{"id":7397,"date":"2011-06-01T10:03:00","date_gmt":"2011-06-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/el-apego-segun-bowlby\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"el-apego-segun-bowlby","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/el-apego-segun-bowlby\/","title":{"rendered":"El apego seg\u00fan John Bowlby"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 41 \u00b7 Junio de 2011 \u00b7 pp. 7\u201317<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Expone la teor\u00eda del apego de John Bowlby y su explicaci\u00f3n de conductas como la ansiedad de separaci\u00f3n, el duelo y los mecanismos de defensa. Aborda tambi\u00e9n la violencia y recoge la perspectiva de Bowlby sobre la terapia y la posibilidad de cambio.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Si tenemos una mascota y ni\u00f1os peque\u00f1os en nuestra casa, podemos intentar definir la relaci\u00f3n que establece la mascota con el ni\u00f1o y \u00e9ste, con el animal. No diremos que es amor, quiz\u00e1 amistad, hermanamiento, cari\u00f1o, cuidado; en todo caso, es dif\u00edcil definir el rol de la emoci\u00f3n que inviste esa relaci\u00f3n, quiz\u00e1 la palabra que mejor lo hace es apego, es decir, el v\u00ednculo o la relaci\u00f3n emotiva que se establece entre seres vivos.<\/p>\n<p>Apego expresa la emoci\u00f3n que acerca a los seres vivos, que les da pertenencia a un clan, tribu o grupo, por el que saben que son aceptados y similares, son protegidos y cuidados.<\/p>\n<p>Con la conducta de apego explicamos el dolor y la alegr\u00eda, el amor y el odio, la ansiedad de separaci\u00f3n y la relajaci\u00f3n del acogimiento y pertenencia, el duelo por las p\u00e9rdidas, la defensa, el trauma, el distanciamiento emocional, el desarrollo disfuncional y muchas cosas m\u00e1s que nos afectan desde el momento de pertenecer a la familia humana, aunque no exclusivamente a ella. A medida que se desarrolla y afianza, se convierte en un sentimiento y una manera de sentir.<\/p>\n<p>Cuando se conoce la teor\u00eda del apego de J. Bowlby parece obvia, parece innecesaria de definir, tan claramente se percibe en los seres vivos. Quiz\u00e1 por ser tan obvia hay gente que no la reconoce o valora, pero la historia de la civilizaci\u00f3n humana est\u00e1 llena de ejemplos de lo lentos que somos a la hora de innovar nuestros conocimientos y dar entrada a pensamientos que alteren el orden de lo aprendido y experimentado.<\/p>\n<p>Parece que tuvimos que investigar mucho para definir la emoci\u00f3n que sacude a los humanos cuando llegan al mundo, casi ciegos, sin capacidad para alimentarse o sobrevivir si no es de la mano de alguien m\u00e1s fuerte, m\u00e1s sabio, m\u00e1s capaz que les ayuda a desarrollar las capacidades necesarias para llegar a ser aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p>Esta dependencia que es obvia para los padres sensibles a las necesidades de sus hijos, no lo es tanto para cient\u00edficos y estudiosos que prefieren hablar de pulsiones y de tendencias. El beb\u00e9 necesita unos abrazos que le certifiquen su llegada feliz al mundo y tener la seguridad de ser acogido en ese clan.<\/p>\n<p>Bowlby diferencia dependencia de apego: la primera indica el grado en que un individuo est\u00e1 subordinado a otro para asegurar su supervivencia; tiene una connotaci\u00f3n funcional. Apego hace referencia a un tipo de conducta y es descriptivo.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de apego es una manera de conceptualizar una forma de comportamiento de gran importancia y utilidad para los padres, los cl\u00ednicos y los psic\u00f3logos.