{"id":7394,"date":"2010-06-01T10:05:00","date_gmt":"2010-06-01T09:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/reflexiones-en-torno-a-la-angustia-arcaica-de-caida-y-su-rel\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"reflexiones-en-torno-a-la-angustia-arcaica-de-caida-y-su-rel","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/reflexiones-en-torno-a-la-angustia-arcaica-de-caida-y-su-rel\/","title":{"rendered":"Reflexiones en torno a la angustia arcaica de ca\u00edda y su relaci\u00f3n con los apoyos (Winnicott-Lowen-Aucouturier)"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 39 \u00b7 Junio de 2010 \u00b7 pp. 18\u201328<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Parte de una excursi\u00f3n de monta\u00f1a compartida con un amigo para reflexionar sobre la angustia arcaica de ca\u00edda y la importancia de los apoyos y el enraizamiento. Lo hace desde los planteamientos de Winnicott, Lowen y Aucouturier.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>\u201cLos humanos somos como los \u00e1rboles, arraigados a la tierra en un extremo y tendiendo al cielo desde el otro. Cu\u00e1n alto podemos tender depende de la fuerza de nuestro arraigo. Como criaturas de la tierra estamos conectados al suelo a trav\u00e9s de las piernas y de los pies. Si la conexi\u00f3n es vital decimos que la persona est\u00e1 enraizada en la tierra., lo que significa que sabe qui\u00e9n es y d\u00f3nde est\u00e1 parado. Estar enraizado es estar conectado con las realidades b\u00e1sicas de la vida: el cuerpo de uno, su sexualidad, las personas con las que mantiene relaciones.\u201d<\/p>\n<p>\u201cNo basta con saber que uno tiene los pies en el suelo, lo que se requiere es el proceso energ\u00e9tico en el que la onda de excitaci\u00f3n descienda por el cuerpo hasta las piernas y los pies. Nos sentimos enraizados cuando la onda de excitaci\u00f3n llega al suelo, invierte su direcci\u00f3n y fluye hacia arriba, como si la tierra nos empujara para sostenernos erguidos.\u201d<\/p>\n<p>\u201cLa calidad del enraizamiento de un individuo determina su sensaci\u00f3n interna de seguridad\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Estando realizando el curso de psicomotricidad de ayuda, aqu\u00e9l verano tuvimos una formaci\u00f3n personal larga, en la que tuve la suerte de experimentar la seguridad del suelo y de los apoyos, y algo m\u00e1s tarde con la observaci\u00f3n de v\u00eddeos de beb\u00e9s, la comprensi\u00f3n de la angustia de p\u00e9rdida de s\u00ed en el beb\u00e9. Integr\u00e9 corporalmente, engram\u00e9 como dir\u00eda B. Aucouturier, que en los primeros meses de vida, el beb\u00e9 no es nada sin su madre, que necesita estar contenido y sostenido por la madre para poder llegar a ser. Tras esto surgi\u00f3 en m\u00ed la necesidad de buscar un marco te\u00f3rico que me ayudara a entender mejor lo vivenciado en aquel curso y con todo este bagaje interno y un par de libros, me fui unos d\u00edas al monte con un amigo.<\/p>\n<p>\u00cdbamos con la intenci\u00f3n de realizar excursiones, no muy largas, ya que \u00e9l ten\u00eda una dificultad para andar y no pod\u00eda hacer marchas muy prolongadas (pies cavos y en posici\u00f3n de V al andar: apoyos fr\u00e1giles).<\/p>\n<p>\u201cUn individuo no puede estar enraizado si tiene los arcos de los pies tan elevados que sus pies no entran en pleno contacto con la tierra, o si los pies han perdido elasticidad y son ca\u00eddos. Los arcos elevados suelen observarse en individuos con piernas extremadamente delgadas. Criados por madres inaccesibles u hostiles, esos individuos se sienten obligados a despegarse del suelo.