco a poco, la consciencia, el yo m\u00e1s interno del ni\u00f1o peque\u00f1o va entrando en \u00e9l. Por eso, indica Rudolf Steiner: \u201c\u2026 hay que mantener en el ni\u00f1o la condici\u00f3n apacible, so\u00f1adora, de imaginaci\u00f3n (pict\u00f3rica) que corresponde a sus primeros a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Su cuerpo se forma, se recupera y regenera en el sue\u00f1o. Y por el contrario, durante la vigilia, se gasta y se desgasta. Durante el d\u00eda, de alguna manera, nos desgastamos y enfermamos; durante la noche, en cambio, el organismo utiliza la energ\u00eda vital para reorganizar y curar las zonas que han perdido su equilibrio fisiol\u00f3gico. Por eso al ni\u00f1o peque\u00f1o hay que dejarle dormir todo cuanto quiera, porque mientras duerme \u201ccrece\u201d.<\/p>\n<p>Mientras su propia consciencia o Yo va cogiendo el mando de su organismo f\u00edsico, poco a poco va desechando el material heredado de sus padres para construir su propio material org\u00e1nico, propio e individualizado. Esta puesta a punto y eliminaci\u00f3n de material extra\u00f1o se pueden llevar lentamente, o puede surgir de forma brusca como una enfermedad infantil. En la enfermedad infantil el cuerpo del ni\u00f1o va eliminando las sustancias heredadas de sus padres al mismo tiempo que elimina sustancias de desecho y t\u00f3xicas almacenadas y que le perjudican. Poco a poco se va individualizando.<\/p>\n<p>El \u00faltimo de los tejidos en ser renovados, es el tejido m\u00e1s duro, el que se encuentra m\u00e1s alejado de la circulaci\u00f3n de la sangre, el m\u00e1s parecido a un cristal, a lo mineral, y no a lo vivo, es el tejido que compone los dientes del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>La ca\u00edda de los dientes de leche indica que acaba el proceso mediante el que se libra del material heredado de los padres y la aparici\u00f3n de la dentici\u00f3n definitiva indica que el proceso de individualizar los tejidos y \u00f3rganos del cuerpo ha llegado a la m\u00e1xima expresi\u00f3n. El ni\u00f1o toma plena posesi\u00f3n de su organismo. M\u00e1s o menos esta \u00e9poca coincide con que el ni\u00f1o puede empezar a comprender conceptos y representaciones mentales, se inicia el segundo septenio, la edad escolar.<\/p>\n<p>Cuando frenamos una y otra vez todas las crisis infantiles que intentan curar su cuerpo, digo bien, curar su cuerpo, evitamos la desintoxicaci\u00f3n y las reparaciones de todos los \u201cdesperfectos\u201d ocasionados. Impedimos que el organismo, guiado por su propio instinto, utilice todas sus grandes potencialidades de autorregulaci\u00f3n y autocuraci\u00f3n. Cuando evitamos que el cuerpo del ni\u00f1o desherede el material heredado de los padres, impedimos que este material sea expulsado quedando como un elemento extra\u00f1o en su interior. El sistema inmunitario del ni\u00f1o reconocer\u00e1 estos tejidos como extra\u00f1os e intentar\u00e1 eliminarlos, a veces de forma brusca y no controlada. Este proceso se encuentra en la aparici\u00f3n de las enfermedades al\u00e9rgicas: Dermatitis, asma; y de las enfermedades autoinmunes, cada d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s frecuentes.<\/p>\n<h3>El ni\u00f1o es una \u201cesponja\u201d emocional<\/h3>\n<p>El ni\u00f1o peque\u00f1o vive todas las tristezas y todas las alegr\u00edas de su alrededor y reacciona de acuerdo a ellas. Como vive totalmente inmerso en ese tri\u00e1ngulo familiar, madre-padre-hijo, el ni\u00f1o absorbe como una esponja todo lo vivido en su entorno. Su enfermedad manifiesta con frecuencia las sombras o desequilibrios de las personas que est\u00e1n a su alrededor y del mundo en el que est\u00e1 inmerso.<\/p>\n<p>El desarrollo de los sentidos del ni\u00f1o necesita el contacto con su familia y al mismo tiempo con la naturaleza de la que toma parte. Desgraciadamente el ni\u00f1o de hoy est\u00e1 con frecuencia sumergido en un mundo virtual: TV, videoconsolas, ordenador, internet, etc., y estos elementos a\u00edslan al ni\u00f1o de la naturaleza. El agua no puede ser tocada, removida, palpada o salpicada en la pantalla de la televisi\u00f3n o del ordenador. La educaci\u00f3n no se restringe a imponer una serie de normas y conocimientos intelectuales. La verdadera educaci\u00f3n tiene que ver con la capacidad que tenemos los adultos de facilitar o favorecer que el ni\u00f1o actualice y desarrolle sus propias capacidades. El camino hacia una educaci\u00f3n humanista se basa en crear oportunidades para que las capacidades de cada ni\u00f1o puedan desplegarse al m\u00e1ximo, puedan llegar a su m\u00e1xima expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en esa educaci\u00f3n del futuro y con futuro, es recomendable como expresa Rudolf Steiner:<\/p>\n<p>Saludos<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>EL PRIMER SEPTENIO. (Varios autores en la l\u00ednea de la Antroposof\u00eda). Editorial Antropos\u00f3fica. 2005.<\/li>\n<li>ETAPAS EVOLUTIVAS DEL NI\u00d1O. Bernard Lievegoed. Editorial Rudolf Steiner. 2009.<\/li>\n<li>LOS TRES PRIMEROS A\u00d1OS DEL NI\u00d1O. Karl K\u00f6nig. Editorial Rudolf Steiner. 1995.<\/li>\n<li>PEDIATR\u00cdA PARA LA FAMILIA. W. Goebel, M. Gl\u00f6ckler. Editorial Herder. 2007.<\/li>\n<li>DE CERO A UNO. Paulien Bom, Matchteld Huber. ING edicions. 2004.<\/li>\n<li>DE UNO A CUATRO. Paulien Bom, Matchteld Huber. ING edicions. 2002.<\/li>\n<li>BUSCANDO EL HILO DE LA VIDA. Gudrun Burkhard. Editorial Rudolf Steiner. 2000.<\/li>\n<li>MON ENFANT, SA SANT\u00c9, SES MALADIES. Wilhelm zur Linden. Editorial Triades. 1997.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Karmelo Bizkarra.<\/strong> Karmelo Bizkarra trabaja en el Centro de Salud Vital Zuhaizpe Osasun Gunea. Es especialista en educaci\u00f3n para la salud: Medicina higienista, medicina antropos\u00f3fica, psicoterapia bioenerg\u00e9tica y medicina psicosom\u00e1tica.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Karmelo Bizkarra (2011). El ni\u00f1o durante el primer septenio. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 41, pp. 18\u201325. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Describe el desarrollo del ni\u00f1o durante el primer septenio desde la perspectiva de la antroposof\u00eda. Aborda la percepci\u00f3n sensorial, la imitaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n, el amor y la confianza b\u00e1sica, la salud y la sensibilidad emocional del ni\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[91],"cuaderno_numtax":[52],"class_list":["post-7398","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-karmelo-bizkarra","cuaderno_numtax-no-41"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7398"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7398"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}