<\/p>\n<p>La conducta de apego se organiza alrededor de una relaci\u00f3n espec\u00edfica y duradera, y tiene componentes emocionales que le son inherentes; puede ser expresada a trav\u00e9s del simbolismo y tiene componentes sem\u00e1nticos. Esto se aplica tanto a las relaciones parento-filiales como a la relaci\u00f3n con los pares, de pareja o entre hermanos.<\/p>\n<p>Las relaciones individuales est\u00e1n organizadas jer\u00e1rquicamente; esto es que para cada individuo la valoraci\u00f3n de sus apegos es subjetiva y personal.<\/p>\n<p>Le llama conducta o respuesta sensible a los gestos, miradas, solicitud y cuidados que despierta el beb\u00e9 en la persona de referencia, la cual le dedica la atenci\u00f3n necesaria para asegurar al beb\u00e9 en sus percepciones del medio como seguro y le da tanta importancia como para responsabilizarlo de un psiquismo determinado.<\/p>\n<p>Bowlby insisti\u00f3 en la importancia de la conducta sensible de la persona cuidadora del beb\u00e9 para que se desarrolle un apego seguro que permita al ni\u00f1o desarrollarse sano y que, a su vez, sea sensible con los que le toque a su vez cuidar, porque la conducta de apego se imita de los cuidadores.<\/p>\n<p>As\u00ed los ni\u00f1os de madres inseguras o distantes que promovieron un apego distante o inseguro con su hijo, muestran unas caracter\u00edsticas predecibles en su conducta, es decir que se puede derivar, sabiendo c\u00f3mo les trataron.<\/p>\n<p>Esto hizo que esta teor\u00eda recibiese cr\u00edticas por parte de las feministas y madres que se sent\u00edan incriminadas como malas madres. Bowlby dej\u00f3 claro que no era su intenci\u00f3n culpabilizar, sino explicar para poder corregir y para ayudar a los padres a encontrar una manera saludable de relacionarse con sus hijos, ya que no se tiene por instinto; generalmente los padres tratan a sus hijos tal y como ellos fueron tratados por sus padres a su vez, y se trata de romper esta cadena que permite el sufrimiento de la infancia y luego, de los adultos que lo arrastran de por vida.<\/p>\n<p>Bowlby asegura que los adolescentes y adultos j\u00f3venes sanos felices y seguros de s\u00ed mismos son el producto de un hogar estable en el que ambos progenitores dedican tiempo y atenci\u00f3n a los hijos.<\/p>\n<p>La energ\u00eda que el hombre y la mujer dedican a la producci\u00f3n de bienes materiales aparece cuantificada en nuestros \u00edndices materiales mientras que la que se dedica en el hogar a la producci\u00f3n de hijos sanos y felices no cuenta, hemos creado una sociedad trastornada.<\/p>\n<p>Sigamos con la mascota: Cuando es cachorro busca la mirada y la voz del amo para saber lo que tiene que hacer y asegurarse de que lo hace bien, no s\u00f3lo para no ser re\u00f1ido, sino para recibir cari\u00f1o o una conducta que le asegure la supervivencia y el bienestar. Empieza a alejarse en los paseos pero vuelve a ver si todo est\u00e1 bien y retorna a explorar el entorno.<\/p>\n<p>Esta conducta suele observarse tambi\u00e9n en las mascotas adultas que tienen un apego seguro; lo demuestran intentando estar bien con sus due\u00f1os y darles cari\u00f1o y protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los humanos pasa algo parecido aunque mucho m\u00e1s complejo: Desde que el beb\u00e9 nace, busca apegarse a alguien que le asegure la supervivencia pero no s\u00f3lo, tambi\u00e9n necesita un trato que le permita ir desarrollando una conducta que le d\u00e9 seguridad, afecto, cari\u00f1o y bienestar.<\/p>\n<p>La conducta de apego empieza hacia los tres meses de vida y hacia el primer a\u00f1o se organiza cibern\u00e9ticamente, es decir, se activa en unas condiciones y se desactiva en otras. Ante el dolor, la fatiga, el hambre o el miedo se activa la b\u00fasqueda con la mirada, con la presencia o con un abrazo cuando es una condici\u00f3n m\u00e1xima para el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>La conducta de apego no est\u00e1 limitada a los ni\u00f1os; en los adultos se activa en estados de ansiedad o tensi\u00f3n, o en futuras madres que necesitan ser cuidadas y amparadas.