<\/p>\n<p>Pararse o caminar con los pies vueltos hacia fuera en posici\u00f3n de V tambi\u00e9n puede ser resultado de una tensi\u00f3n cr\u00f3nica en los gl\u00fateos. En la mayor\u00eda de los casos, esa tensi\u00f3n se debe al entrenamiento prematuro del control de los esf\u00ednteres, que hace que el individuo tenga \u201cun trasero apretado\u201d y camine con los pies en posici\u00f3n de V\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Recogimos informaci\u00f3n sobre los itinerarios que podr\u00edamos realizar, y como en uno de ellos nos hablaban de algunos pasos a\u00e9reos, preguntamos en la oficina de informaci\u00f3n, contest\u00e1ndonos que no hab\u00eda ning\u00fan peligro y que era una excursi\u00f3n preciosa. Mi amigo observ\u00f3 que si se trataba de pasos de altura y con movimiento (por ejemplo un puente colgante), hacerlo resultaba dificultoso para \u00e9l, pero nos aseguraron que la excursi\u00f3n se realizaba en todo momento a trav\u00e9s de un camino de tierra y que en alg\u00fan tramo no exist\u00eda pared a la derecha, pero que el camino estaba bien trazado.<\/p>\n<p>Lo dejamos para el d\u00eda siguiente y aquella misma tarde dimos un paseo, que se alarg\u00f3 m\u00e1s de lo previsto, y se nos fue echando la noche encima sin tener mucha seguridad del camino de retorno hacia el camping. Mi amigo estaba cansado y todos los ruidos que se escuchaban (cantos de p\u00e1jaros) empezaron a ser amenazantes para \u00e9l. Al no poder disponer de la certeza del camino de vuelta, comenz\u00f3 a inquietarle de manera tal vez un poco irracional. \u201cEl miedo condiciona, limita y distorsiona la vivencia de la realidad\u201d. No est\u00e1bamos lejos del camping, y la direcci\u00f3n del camino de vuelta estaba bastante clara. \u201cNo ve\u00eda la realidad sino la representaci\u00f3n que se hac\u00eda de ella\u201d. Llegamos bastante cansados y nos fuimos a dormir.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, un d\u00eda luminoso, nos pusimos temprano en movimiento, y despu\u00e9s de subir hasta los 2.100 mts., decidimos volver por el camino de los \u201cpasos a\u00e9reos\u201d y comenzamos a descender: a la izquierda ten\u00edamos unas grandes formaciones rocosas, ante las cuales mi amigo ya mostr\u00f3 un cierto desasosiego, pero como a la derecha los pinares y el terreno se suced\u00edan, al principio no pas\u00f3 nada extraordinario. Lleg\u00f3 un momento en que yo iba feliz, haciendo fotos del paisaje que se observaba desde la altura por la que camin\u00e1bamos, cuando la parte derecha del camino dej\u00f3 de ser tierra para convertirse en un corte bastante vertical y desprotegido, la parte izquierda segu\u00eda siendo grandes rocas.<\/p>\n<p>De repente vi a mi amigo que aceleraba el paso (s\u00edntoma de p\u00e1nico) y o\u00ed unos sollozos. Por supuesto me preocup\u00e9 y r\u00e1pidamente acud\u00ed en su ayuda. Se tir\u00f3 contra la pared y dijo \u201cyo no puedo con esto\u201d (terror paralizante). Mi primera sensaci\u00f3n fue de estupor ya que el camino estaba perfectamente trazado, en un principio no llegu\u00e9 a observar la magnitud del terror que padec\u00eda mi amigo, hab\u00eda perdido el control y parec\u00eda sentir una muerte inminente.<\/p>\n<p>Posteriormente vino a mi mente la angustia de ca\u00edda: \u201cHay ni\u00f1os que tienen mucho miedo frente a la ca\u00edda, con intensas descargas emocionales y la necesidad entonces de agarrarse, agarrarse el objeto, agarrarse a las personas. En algunos ni\u00f1os hay una angustia de ca\u00edda por falta de haber sido sostenido\u201d (Aucouturier).