{"id":7388,"date":"2010-06-01T10:06:00","date_gmt":"2010-06-01T09:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/no-solo-con-ninos-sino-tambien-con-sus-familias\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"no-solo-con-ninos-sino-tambien-con-sus-familias","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/no-solo-con-ninos-sino-tambien-con-sus-familias\/","title":{"rendered":"No s\u00f3lo con ni\u00f1os, sino tambi\u00e9n con sus familias"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 39 \u00b7 Junio de 2010 \u00b7 pp. 29\u201334<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Relata la experiencia de incorporar a las familias al trabajo de la sala de psicomotricidad con ni\u00f1os de 2 a 6 a\u00f1os. Describe el desarrollo de la primera sesi\u00f3n con padres y madres, desde el ritual de entrada hasta el ritual de salida.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Desde un principio hemos cre\u00eddo que para realizar un trabajo verdaderamente completo y coherente con los ni\u00f1os que asist\u00edan a la sala, deb\u00edamos tambi\u00e9n integrar a las familias en la misma. \u201cPrimero son los padres y luego los hijos\u201d (Carles Parellada). Todos los ni\u00f1os traen en la sombra a sus padres y madres y en esta edad de 2 a 6 a\u00f1os son quienes m\u00e1s necesitan hacerlo, aunque sea inconscientemente.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo los hijos, sino que los padres tambi\u00e9n sienten todav\u00eda una gran necesidad de estar unidos a sus peque\u00f1os. Nada m\u00e1s abrir la puerta de la sala, cuando la sesi\u00f3n de psicomotricidad finaliza, los padres y las madres se acercan a los ni\u00f1os como queriendo averiguar qu\u00e9 es lo que han hecho y c\u00f3mo se sienten. Realmente existe en los padres una gran curiosidad por descubrir lo que sus hijos son en la sala. Tambi\u00e9n hay familias que le dan mucha importancia a saber lo que hacen sus hijos e intentan interrogar a las educadoras para descubrir aspectos que sus hijos no les quieren contar. M\u00e1s tarde, son esos padres y madres quienes se dan cuenta de que lo que sus hijos viven en la sala es su privacidad y que nosotras, las psicomotricistas, no les vamos a contar mucho m\u00e1s de lo que sus ni\u00f1os les quieren contar, cuando no es necesario hacerlo.<\/p>\n<p>As\u00ed que para una mayor comprensi\u00f3n y aceptaci\u00f3n hac\u00eda lo que eligen sus hijos, contar o no lo que viven en la sala, y por la constataci\u00f3n de la tremenda importancia de las familias para los ni\u00f1os con quienes trabajamos, intentamos desarrollar el trabajo que ven\u00edamos realizando como psicomotricistas. Ten\u00edamos un gran reto por delante: no solamente trabajar con los ni\u00f1os, sino tambi\u00e9n con sus familias. \u201cPara educar a un ni\u00f1o hace falta la tribu entera\u201d (frase africana). Y as\u00ed es como estamos viviendo el trabajo que vamos elaborando con las familias: como un gran reto. Un reto, porque nuestro recorrido profesional como psicomotricistas no ha hecho m\u00e1s que empezar; un reto, porque nunca hasta ahora hab\u00edamos trabajado con ellas de esta manera; y una vez m\u00e1s, un reto, porque ante esta nueva situaci\u00f3n desconoc\u00edamos nuestra propia respuesta as\u00ed como la de los padres y madres que iban a asistir a las sesiones.<\/p>\n<p>A la vez, est\u00e1 resultando una experiencia enriquecedora, llena de ilusiones y, c\u00f3mo no, de miedos. En un principio la ilusi\u00f3n hizo que estall\u00e1ramos en ideas, pero conforme se iba acercando el d\u00eda de la primera sesi\u00f3n con las familias, los miedos empezaron a convertirse en casi protagonistas. Es gracias a estos \u00faltimos como pudimos darnos cuenta de la realidad y tocar tierra de una manera m\u00e1s protectora hacia nosotras mismas y ajustarnos con conciencia a las expectativas que las familias podr\u00edan tener en cuanto a estas sesiones. De esta manera, nuestro proyecto cambi\u00f3 de rumbo: describimos un itinerario simplificando aquello que a lo mejor a algunos padres y madres les podr\u00eda venir grande y aquello que nosotras, como acompa\u00f1antes, no est\u00e1bamos seguras de desempe\u00f1ar con disponibilidad. La primera sesi\u00f3n que \u00edbamos a realizar con los adultos qued\u00f3 en una sesi\u00f3n similar a la que desarrollamos con sus hijos:<\/p>\n<h3>Ritual de entrada<\/h3>\n<p>Algunos nada m\u00e1s entrar por la puerta se acercan con mucha decisi\u00f3n; otros entran con m\u00e1s timidez, primero observando el nuevo entorno en la que se encuentran, para m\u00e1s tarde ir adentr\u00e1ndose en ella. Cada padre y madre act\u00faa de diferente manera, como cuando los ni\u00f1os llegan por primera vez a la sala.