<\/p>\n<p>Esto tiene importancia en nuestra sociedad porque la solidaridad no es parte importante de nuestras relaciones y, sin embargo, de acuerdo a la conducta de apego, en cualquier circunstancia dif\u00edcil podemos necesitar ayuda y costarnos pedirla; pero no es lo peor, sino que no sabemos detectarlo en los otros.<\/p>\n<p>Para quien trabaja terap\u00e9uticamente esto es nefasto, ya que le ser\u00e1 dif\u00edcil entender en sus pacientes las conductas que tengan que ver con el apego y todas las emociones y sentimientos derivados, porque como dice Bowlby, el apego siempre va acompa\u00f1ado de una emoci\u00f3n: Si es satisfactorio, ser\u00e1 alegr\u00eda y seguridad; si es amenazante surgen los celos, la ira y ansiedad; si es ruptura, dolor y depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El beb\u00e9 de dos o tres semanas ya es capaz de interaccionar con la madre en una forma elemental. Ver a una madre dialogando con su hijo, las palabras, las sonrisas, las miradas que se dedican: El beb\u00e9 le responde en un intercambio, de una duraci\u00f3n limitada, por la capacidad del beb\u00e9 de permanecer atento, pasando a momentos de desconexi\u00f3n para descansar.<\/p>\n<p>Si la madre es sensible a su beb\u00e9 se adaptar\u00e1 a sus necesidades y a su ritmo. Es un verdadero di\u00e1logo que les proporciona momentos placenteros y de los que la investigaci\u00f3n ha puesto de manifiesto que se repiten en muchos casos, por lo que no es una conducta espor\u00e1dica. Tambi\u00e9n que una madre saludable es capaz de adaptarse al ritmo de su beb\u00e9 y actuar en consecuencia. Concluye: Podemos decir que los beb\u00e9s humanos, al igual que otras especies est\u00e1n preprogramados para desarrollarse de manera socialmente cooperativa; que lo hagan o no, depende en gran medida de c\u00f3mo son tratados.<\/p>\n<p>Los estudios que maneja le hacen afirmar que para los padres debe ser parecido a las madres: La pauta de conducta que desarrolle con su padre ser\u00e1 el producto de c\u00f3mo lo ha tratado \u00e9ste. La conducta de apego de los ni\u00f1os puede ser buena hacia un progenitor y no hacia el otro, buena con los dos o mala con ambos.<\/p>\n<p>Tengo que rese\u00f1ar que Bowlby y sus colaboradores hicieron algo muy original en aquel momento, que fue estudiar e investigar directamente a las madres con sus ni\u00f1os, lo que hasta entonces se hab\u00eda hecho muy poco, por tanto lo que se aplicaba al mundo de los ni\u00f1os era mayoritariamente, deducciones de la terapia de los adultos.<\/p>\n<p>La conducta de apego proporciona una base segura a los hijos para hacer salidas al mundo exterior y regresar sabiendo que ser\u00e1 bien recibido y alimentado, reconfortado si est\u00e1 afligido, tranquilizado si est\u00e1 asustado.\u00bfNo es \u00e9sta la clase de familia que todos hemos so\u00f1ado, necesitado, a\u00f1orado? \u00bfNo es tambi\u00e9n el modelo que querr\u00edamos para todos y cada uno de los ni\u00f1os con problemas que tratamos? No dice nada extra\u00f1o y sin embargo cuesta asumir que la conducta de los padres hacia sus hijos, en esa cotidianeidad tan dif\u00edcil de hacer equilibrada, tiene tanta trascendencia; las palabras, los gestos, el tono de voz, las miradas y su contenido, el significado de las amenazas o los abandonos.