<\/p>\n<p>\u201cExiste el temor de que si se caen, no van a ser capaces de levantarse, saben que lo pueden hacer, que con un esfuerzo de su voluntad se pueden incorporar, pero de lo que no est\u00e1n seguros es de poderse levantar. Levantarse o surgir es como crecer. La fuerza para levantarse viene de abajo, a cada paso que damos apretamos la tierra con la planta y \u00e9sta responde a la presi\u00f3n empuj\u00e1ndonos hacia arriba. Levantarse y caer son funciones antit\u00e9ticas, que no pueden existir una sin la otra. El que no puede caerse no puede levantarse\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Le dije: si quieres te doy la mano y vamos poco a poco los dos, no se pod\u00eda retroceder, o era adelante o quedarse o dejarse caer. Reconoc\u00ed que mi amigo se encontraba en una situaci\u00f3n en la que sent\u00eda que su vida corr\u00eda peligro, sensaci\u00f3n irracional, ya que no lo hab\u00eda objetivamente.<\/p>\n<p>\u201cDebemos presumir que esa sensaci\u00f3n irracional evoca un recuerdo grabado en el cuerpo de una situaci\u00f3n de la ni\u00f1ez donde la vida estuvo en peligro\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>\u201cLo que se teme es algo que ya ocurri\u00f3. Se trata de una agon\u00eda primitiva, m\u00e1s que de angustia\u201d (Winnicott).<\/p>\n<p>Estaba claro que \u00e9l no se quer\u00eda dejar caer; no pod\u00edamos retroceder ya que hab\u00edamos pasado un gran tramo \u201cpeligroso\u201d y desconoc\u00edamos la longitud del camino que a\u00fan ten\u00edamos que recorrer. As\u00ed que yo por delante, d\u00e1ndole la mano izquierda y \u00e9l apoy\u00e1ndose en la parte posterior de mi mochila, la cabeza baja (para no ver nada m\u00e1s que el camino), encogido el cuerpo sobre m\u00ed, a veces se hac\u00eda una especie de orejeras con la mano para ver exclusivamente el suelo y no los alrededores, seguimos caminando bastante r\u00e1pidamente ya que \u00e9l, de alguna forma, con su propia angustia, empujaba a la m\u00eda propia. Yo iba \u201crelativamente\u201d segura; era consciente de que llegar a buen t\u00e9rmino depend\u00eda de mi actitud. A pesar de que no hab\u00eda peligro, yo marcaba las pisadas una tras otra con gran firmeza. La postura que adopt\u00f3 mi amigo me impact\u00f3 de gran manera: era como si estuviera disminuido, indefenso, desvitalizado, no era un adulto aut\u00f3nomo, era un alguien que no pensaba, era una carga totalmente a mi merced. El cuerpo hacia adelante, casi arrastrado, sin voluntad ni autonom\u00eda suficiente para andar por la vida por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Le repet\u00eda frecuentemente: \u201chay suelo bajo tus pies, hay tierra, hay camino, no te preocupes, vete dando paso tras paso, sigue detr\u00e1s de m\u00ed, yo te ayudo\u201d. En un momento se derrumb\u00f3 (magnitud del terror que le paralizaba), se ech\u00f3 contra la pared, le pregunt\u00e9 si quer\u00eda descansar, \u201cquiero terminar esto cuanto antes\u201d me dijo, a la vez que daba golpes de rabia contra la roca sin dejar de sollozar.<\/p>\n<p>\u201cEl tener miedo pero negarlo provoca un colgamiento. El individuo no puede avanzar por el miedo que tiene, pero tampoco retroceder porque ha negado ese miedo. La represi\u00f3n del miedo produce en consecuencia la represi\u00f3n de la ira que lo acompa\u00f1a. Como no hay nada que temer tampoco hay motivo para irritarse. Pero las emociones reprimidas siempre buscan el camino de aflorar indirectamente a la superficie\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Yo le repet\u00eda: \u201cno hay peligro, tienes tierra bajo tus pies, vamos caminando sobre el camino, respira, grita, no aguantes tu miedo, pero sigue caminando, poco a poco llegaremos, falta poco para ello\u201d. Me vinieron a la cabeza las palabras de Lowen: \u201cCuando se est\u00e1 asustado no se pisa fuerte: el miedo lo despega a uno de la tierra\u201d.<\/p>\n<p>Y reanudamos la marcha, para el resto de caminantes deber\u00eda ser impactante (as\u00ed como para m\u00ed tambi\u00e9n lo era) ver a dos personas adultas, una llevando y arrastrando a la otra que no miraba, y se agarraba a m\u00ed como un poseso: \u201c\u00bfnecesit\u00e1is ayuda?