<\/p>\n<p>Una vez reunidos todos, procedemos a las presentaciones, tanto nosotras como las familias. Es en la misma presentaci\u00f3n donde la tensi\u00f3n que lleva cada uno de nosotros se va aflojando. Cada palabra expresada, a\u00fan con resistencias, ayuda a vivir con m\u00e1s calma y aceptaci\u00f3n lo que hace unos instantes viv\u00edamos con mayor angustia. Como bien nos recalcaba Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Sevillano en la formaci\u00f3n personal, \u201cla cosa cuando se dice no es la cosa, sino que ya es otra cosa\u201d.<\/p>\n<p>Entre otras, sugerimos a los padres que cuenten el porqu\u00e9 de asistir a esta sesi\u00f3n y c\u00f3mo se sienten. Es de esta manera como cada uno de ellos se va conectando con su interior para poder expresarse desde dentro hacia fuera. Una vez ex-presado, la tensi\u00f3n y los miedos disminuyen y los cuerpos empiezan a aligerarse. Conforme cada uno de ellos va acabando con su presentaci\u00f3n, una de las psicomotricistas coloca una pegatina a cada uno con su respectivo nombre. Este gesto adem\u00e1s de servir para dirigirnos a cada uno de ellos por su nombre, recoge lo especial y \u00fanico de cada uno de su ser y su sentir.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, para que sus posibles miedos a lo desconocido y a lo que est\u00e1 por llegar vayan deshaci\u00e9ndose y acerc\u00e1ndose a la realidad, les describimos sin profundizar demasiado, el itinerario que van a seguir en esta sesi\u00f3n. Imaginarse el esquema que van a recorrer les sirve tambi\u00e9n de ayuda para centrarse en lo que van a ser, sin que sean invadidos por demasiados fantasmas.<\/p>\n<h3>Relajaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Mediante esta pr\u00e1ctica pretendemos que cada persona conecte con su interior en el aqu\u00ed y ahora. Sugerimos que presten atenci\u00f3n a aquellos puntos de tensi\u00f3n que puedan existir en sus cuerpos y que una vez identificados, intenten relajarlos y desbloquearlos a trav\u00e9s de la respiraci\u00f3n. Poco a poco, cada uno va tomando consciencia de su cuerpo y de lo que en ese momento siente. Una vez conectados y relajados van saliendo muy despacio, con movimientos suaves de esa situaci\u00f3n, abri\u00e9ndose de nuevo al espacio exterior de la sala.<\/p>\n<p>Para acabar con la relajaci\u00f3n, les sugerimos que se desplacen por la sala con calma, sin perder la conexi\u00f3n y conservando los beneficios que han conseguido. En ese caminar, cada uno con su sentir, se va encontrando con el otro para poco a poco entrar en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n<h3>La expresividad motriz<\/h3>\n<p>No s\u00f3lo los ni\u00f1os, tambi\u00e9n los adultos necesitamos romper con la ley y con la simetr\u00eda. Algunos nada m\u00e1s escuchar el \u00a11,2, y 3! de la boca de la psicomotricista, corren hacia la torre para destruirla con la totalidad corporal; otros se quedan atr\u00e1s, mirando sorprendidos la respuesta de destrucci\u00f3n de los dem\u00e1s. Entonces, una de las psicomotricistas ofrece una torre m\u00e1s bajita a ese adulto que se ha quedado atr\u00e1s, pero que a\u00fan muestra tener deseo de destruir. Al principio avergonzado y m\u00e1s tarde con decisi\u00f3n, es cuando \u00e9ste \u00faltimo consigue entrar en juego.<\/p>\n<p>Al principio, existe en los padres una gran curiosidad e inter\u00e9s por descubrir todo lo que la sala les ofrece. Pero al mismo tiempo, se miran unos a otros, como pregunt\u00e1ndose \u201c\u00bfy ahora, que hago?\u201d Una vez vivida esa confusi\u00f3n entre \u201cquiero y no me permito\u201d, entre \u201cme gustar\u00eda, pero qu\u00e9 dir\u00e1n\u201d, cada uno a su manera y a su ritmo, va entrando en una dimensi\u00f3n que hace mucho tiempo no hab\u00eda experimentado. Una dimensi\u00f3n que le lleva a la infancia, a las ra\u00edces de su verdadero ser y sentir.<\/p>\n<p>En algunos el placer estalla con el movimiento, el salto y el grito; en otros, el displacer con la inhibici\u00f3n; y es en otros donde la agresividad les conduce hacia la destrucci\u00f3n, para de nuevo ser construido. Las psicomotricistas, sin olvidar que debemos actuar como con los ni\u00f1os, percibimos cada situaci\u00f3n e intervenimos cuando creemos oportuno.