<\/p>\n<p>Desde que se evidenci\u00f3, por medio de investigaciones con madres e hijos durante el tiempo suficiente para correlacionar los datos, que el trato es el principal gestante de la conducta futura y de las emociones y sentimientos predominantes en el adulto que se forma, el trato dispensado a los ni\u00f1os ha ido cambiando, no lo suficientemente r\u00e1pido para evitar sus desastrosas consecuencias, pero s\u00ed existe un movimiento para educar y formar a los padres y madres en el buen trato a su descendencia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la teor\u00eda del apego es aplicable a la psicoterapia, de manera que encontrar las claves del trato recibido en la infancia, ayuda a cambiar la conducta del adulto con problema en los afectos.<\/p>\n<p>Seguimos siendo una sociedad que no le da suficiente importancia a lo que sienten, piensan, dicen y hacen los ni\u00f1os. Hasta hace muy poco, la medicina negaba la sensaci\u00f3n dolorosa en los beb\u00e9s y as\u00ed les trataban, sin anestesia, sin cuidar de su soledad, fr\u00edo, miedo y dolor.<\/p>\n<p>Desde que se demostr\u00f3 que la presencia de la madre o del cuidador del ni\u00f1o hospitalizado mejoraba su salud y disminu\u00eda su necesidad de medicamentos en algunos hospitales, sobre todo en el norte de Europa, se permiti\u00f3, incluso se potenciaba, la presencia de un personaje importante para el ni\u00f1o que le acompa\u00f1ara en su periplo hospitalario pero, desgraciadamente, no es la generalidad, porque el personal sanitario, con todo lo que pretende saber, es un reflejo de la sociedad y le cuesta cambiar sus marcos conceptuales, una vez memorizados e interiorizados.<\/p>\n<p>Para un ni\u00f1o peque\u00f1o sometido a pruebas, en un lugar extra\u00f1o o terror\u00edfico como un hospital, privado de la presencia de su figura de referencia es una p\u00e9rdida, un duelo; por tanto, es un estado afectivo de dolor, ira, depresi\u00f3n; es un ni\u00f1o afligido. Por los estudios sobre el duelo en los adultos, sabemos que en duelo o aflicci\u00f3n el cuerpo disminuye su inmunidad y por tanto, es m\u00e1s sensible a las infecciones y menos capaz de habilitar una respuesta defensiva.<\/p>\n<p>Esta respuesta no s\u00f3lo es f\u00edsica; el ni\u00f1o responde con todo su ser a esta p\u00e9rdida, porque su identidad es f\u00edsica mientras no llegue a una edad, alrededor de los seis o siete a\u00f1os, en que empieza a entrar en el mundo de la l\u00f3gica de sus mayores. Despu\u00e9s de estudiar la reacci\u00f3n ante la aflicci\u00f3n de los ni\u00f1os se puede afirmar que es igual que los adultos, con las mismas fases y en definitiva que los ni\u00f1os tambi\u00e9n sienten el dolor, o lo que es m\u00e1s generalizable, el ser humano desde que nace es sensible a lo que le pasa, al trato que recibe y a los cambios o p\u00e9rdidas de su mundo afectivo. Ser sensible a estos duelos es prevenir futuros estados mentales, que si no son patol\u00f3gicos, s\u00ed causantes de problemas evitables.<\/p>\n<p>Con las terapias se puede aplicar lo mismo: Sin empat\u00eda, sin emoci\u00f3n, sin sentimiento no se puede ayudar a la infancia, donde la l\u00f3gica juega un papel \u00ednfimo frente a los sentimientos y emociones, al rev\u00e9s del mundo de los adultos, y atraer a estos peque\u00f1os pacientes al mundo adulto, en lugar de sumergirse en el suyo y hablar cuerpo a cuerpo, emoci\u00f3n a emoci\u00f3n, sentimiento a sentimiento, es un error frecuente y normalizado.<\/p>\n<p>Simplificando el mundo infantil, casi lo convertimos en un mundo sencillo, uniforme y breve, para hacerlo m\u00e1s asequible, manipulable; podemos decir que hacemos terapia infantil pero no conseguimos que los ni\u00f1os mejoren, m\u00e1s bien, los sometemos m\u00e1s f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>Sin trabajar, recuperar, revivir el trato recibido en la infancia por parte de los progenitores, no se sabe si la conducta de apego es genuina o impostada. Si adem\u00e1s es una conducta distante, err\u00e1tica o cruel, se pueden cometer errores graves en el comportamiento con los ni\u00f1os, sea cual sea la relaci\u00f3n con ellos o el campo profesional.