\u201d me preguntaban, yo respond\u00eda: \u201cno, ya se estaba recuperando, gracias\u201d. Yo iba anticipando el camino y cu\u00e1l fue mi susto, que naturalmente disimul\u00e9, cuando vi que un trozo del camino no era m\u00e1s que tierra suelta que miraba hacia abajo, hab\u00eda que pasar r\u00e1pidamente colocando bien los pies. Yo ya me ve\u00eda arrastrada por \u00e9l hacia el precipicio, le dije \u201cbueno ahora hay que pasar deprisa y colocando bien los pies\u201d, me hizo caso aunque luego me dijo que en cuanto oy\u00f3 eso le entr\u00f3 un gran terror.<\/p>\n<p>Y as\u00ed conseguimos llegar al final del \u201cpeligroso\u201d camino (as\u00ed hab\u00eda sido para ambos), donde ya m\u00e1s tranquilos, realizamos una serie de respiraciones profundas, el grito que yo le aconsejaba sacar para liberar tensi\u00f3n, no le sal\u00eda, pero al terminar el \u201cdesfiladero\u201d, ya me pudo soltar y caminar \u00e9l solo. Yo le dije, respirando tambi\u00e9n profundamente \u201cbueno, asunto superado\u201d \u00e9l me respondi\u00f3 \u201cno, yo no lo he superado, no he sido yo, no lo he hecho yo, he llegado al final del camino gracias a ti, a la seguridad que me dabas, yo no lo he hecho, no era yo\u201d. A\u00f1adi\u00f3, \u201ctengo un tope entre el pecho y la tripa, no puedo respirar bien\u201d (el diafragma a causa del p\u00e1nico sufrido se hab\u00eda quedado en posici\u00f3n de inspiraci\u00f3n).<\/p>\n<p>\u201cLa tensi\u00f3n diafragm\u00e1tica est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la ansiedad de caer, puesto que reduce la propagaci\u00f3n de la excitaci\u00f3n a la parte inferior del cuerpo. La ansiedad de ca\u00edda y los trastornos de respiraci\u00f3n son dos aspectos de un mismo proceso\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Dedicamos un tiempo a realizar respiraciones y a tratar de desbloquear el diafragma pero el grito no sal\u00eda y el tope sigui\u00f3.<\/p>\n<p>Una vez llegados al camping y tras habernos duchado y descansado un rato, pudimos poner palabras a la experiencia pasada. Su primera reacci\u00f3n fue de rabia contra la de la oficina de turismo por no habernos avisado que para las personas con v\u00e9rtigo (en ning\u00fan momento \u00e9l hab\u00eda comentado que ten\u00eda v\u00e9rtigo) ese trayecto podr\u00eda ser dificultoso. Despu\u00e9s de preparar la comida, comer, recoger, \u00e9l se tumb\u00f3 en una hamaca para hacer una peque\u00f1a siesta y descansar. NO PUDO, le ven\u00edan a la cabeza todas las im\u00e1genes del camino en las que estaba a punto de despe\u00f1arse, yo le aconsej\u00e9 que se tumbara en el suelo (experimentar el contacto del cuerpo con la superficie, le iba a hacer sentirse m\u00e1s seguro, algo que yo hab\u00eda experimentado hac\u00eda poco tiempo en la formaci\u00f3n personal), ya que, quiz\u00e1s al sentir todos los apoyos y la seguridad del suelo, de all\u00ed ya no pod\u00eda ir m\u00e1s abajo (reencontrar el suelo, punto de partida de la seguridad), se calmar\u00eda, y as\u00ed fue capaz de tranquilizarse algo.<\/p>\n<p>\u201cEl suelo se convierte en un amigo, en un consolador firme y seguro, que siempre est\u00e1 junto a uno, que puede impedir que se hiera dolorosamente, aunque se haga uno da\u00f1o. No se puede caer si ya est\u00e1 uno abajo. Y cuando uno est\u00e1 ya abajo pueden solucionarse muchos problemas que quiz\u00e1s fuesen dif\u00edciles creyendo que se podr\u00eda caer uno. El dejarse caer devuelve a la persona a la seguridad s\u00f3lida de la tierra y le permite renovar su energ\u00eda y fuerza en las fuentes de su ser\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Yo me sent\u00ed con necesidad de mantener una cierta distancia con \u00e9l; hab\u00eda sido muy intenso tambi\u00e9n para m\u00ed, mis propios temores y dificultades, mi propia angustia de ca\u00edda hab\u00edan aflorado inconscientemente y necesitaba distancia para recomponerme.