<\/p>\n<p>Es con esta experiencia con lo que realmente los adultos presentes van a poder experimentar lo que sus hijos viven en la sala y posteriormente poder asistir a sus necesidades con mayor ajuste. Conectarse con uno mismo nos ayuda a conectarnos mejor con el otro. En esta vivencia las familias se implican con todo el cuerpo, de una manera \u00edntegra y profunda. Tratan con esto de aprender un lenguaje que no est\u00e1 escrito, pero que habita en sus cuerpos. Dicha expresividad motriz es la que les da la oportunidad de adentrarse en sus almas y descifrar lo que est\u00e1 inscrito en ellos, para comprenderse a s\u00ed mismo y acompa\u00f1ar al ni\u00f1o que tienen delante con mayor respeto.<\/p>\n<h3>Cuento<\/h3>\n<p>El llamamiento canturreado de \u201cipuinaren ordua iritsi da\u201d (\u2018ha llegado el momento del cuento\u2019) avisa a los padres del final del juego motor y del comienzo del cuento. En este caso, el cuento consiste en una reproducci\u00f3n de un v\u00eddeo realizado con im\u00e1genes de sus hijos e hijas en la sala.<\/p>\n<p>Los padres y madres, despu\u00e9s de haber experimentado situaciones similares por sus propios cuerpos, miran con atenci\u00f3n todo lo que sus hijos son capaces de hacer y de ser. Es de esta manera como las familias llegan a colocarse en el lugar de sus hijos y conectan con lo que en cada uno de los momentos su hijo pueda estar viviendo. Este hecho ayuda a los padres a sentirse m\u00e1s cerca de sus peque\u00f1os e intuir ese punto de conexi\u00f3n donde la comunicaci\u00f3n parece ser m\u00e1s efectiva.<\/p>\n<p>En definitiva, es en este espacio donde los padres cambian la visi\u00f3n hacia sus hijos y reflexionan en silencio para cada uno encontrar en su interior aquello que necesita para acercarse m\u00e1s a sus peque\u00f1os. Crist\u00f3bal Guti\u00e9rrez, cuidador extraordinario del alma infantil, afirma que \u201clos padres han de cultivar y solidificar los tres pilares que sostienen la crianza: la observaci\u00f3n, la reflexi\u00f3n y la intervenci\u00f3n. Observar para poder distinguir lo esencial de todo aquello que percibe. Reflexionar, pensar y reconsiderar los conceptos desde los cuales vemos la vida. Y, por \u00faltimo, aprender a intervenir para que el ni\u00f1o en lugar de obedecer, descubra cu\u00e1les son sus deseos y c\u00f3mo llevarlos a cabo\u201d.<\/p>\n<h3>Representaci\u00f3n<\/h3>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, sugerimos a los padres y madres que se re\u00fanan de dos en dos y colaborando el uno con el otro se expresen mediante un dibujo.<\/p>\n<p>Al principio, paralizados, miran a su alrededor intentando asimilar la propuesta. Debe haber adultos que desde hace tiempo no han jugado con la expresividad pl\u00e1stica y les resulta violento coger la pintura y sin que se les d\u00e9 una consigna comenzar a dibujar. M\u00e1s tarde, una vez introducidos en el papel, es casi imposible que se detengan en su expresividad. De alguna manera algo en su interior gu\u00eda para continuar dibujando sin parar.<\/p>\n<p>Mientras los dibujos transcurren, las educadoras permanecen atentas a las necesidades internas de los padres y madres. As\u00ed, nuestra labor consiste en asistir al otro: por ejemplo, cuando percibimos la necesidad de expandirse en el espacio con un trazo concreto a\u00f1adimos otro papel, unido al que ya tienen. Es de esta manera como los padres sienten que realmente su trabajo es importante. Si los que asistimos tomamos su trabajo en serio, sin juzgar ni querer interpretar, ellos tambi\u00e9n lo har\u00e1n. Una vez dado por terminado este dibujo, los psicomotricistas acogen los trabajos con mucho cuidado y respeto.<\/p>\n<p>Seguidamente, y para ir concluyendo con la representaci\u00f3n, les proponemos que se coloquen en la sala, individualmente, en un lugar donde m\u00e1s lo necesitan, para comenzar a escribir lo que cada uno siente. Les aconsejamos que dejen salir a esas palabras que su cuerpo necesita expresar, de una manera fluida, aunque a primera vista parezca que no tengan sentido.<\/p>\n<p>De la misma manera que la necesidad de moverse en el juego y la de trazar en el dibujo inunda sus cuerpos, una vez introducidos en la escritura, resulta impresionante percibir la necesidad de expresi\u00f3n que cada uno de ellos vive gracias a la acci\u00f3n que anteriormente han podido experimentar, y ahora a cierta distancia, pensarla. As\u00ed, reflexionan sobre lo que cada uno de ellos ha podido vivir en la sala, comprendiendo m\u00e1s profundamente su manera de ser y actuar.