<\/p>\n<h3>La ansiedad de la separaci\u00f3n y el duelo<\/h3>\n<p>Si hemos adoptado a nuestra mascota y por lo tanto, se ha separado de sus antiguos due\u00f1os, ha perdido sus referencias de lugares, voces, territorio, horario, tendremos que habilitar toda nuestra empat\u00eda, paciencia y cari\u00f1o para darle el tiempo de hacer su duelo por la p\u00e9rdida. \u00c9sta se manifiesta por su inquietud e imposibilidad de tumbarse al sol, de comer o de marcar todo el territorio con pis, morder y estar de mal humor, mostrando sus dientes y rechazando las caricias para ser consolado. Si somos capaces de darle el tiempo para adaptarse y adoptarnos como sus nuevos amos, seguramente llegar\u00e1 a agradecernos con su dedicaci\u00f3n y cari\u00f1o y con un comportamiento normal de mascota.<\/p>\n<p>Es importante anotar que Bowlby hizo el estudio del apego y de la p\u00e9rdida. La p\u00e9rdida no hab\u00eda sido considerada como parte sustancial de la psicolog\u00eda infantil; gracias a \u00e9l y a su equipo de trabajo, sabemos que en la infancia hay muchas p\u00e9rdidas y por tanto muchos duelos. El ser humano responde con temor, igual que otros animales, a determinadas situaciones porque indican un aumento del riesgo de dolor y peligro.<\/p>\n<p>Cuando vemos la ansiedad de separaci\u00f3n bajo este prisma s\u00f3lo tenemos que dar un peque\u00f1o paso para comprender por qu\u00e9 las amenazas de abandonar a un ni\u00f1o, a menudo utilizadas para controlarlo, resultan tan aterradoras. Estas amenazas despiertan ira intensa en los ni\u00f1os m\u00e1s grandes y en adolescentes. Esta ira, que tiene por objeto disuadir a la figura de apego que lleve a cabo la amenaza, puede volverse disfuncional.<\/p>\n<p>El duelo es la reacci\u00f3n a la p\u00e9rdida una vez que \u00e9sta ha ocurrido. Reacciones como la ira dirigida a terceros, a s\u00ed mismo o a la persona perdida, el descreimiento de que la p\u00e9rdida ha tenido lugar y una tendencia a buscar a la persona para reunirse con ella.<\/p>\n<h3>Mecanismos de defensa o desapego<\/h3>\n<p>Es la conducta que se desarrolla como defensa a la p\u00e9rdida o separaci\u00f3n de la madre o de la figura de apego. Fue estudiada en ni\u00f1os que deb\u00edan permanecer hospitalizados y luego lo extendieron a situaciones de laboratorio para corroborar lo visto.<\/p>\n<p>Lo que pudieron sistematizar es la conducta de desapego: Consiste en una conducta del ni\u00f1o, que desconoce a la madre, como si no la necesitara; despu\u00e9s de horas, la reconoce pero con ansiedad por temor a perderla de nuevo y furioso si cree que puede ocurrir. Es decir, cuando esperaban encontrar conducta de apego, encuentran la opuesta; incluso cuando el ni\u00f1o est\u00e1 seriamente da\u00f1ado, no busca consuelo. A partir de estas investigaciones, Bowlby sistematiz\u00f3 la conducta de apego como un sistema que puede ser activado o desactivado de acuerdo a las circunstancias y quedar bloqueado definitivamente. Con las investigaciones recientes del funcionamiento de la mente humana podemos decir que es acertado; tenemos la capacidad mental de aislar sucesos, personajes o sistemas para sobrevivir o vivir mejor, y seguir viviendo como si no hubi\u00e9ramos pasado por un peligro. Si ese bloqueo afecta a otros sistemas de conducta, nuestra personalidad se ver\u00e1 restringida en todos aquellos aspectos de nuestra vida que tengan que ver con ese pasaje; de ah\u00ed se derivan muchas conductas patol\u00f3gicas y psicopatolog\u00edas.