<\/p>\n<p>Una vez que estuvimos m\u00e1s tranquilos iniciamos la lectura del cap\u00edtulo del libro de Lowen La ansiedad de ca\u00edda, intentando dar explicaci\u00f3n o poner un marco te\u00f3rico a la vez que pon\u00edamos distancia a lo experimentado emocional y corporalmente.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 Cuando el sujeto est\u00e1 d\u00e9bilmente asentado, el peligro de partirse en dos, ser victima de un ataque hist\u00e9rico, experimentar ansiedad o desplomarse es grande.<\/p>\n<p>El miedo a perder el control es un aspecto de la ansiedad de ca\u00edda. Caer representa para todos los pacientes la rendici\u00f3n o entrega de su posici\u00f3n defensiva. Pero como esta posici\u00f3n se desarroll\u00f3 para sobrevivir y lograr alg\u00fan grado de contacto, independencia y libertad, su rendici\u00f3n provocar\u00e1 toda la ansiedad que hizo necesario al principio su desarrollo.<\/p>\n<p>Existe tambi\u00e9n la ansiedad de sostenerse uno sobre sus propios pies, lo cual supone que est\u00e1 solo. Cuando somos adultos todos nos sostenemos solos, \u00e9sta es la realidad de nuestra existencia. El problema est\u00e1 en la transici\u00f3n entre soltarse y sentir que los pies se asientan firmemente sobre la tierra, ya que se experimenta la sensaci\u00f3n de caer, con la ansiedad consiguiente.<\/p>\n<p>Todo paciente que comience a desprenderse de sus ilusiones e intente bajar a la tierra de la realidad experimentar\u00e1 cierta sensaci\u00f3n de ca\u00edda.<\/p>\n<p>Existe el temor de que si se caen, no van a ser capaces de levantarse, saben que lo pueden hacer con un esfuerzo de su voluntad se pueden incorporar, pero de lo que no est\u00e1n seguros es de poderse levantar. Levantarse o surgir es como crecer. La fuerza para levantarse viene de abajo., a cada paso que damos apretamos la tierra con la planta y \u00e9sta responde a la presi\u00f3n empuj\u00e1ndonos hacia arriba. Levantarse y caer son funciones antit\u00e9ticas, que no pueden existir una sin la otra. El que no puede caerse no puede levantarse.<\/p>\n<p>Los seres humanos son susceptibles de la ansiedad de ca\u00edda a\u00fan cuando est\u00e1n colocados sobre una base s\u00f3lida.<\/p>\n<p>La ansiedad neur\u00f3tica procede de un conflicto interno entre un movimiento energ\u00e9tico del cuerpo y el control inconsciente para limitar o detener ese movimiento. Este control se ejerce a trav\u00e9s de las tensiones musculares cr\u00f3nicas estructuradas principalmente en la musculatura estriada o voluntaria, que est\u00e1 normalmente bajo el control del ego. Este control consciente se pierde cuando la tensi\u00f3n de un conjunto de m\u00fasculos se hace cr\u00f3nica. No es que el control se rinda sino que se torna inconsciente\u201d.<\/p>\n<p>F\u00edsicamente aquella tarde, fue tal el movimiento interno que vivi\u00f3, se \u201cdescarg\u00f3\u201d en los servicios de una forma exagerada (el miedo extremo relaj\u00f3 los esf\u00ednteres), todos recordaremos la expresi\u00f3n \u201cse cag\u00f3 de miedo\u201d (unidad psico-soma). \u00c9l coment\u00f3 que nunca recordaba haberse vaciado tanto, incluso lleg\u00f3 a sentir na\u00faseas (Lowen se refiere tambi\u00e9n al bloqueo diafragm\u00e1tico que surge en el p\u00e1nico cuando una fuerte onda respiratoria no puede pasar libremente al vientre. Se lo impide una contracci\u00f3n en el diafragma que pueda resultar dolorosa y producir nausea).