<\/p>\n<p>Ya por \u00faltimo, los padres y madres se re\u00fanen con la pareja con la que anteriormente han compartido el dibujo, y mutuamente se dicen y escuchan lo que sale y entra de sus vivencias interiores.<\/p>\n<p>Toda esta propuesta de descentramiento e interiorizaci\u00f3n mediante la expresi\u00f3n pl\u00e1stica y escrita sirve de paso para adentrarse en la siguiente propuesta: el ritual de salida.<\/p>\n<h3>Ritual de salida<\/h3>\n<p>En esta ocasi\u00f3n ofrecemos la posibilidad a los padres de compartir con los dem\u00e1s todo lo que necesiten decir. Algunos resaltan cierta situaci\u00f3n ya vivida en la sala; otros, realizan conexiones entre lo que han vivido ellos mismos y lo que sus hijos puedan vivir.<\/p>\n<p>Aunque este espacio no consista en una terapia, muchos de los adultos aprovechan para desahogarse y expresar todo tipo de emociones. Existe por tanto, un hueco para hablar y compartir experiencias, contener sentimientos y trabajar temas relacionados con la educaci\u00f3n de sus hijos. \u201cLos padres necesitan ser escuchados ya que muchos se sienten solos y confundidos entre tantos libros y especialistas que parecen tener raz\u00f3n, pero que llegan a resultar contradictorios\u201d (Lourdes Cestero Montoya). As\u00ed, entre risas y l\u00e1grimas, claves y dudas, damos por finalizada la primera sesi\u00f3n con las familias.<\/p>\n<p>El haber compartido esta experiencia con los padres, hace que nos sintamos fortalecidas en nuestro trabajo. Creemos haber conseguido que las familias miren con buenos ojos lo que hacemos; han cre\u00eddo en nuestra manera de hacer y en lo que sus hijos pueden evolucionar en la sala. Y esto ha influido, directamente y de manera positiva, en la actitud de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Somos las tres partes por tanto, las que salimos beneficiadas de este encuentro con las familias. Cada uno agradece al otro por haber cre\u00eddo en \u00e9l y haberle reservado un espacio. Las familias nos dan las gracias por la labor que estamos haciendo y, al mismo tiempo, los ni\u00f1os agradecen a sus padres y madres por apostar una vez m\u00e1s por una relaci\u00f3n m\u00e1s cercana y ajustada, ya que como bien afirm\u00f3 Jos\u00e9 Miguel Castro, especialista en Educaci\u00f3n Creadora, \u201cun ni\u00f1o necesita adultos activos y que crecen\u201d. Nosotras damos mil gracias a los padres, madres y sus hijos por haber cre\u00eddo en nosotras y habernos ense\u00f1ado tanto.<\/p>\n<h3>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h3>\n<ul>\n<li>Castro, J. M. Jugar, vivir, aprender. La deriva personal. III Jornadas de educaci\u00f3n y crianza La Serrada. Alicante.<\/li>\n<li>Cestero Montoya, L. El arte de ser padres. Talleres de crecimiento personal para padres. Art\u00edculo.<\/li>\n<li>Guti\u00e9rrez, C. Crecer con los hijos. Art\u00edculo.<\/li>\n<li>Parellada, C. 2007. Ver, observar, percibir: la mirada de la psicomotricidad como fuente entre la familia y la escuela. VIII Jornadas de pr\u00e1ctica psicomotriz, reeducaci\u00f3n y terapia, Vitoria-Gasteiz.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Ianire Jaio, Maider Arrizabalaga.<\/strong> Ianire Jaio y Maider Arrizabalaga trabajan como educadoras en diferentes centros educativos y como psicomotricistas, en horario extraescolar en la Escuela P\u00fablica Bedo\u00f1abe de Arrasate.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Ianire Jaio, Maider Arrizabalaga (2010). No s\u00f3lo con ni\u00f1os, sino tambi\u00e9n con sus familias. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 39, pp. 29\u201334. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relata la experiencia de incorporar a las familias al trabajo de la sala de psicomotricidad con ni\u00f1os de 2 a 6 a\u00f1os. Describe el desarrollo de la primera sesi\u00f3n con padres y madres, desde el ritual de entrada hasta el ritual de salida.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[25],"cuaderno_autoria":[65,79],"cuaderno_numtax":[50],"class_list":["post-7388","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-cuenta-tu-experiencia","cuaderno_autoria-ianire-jaio","cuaderno_autoria-maider-arrizabalaga","cuaderno_numtax-no-39"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7388"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7388"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}