<\/p>\n<p>Si lo aplicamos a los adultos que nos piden consulta, podemos decir que el apego que se desarrolla y mantiene en las sesiones pone de manifiesto su comportamiento de apego y por tanto, si fue bien o mal tratado y si sus relaciones filiales son buenas o no. No depende tanto de nuestra bondad o pericia con su problema; depende de su capacidad para desarrollar el apego de adulto hacia alguien a quien necesita en un mal momento. Nuestra pericia consiste en mantener ese apego para averiguar qu\u00e9 se puede cambiar en la patolog\u00eda de sus relaciones y amores. La escuela del apego aboga por una terapia que le permita a esa persona recuperar la conducta bloqueada, sanearla y reestructurarla. Por tanto, tendr\u00e1 que rememorar el pasaje que le impuls\u00f3 a bloquear su conducta de apego.<\/p>\n<p>En la sala de psicomotricidad podemos decir lo mismo: El ni\u00f1o debe mostrar su conducta de apego hacia el terapeuta y \u00e9ste hacia \u00e9l. Si falla, puede ser que el ni\u00f1o ha tenido que bloquear sus apegos por una separaci\u00f3n, un duelo o malos tratos o bien, es el terapeuta que no puede desplegar su afecto y apego hacia el ni\u00f1o y tiene un problema personal pendiente de resolver.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de explicar la conducta de los ni\u00f1os apegados a su madre y con una base segura afirma: A medida que un individuo se hace mayor su vida contin\u00faa estando organizada del mismo modo, aunque sus excursiones se prolongan en el tiempo y en el espacio. Al ingresar en la escuela duran horas, luego d\u00edas. Durante la adolescencia pueden durar semanas o meses y se buscan nuevas figuras de apego.<\/p>\n<p>A lo largo de la vida adulta la disponibilidad de una figura de apego sensible sigue siendo la fuente del sentimiento de seguridad.<\/p>\n<p>Por tanto, debemos asumirnos como humanos limitados que necesitamos una figura de apego, a la que percibimos c\u00e1lida, cercana y sensible a nuestras necesidades. Cuando la vida nos endurece y queremos vivir sin necesitar a nadie, podemos estar seguros de que nuestra conducta afectiva, de apego, est\u00e1 bloqueada.<\/p>\n<h3>Sobre la violencia<\/h3>\n<p>Bowlby conoci\u00f3 a K. Lorenz que estaba desarrollando su teor\u00eda sobre la conducta de los ansarinos y aplic\u00f3 parte de sus conocimientos a la teor\u00eda del apego para entender desde otro punto de vista la conducta humana, empezando por los m\u00e1s peque\u00f1os. Lo que habla y explica de la conducta humana ante la frustraci\u00f3n, la ira y la violencia, tiene mucho que ver con la conducta animal.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era evolucionista y aplic\u00f3 los conocimientos de esta teor\u00eda a la explicaci\u00f3n de la conducta humana, por lo que afirma que la conducta de apego explica algunas funciones biol\u00f3gicas como la supervivencia de los m\u00e1s j\u00f3venes y la reproducci\u00f3n, pero tambi\u00e9n la ira.<\/p>\n<p>En el lugar correcto en el momento correcto y en la medida correcta la ira no s\u00f3lo es apropiada sino que puede ser indispensable. Sirve para disuadir de una conducta peligrosa, para alejar a un rival o para coaccionar a un compa\u00f1ero. En todo caso el objetivo de la ira es el mismo: Proteger una relaci\u00f3n que posee un valor especial para la persona enfadada.