<\/p>\n<p>Aquella noche estall\u00f3 una fuerte tormenta y \u00e9l busc\u00f3 toda serie de excusas para que yo durmiera a su lado. Tuvo una gran bajada energ\u00e9tica, ten\u00eda mucho fr\u00edo, yo entend\u00eda su regresi\u00f3n, y que necesitaba esa contenci\u00f3n y sost\u00e9n maternal que un terapeuta en esa transferencia se lo hubiera podido ofrecer, pero yo, era su amiga y tambi\u00e9n estaba impactada, necesitaba distancia para poder descargar y elaborar la tensi\u00f3n que yo tambi\u00e9n hab\u00eda acumulado. As\u00ed que no se me ocurri\u00f3 otra cosa que ofrecerle un saco momia de plumas, que le marcase bien los l\u00edmites, le envolviera, le abrigara y le contuviera, simbolizando ese continente que \u00e9l ped\u00eda sin pedir.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, al despertar y preguntarle qu\u00e9 tal hab\u00eda dormido me explic\u00f3 que hab\u00eda estado so\u00f1ando con que quer\u00eda pasar, ir hacia adelante y que siempre encontraba un tope en el camino que se lo imped\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cLa sensaci\u00f3n de caer debe obedecer a un movimiento interno.<\/p>\n<p>Al caer dormido se retira la excitaci\u00f3n y la energ\u00eda de la superficie del cuerpo y de la mente. Lo mismo ocurre en el proceso de caerse. Las dos situaciones son energ\u00e9ticamente equivalentes. El rendir el control del ego supone el retiro de la energ\u00eda y la retirada de la energ\u00eda de la superficie de la mente y el cuerpo. Cuando el control del ego se identifica con la supervivencia, como ocurre con las personas que operan en gran parte a base de ejercitar la voluntad, hay una oposici\u00f3n consciente a rendir ese control y se producen situaciones de severa ansiedad\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>Nos pusimos en marcha una vez m\u00e1s, yo pens\u00e9 que iba a negarse a caminar, pero inici\u00f3 el camino con fuerzas y con ganas, empujado por la voluntad de superar lo anteriormente vivido, en la subida yo a duras penas pod\u00eda mantener su ritmo. \u201cLa determinaci\u00f3n por grande que sea, no puede reemplazar a la seguridad natural ni a la motilidad que uno obtiene de unas piernas bien equilibradas\u201d (Lowen). Llegamos a un valle, precioso, verde y con un r\u00edo transparente y espumoso, con sus grandes paredes extensas, como si fuera un gran nido que nos cobijara, un nido gigantesco abierto pero a la vez protector, y me dijo \u201cqu\u00e9 bien me siento aqu\u00ed; es como si estuviera en los brazos de mi madre\u201d (simbolizaci\u00f3n del sost\u00e9n y de la seguridad de la madre en el valle).<\/p>\n<p>\u201cLa tierra es s\u00edmbolo de la madre, que a su vez representa a la tierra. La madre y la madre tierra son las fuentes de nuestra fuerza. Todos somos hijos de la madre tierra y de nuestras madres respectivas, que deber\u00edan constituir para nosotros una fuente de fortaleza. La madre es nuestra tierra personal, as\u00ed como la tierra es nuestra madre universal\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>La verdad es que yo tambi\u00e9n sent\u00ed la misma sensaci\u00f3n de calma, de sostenimiento, de abrazo de la madre tierra, de protecci\u00f3n. Y en eso me vino la idea de la importancia del sostenimiento de los primeros d\u00edas del beb\u00e9 por la madre, de los l\u00edmites, comprend\u00ed la necesidad de contener para no temer, para sentirse seguro, para ser. Comentamos la experiencia de ayer, del terror del vac\u00edo, del terror a la ca\u00edda y la experiencia de hoy de la protecci\u00f3n, del sost\u00e9n, y c\u00f3mo de alguna forma estaban relacionadas.