<\/p>\n<p>Dado que la violencia engendra violencia, \u00e9sta tiende a perpetuarse de una generaci\u00f3n a otra. En alguna referencia bibliogr\u00e1fica, cita los trabajos de A. Miller a la que remito a quienes quieran profundizar en el tema de la violencia, de la que creo que es la terapeuta que m\u00e1s ha escrito y abogado por el buen trato hacia la infancia en las familias, en los colegios y en las terapias. Esto le hizo recibir cr\u00edticas muy duras de sus propios compa\u00f1eros del psicoan\u00e1lisis al que renunci\u00f3 para seguir su camino. En esto tambi\u00e9n es parecida a J. Bowlby. Damos por sentado que cuando una relaci\u00f3n con una persona amada est\u00e1 en peligro, no s\u00f3lo nos mostramos ansiosos sino tambi\u00e9n enfadados como respuesta al riesgo de p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>Las relaciones espec\u00edficas que se ven afectadas porque despiertan ira son: Relaciones con un compa\u00f1ero de sexo, relaciones con los padres y con los hijos. Porque son las m\u00e1s afectadas por emociones fuertes. Mientras discurren afablemente est\u00e1 satisfecho; cuando se ven amenazadas, se siente ansioso o enfadado; cuando las pone en peligro con sus propias acciones, se siente culpable; cuando se rompen se siente triste y si las recupera est\u00e1 contento.<\/p>\n<p>Creo que una de las conclusiones m\u00e1s transcendentes de la teor\u00eda del apego para la crianza y educaci\u00f3n de los ni\u00f1os es que los cuidados cari\u00f1osos, la atenci\u00f3n y la sensibilidad que recibe un ni\u00f1o por parte de los adultos responsables, tiene como resultado un desarrollo satisfactorio de la seguridad del ni\u00f1o en s\u00ed mismo, en los dem\u00e1s como fuente de apoyo y sost\u00e9n, en su conducta exploratoria y solidaria con los dem\u00e1s. A la inversa, cuando el adulto no le presta atenci\u00f3n, no satisface sus necesidades de apoyo y cari\u00f1o y sus demandas se consideran una tonter\u00eda, el ni\u00f1o se vuelve aprensivo, ansiosamente apegado, obediente de mala gana y poco preocupado por los dem\u00e1s. Si existe rechazo por parte de un adulto, es probable que la conducta airada sea usual.<\/p>\n<p>Estas conclusiones no deber\u00edan utilizarse para etiquetar a un ni\u00f1o, ni en la escuela ni en las terapias, sino para comprender mejor de d\u00f3nde viene esa ansiedad o comportamiento an\u00f3malo y aplicar las mejoras que lo van a beneficiar. Las etiquetas y diagn\u00f3sticos son una manera de despreciar al ni\u00f1o y de obviar el an\u00e1lisis y estudio de la conducta de los padres que nos explicar\u00e1 mejor la situaci\u00f3n del menor.<\/p>\n<p>En este pa\u00eds, donde hasta hace pocos a\u00f1os, los ni\u00f1os fueron menospreciados por unos educadores mayoritariamente religiosos o de pensamiento disciplinar, donde las normas eran abusivas mientras que las muestras de cari\u00f1o escaseaban o estaban ausentes del todo, tenemos unas generaciones de adultos que desconocen en su mayor\u00eda lo que es recibir amor, cari\u00f1o y atenci\u00f3n por parte de los adultos y de los que podemos esperar con mayor frecuencia una conducta hacia sus hijos, alumnos o clientes m\u00e1s disciplinaria que amorosa.<\/p>\n<p>De las discusiones p\u00fablicas que he podido seguir sobre la educaci\u00f3n y las medidas disciplinarias, en las que se oye de todo, a los adultos, porque a los ni\u00f1os no se les da la palabra, hay una poblaci\u00f3n mayoritaria que piensa que una bofetada no es una medida disciplinar, o una falta de respeto ni una humillaci\u00f3n a un menor, en edad, sino en conocimiento, en peso y en altura. Si pensamos que la identidad de un ni\u00f1o sigue siendo corporal, es decir que su cuerpo es su \u201cs\u00ed mismo\u201d, hasta m\u00e1s all\u00e1 de los seis a\u00f1os, cuando le arreamos una bofetada o cachet\u00f3n, se lo hacemos a su identidad directamente, y por tanto, su herida ser\u00e1 mucho mayor que lo que intentamos corregir. De manera que lo que conseguimos con la agresi\u00f3n es herir al ni\u00f1o que dejar\u00e1 de confiar un poco m\u00e1s en ese adulto que le pega y se har\u00e1 m\u00e1s inseguro, m\u00e1s introspectivo, menos colaborador y por tanto, desde el punto de vista del adulto, necesitar\u00e1 m\u00e1s disciplina correctiva y empieza una escalada hacia la violencia, de la que saldr\u00e1 otro adulto que educar\u00e1 con violencia y no podr\u00e1 disfrutar de un apego seguro hacia sus pr\u00f3ximos.<\/p>\n<p>Otra consecuencia de este apego inseguro es que estos ni\u00f1os confunden violencia con amor, y de hecho, con este argumento es como se justifican muchos adultos que pegan (\u201cyo era malo, me lo merec\u00eda, lo hicieron por mi bien\u201d), pero ese pensamiento es inducido; un ni\u00f1o no piensa que es malo hasta que se lo hacen creer los adultos que le juzgan.<\/p>\n<p>En sus trabajos Bowlby describe toda una gama de situaciones violentas que los ni\u00f1os atraviesan y sufren; aunque sobreviven, lo hacen pagando un alto precio: El estr\u00e9s de estar sometido a la incertidumbre, a la violencia, a la injusticia y a la arbitrariedad, por alguien pr\u00f3ximo y querido, lo que produce da\u00f1os evidentes, evaluables y s\u00edntomas a los que se puede ayudar a curar y cuidar, si no son interpretados como fantas\u00edas, exageraciones, mentiras o distorsiones de la realidad, tan atribuidas a la infancia.<\/p>\n<p>Bowlby anima y alienta a los terapeutas, educadores, psic\u00f3logos y cl\u00ednicos a que crean en el contenido de lo que relatan sus pacientes o escolares, aunque para entenderles tengan que hacer un esfuerzo y poner palabras a las met\u00e1foras, historias y simulaciones con las que una criatura intenta contarnos el horror vivido.<\/p>\n<p>Entre las consecuencias habla de intento de suicidio, psicosis, paranoias, falta de atenci\u00f3n grave, inquietud extrema, insomnio, anorexia, etc. Concluye que para que la terapia sea eficaz, deber\u00eda ser terapia familiar e individual; y por supuesto, en la que la comunicaci\u00f3n emocional sea la base decisiva.<\/p>\n<p>Bowlby es sumamente optimista y dice: Aunque la capacidad de cambio del desarrollo disminuye con los a\u00f1os, el cambio contin\u00faa a lo largo de todo el ciclo vital, de manera que los cambios favorables o desfavorables siempre son posibles. Esta posibilidad continua de cambio significa que una persona nunca es invulnerable a cualquier adversidad y que nunca es impermeable a las influencias favorables. Es esta persistente posibilidad de cambio la que permite la oportunidad de realizar una terapia eficaz.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>BOWLBY, J.: UNA BASE SEGURA; Aplicaciones cl\u00ednicas de una teor\u00eda del apego; Paid\u00f3s, Barcelona, 1989.<\/li>\n<li>BOWLBY, J.: EL APEGO Y LA P\u00c9RDIDA, vol. 1, El Apego; Paid\u00f3s, Barcelona, 1998.<\/li>\n<li>BOWLBY, J.: EL APEGO Y LA P\u00c9RDIDA, vol. 2, La Separaci\u00f3n Afectiva; Paid\u00f3s, Barcelona, 1985.<\/li>\n<li>BOWLBY, J.: EL APEGO Y LA P\u00c9RDIDA, vol. 3, Tristeza y depresi\u00f3n; Paid\u00f3s, Barcelona, 1993.<\/li>\n<li>MARRONE, M.: La teor\u00eda del apego. Un enfoque actual; Psim\u00e1tica, Madrid, 2001.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Luz Casasnovas.<\/strong> Luz Casasnovas es m\u00e9dica y diafreoterapeuta.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Luz Casasnovas (2011). El apego seg\u00fan John Bowlby. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 41, pp. 7\u201317. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Expone la teor\u00eda del apego de John Bowlby y su explicaci\u00f3n de conductas como la ansiedad de separaci\u00f3n, el duelo y los mecanismos de defensa. 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