<\/p>\n<p>\u201cLos infantes humanos necesitan estar sostenidos por alguien para sentirse seguros, la necesidad que siente el infante de que lo sostengan para creerse seguro, es la causa que predispone a la ansiedad de caerse. El verdadero motivo es la carencia de contacto f\u00edsico con la madre y el que no lo sostenga en sus brazos. En el beb\u00e9 persiste su impulso de buscar contacto, pero va asociado con un temor creciente de que no hay base para esperar una respuesta, ni certidumbre de sus necesidades como organismo, ni motivo en qu\u00e9 apoyarse\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>\u201cLos ni\u00f1os que no se han sentido bien sostenidos, ni protegidos, experimentan el miedo a caer, a precipitarse al vac\u00edo o al abismo y a descoyuntarse. La angustia de ca\u00edda nace de las manipulaciones violentas del beb\u00e9 en el espacio. Esta angustia se apacigua en funci\u00f3n de la envoltura del lactante por los padres durante los primeros meses. Por el contrario, si la intensidad de estas angustias perdura, desestabiliza las funciones corporales, inmunitarias, vegetativas y progresivamente las funciones relacionales como la prensi\u00f3n, el equilibrio, la coordinaci\u00f3n\u201d (Aucouturier).<\/p>\n<p>Un ni\u00f1o bien enraizado, es un beb\u00e9 \u201cdelimitado\u201d, bien sostenido y contenido por las \u201cbuenas experiencias\u201d y atenciones de la madre, que le hacen sentir que \u201ces\u201d y le evita la angustia arcaica de caer en el vac\u00edo. Este ni\u00f1o que se sentir\u00e1 protegido en el tiempo, afectivamente y emocionalmente seguro, de adulto se sentir\u00e1 firme sobre sus piernas y seguro de que el suelo est\u00e1 all\u00ed para sostenerlo. El ni\u00f1o se representa a s\u00ed mismo en funci\u00f3n de sus sensaciones de apoyo. La seguridad de los apoyos favorece la seguridad emocional. Un adulto enraizado, como dice Lowen, ya no se impulsa a s\u00ed mismo hacia arriba sino que deja que lo sostenga el suelo.<\/p>\n<p>\u00c9l se daba cuenta de que ese miedo a caer, no se solucionaba con f\u00e1rmacos, (incluso la explicaci\u00f3n de que ten\u00eda v\u00e9rtigo le parec\u00eda algo superficial). Su imposibilidad de superar ese miedo a trav\u00e9s de la voluntad le llenaba de rabia.<\/p>\n<p>Y se comenz\u00f3 a preguntar: en realidad, \u00bfa qu\u00e9 tengo miedo? No recordaba ninguna situaci\u00f3n de gran miedo en su infancia, ni ning\u00fan trauma especial.<\/p>\n<p>\u201cTodas las vivencias del beb\u00e9 son engramadas, van dejando su huella en lo som\u00e1tico (tono, \u00f3rganos, etc.), el beb\u00e9 no tiene madurez para elaborar sus vivencias en otro registro que no sea el propio cuerpo\u201d (Aucouturier).<\/p>\n<p>\u201cCualquier inseguridad que sienta el ni\u00f1o en la relaci\u00f3n con su madre quedar\u00e1 registrada en su cuerpo. Inconscientemente el ni\u00f1o tensar\u00e1 el diafragma, contendr\u00e1 la respiraci\u00f3n y levantar\u00e1 los hombros con temor. Una vez que se ha registrado la inseguridad en su cuerpo, el individuo queda atrapado en un c\u00edrculo vicioso, ya que continuar\u00e1 sinti\u00e9ndose socavado mucho despu\u00e9s de haber dejado de depender de la madre\u201d (Lowen).<\/p>\n<p>En la bajada se volvi\u00f3 a repetir esta emoci\u00f3n, de una forma m\u00e1s atenuada que el d\u00eda anterior pero el simple hecho de no ver el final del camino en la distancia ya le daba terror, \u201cpor ah\u00ed no se puede ir, no hay camino\u201d, ten\u00eda que adelantarme para asegurarle que no hab\u00eda dificultad, que a pesar de que no viera el final del camino, el camino continuaba, un camino de tierra, un camino de bajada, de ninguna forma interrumpido por un precipicio. Me record\u00f3 el aparecer-desaparecer y el lejos-cerca, dos conceptos arcaicos en la relaci\u00f3n beb\u00e9-objeto (madre). \u00c9l no pod\u00eda soportar que el final del camino desapareciera (\u00e9l no pudo soportar que su madre \u201cdesapareciera\u201d). Eso le proporcionaba una gran inseguridad, llegando hasta paralizarle y limitarle el movimiento.<\/p>\n<p>Al llegar abajo y ya en el coche, volvi\u00f3 a experimentar una bajada grande de energ\u00eda, ten\u00eda fr\u00edo, el viaje de vuelta lo hizo dormitando y bien tapado con una manta.<\/p>\n<p>Aquello que no ha sido vivido, experimentado, que escapa a toda posibilidad de memorizaci\u00f3n se halla en lo m\u00e1s profundo del ser (como dice Winnicott, son \u201chuellas conservadas pero no investidas\u201d). Es algo muy profundo, anterior a la formaci\u00f3n del psiquismo, algo que sucedi\u00f3 pero de lo que no queda recuerdo, algo anterior a la constituci\u00f3n del yo, sobre el que se colocaron las defensas para la supervivencia, y por ser la propia organizaci\u00f3n del yo la que se halla amenazada resulta tan insoportable su vivencia o \u201crecuerdo\u201d.<\/p>\n<p>Esa angustia de caer pasada hab\u00eda pasado a ser el aqu\u00ed y ahora, y al ser vivida fue algo parecido a recordar. Su miedo escondido en el cuerpo, reprimido, oculto, su angustia de ca\u00edda, el miedo al derrumbe, hab\u00edan salido violentamente a la superficie.<\/p>\n<p>\u201cEl derrumbe, dice Winnicott, es ese estado de cosas impensable que est\u00e1 por debajo de la organizaci\u00f3n de las defensas. Es una experiencia que ya fue vivida pero que parad\u00f3jicamente no fue experimentada por el infante como tal, pues en ese momento no hab\u00eda tal beb\u00e9, es decir, un psiquismo que pudiese cualificar la experiencia.<\/p>\n<p>El desmoronamiento es tan temido porque amenaza siempre con tener lugar en el futuro, y de hecho ya ha tenido lugar en el pasado. Pero -y aqu\u00ed se encuentra la paradoja central-, ha tenido lugar sin haber encontrado su lugar ps\u00edquico, quedando registrado en el propio cuerpo.<\/p>\n<p>Ha tenido lugar algo que carece de lugar, un estado del pasado que no puede recordarse a menos que sea experimentado en el presente por primera vez.<\/p>\n<p>Ahora a mi amigo le tocaba trabajar y contextualizar la experiencia vivida con su terapeuta para que ese terror vivido, sentido y experimentado no le invadiera, y tomara conciencia de su desarraigo, reconoci\u00e9ndolo como parte de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Y a m\u00ed, a m\u00ed tambi\u00e9n, me quedaba la tarea de distanciarme emocionalmente, de trabajar mi propia angustia de ca\u00edda y enmarcar te\u00f3ricamente la experiencia compartida.<\/p>\n<h3>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h3>\n<ul>\n<li>Winnicott, W. D. (1991). Exploraciones psicoanal\u00edticas I. Buenos Aires. Ed. Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>Winnicott, W. D. Realidad y juego. Barcelona. Ed. Gedisa.<\/li>\n<li>Lowen, A. (2007). La depresi\u00f3n y el cuerpo. Madrid. Alianza editorial.<\/li>\n<li>Lowen, A. (1977). Bioenerg\u00e9tica. M\u00e9xico. Ed. Diana.<\/li>\n<li>Aucutourier, B. (2007). Los fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica psicomotriz. Barcelona. Ed. Gra\u00f3.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Arantza Iruretagoyena.<\/strong> Arantza Iruretagoyena es profesora y psicomotricista, m\u00e1ster en bioenerg\u00e9tica y alumna de la formaci\u00f3n en ayuda de nuestra escuela.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Arantza Iruretagoyena (2010). Reflexiones en torno a la angustia arcaica de ca\u00edda y su relaci\u00f3n con los apoyos (Winnicott-Lowen-Aucouturier). <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 39, pp. 18\u201328. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parte de una salida de unos d\u00edas al monte con un amigo para reflexionar sobre la angustia arcaica de ca\u00edda y la importancia de los apoyos y el enraizamiento. 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