{"id":7387,"date":"2011-12-01T10:03:00","date_gmt":"2011-12-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/transformar-la-agresividad-confrontandose-a-ella-en-la-forma\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"transformar-la-agresividad-confrontandose-a-ella-en-la-forma","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/transformar-la-agresividad-confrontandose-a-ella-en-la-forma\/","title":{"rendered":"Transformar la agresividad confront\u00e1ndose a ella en la formaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 42 \u00b7 Diciembre de 2011 \u00b7 pp. 7\u201314<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Texto presentado en una jornada sobre agresividad de la ASEFOP y la AEC. Plantea que madurar implica transformar los impulsos agresivos, para lo cual el ni\u00f1o necesita un otro, e ilustra con un caso y con el papel de la formaci\u00f3n del adulto.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Buenos d\u00edas a todos y bienvenidos a esta Jornada de trabajo organizada por la Asociaci\u00f3n Europea de Escuelas de Formaci\u00f3n en Pr\u00e1ctica Psicomotriz en colaboraci\u00f3n con la AEC de Barcelona.<\/p>\n<p>Quiero agradecer especialmente a don Joan Martorell, regidor de urbanismo del Ayuntamiento de Vilanova i la Geltr\u00fa, as\u00ed como a la corporaci\u00f3n municipal, especialmente a los responsables de Turismo y Educaci\u00f3n, el esfuerzo y la colaboraci\u00f3n activa que han venido realizando para acogernos en esta ciudad, no s\u00f3lo en el d\u00eda de hoy sino a lo largo de la pr\u00f3xima semana en que tendr\u00e1 lugar el XXXI Stage de la ASEFOP en esta ciudad al borde del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Quiero tambi\u00e9n agradecer su acogida a la Universidad Polit\u00e9cnica que nos ha proporcionado unas condiciones excelentes para poder desarrollar un trabajo de calidad que responda a las expectativas de todos los presentes.<\/p>\n<p>Es la primera vez que tengo el honor y tambi\u00e9n la responsabilidad de presentarme ante ustedes como Presidenta de la ASEFOP, asociaci\u00f3n creada por Bernard Aucouturier junto a un grupo de colaboradores en 1986, que agrupa a las escuelas y formadores que imparten formaci\u00f3n en Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier en Europa y algunos pa\u00edses de Hispanoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>En estos 25 a\u00f1os hemos pasado por diversas vicisitudes, pero siempre hemos tenido un compromiso riguroso con el mundo de la infancia vehiculado en particular a trav\u00e9s de la calidad de formaci\u00f3n que ofrecemos a los profesionales que se dedican a ella.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil ser ni\u00f1o en la sociedad del siglo XXI pero tampoco es f\u00e1cil educar, acompa\u00f1ar el desarrollo o ayudar a esos ni\u00f1os que crecen muchas veces en una sociedad desorientada, y que al manifestar su malestar nos interpelan como un grito en nuestro sistema de vida, cuestionando nuestras competencias profesionales.<\/p>\n<p>Las escuelas de la ASEFOP nos enorgullecemos de ser en nuestros diferentes pa\u00edses un referente no s\u00f3lo por la formaci\u00f3n en Pr\u00e1ctica Psicomotriz que impartimos, sino por ser un lugar de encuentro y reflexi\u00f3n sobre las relaciones educativas, familiares e institucionales. Son miles los profesionales de la educaci\u00f3n y del \u00e1mbito cl\u00ednico que han seguido nuestra formaci\u00f3n por lo que me atrevo a decir sin temor a equivocarme que, como asociaci\u00f3n, acumulamos la mayor experiencia formativa a nivel privado de toda Europa en el \u00e1mbito de la psicomotricidad. Nuestras escuelas abren a\u00f1o tras a\u00f1o cursos que acercan a los profesionales a una perspectiva del desarrollo infantil en el que el cuerpo y el movimiento adquieren una dimensi\u00f3n estructurante en la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o. Esta cercan\u00eda a la infancia y a los profesionales que trabajan con ella nos permite tener una visi\u00f3n privilegiada de las problem\u00e1ticas actuales en relaci\u00f3n a todo el aquello que rodea a la infancia y al hecho de educar.<\/p>\n<h3>La agresividad<\/h3>\n<p>En el d\u00eda de hoy nos proponemos reflexionar sobre un tema de candente actualidad, la agresividad, ese comportamiento tan antiguo como el g\u00e9nero humano, consustancial al mismo podr\u00edamos decir, pero que en la sociedad actual ha adquirido la categor\u00eda de problema generalizado en lo social por sus manifestaciones violentas, excesivas, que dificultan la convivencia tanto en el \u00e1mbito privado como en p\u00fablico, as\u00ed como el establecimiento de cualquier relaci\u00f3n satisfactoria a nivel personal o social.<\/p>\n<p>La maduraci\u00f3n de un ni\u00f1o pasa inequ\u00edvocamente por la transformaci\u00f3n de los impulsos agresivos en conductas socialmente aceptables. La comprensi\u00f3n de las diferentes manifestaciones de la agresividad va a ser uno de los objetivos que a lo largo del d\u00eda de hoy vamos a trabajar tanto aqu\u00ed, en gran grupo, como en los diferentes talleres que est\u00e1n previstos. Pero hay algo que va a ser com\u00fan a todos, porque para que este proceso se pueda producir, el ni\u00f1o va a necesitar siempre de un \u201cotro\u201d que facilite el acceso al registro simb\u00f3lico a trav\u00e9s del cual el ni\u00f1o va a poder canalizar la expresi\u00f3n de su malestar, de su pulsionalidad, o de su energ\u00eda vital. \u00bfC\u00f3mo puedo ser yo ese otro que el ni\u00f1o necesita para transformar sus excesos?<\/p>\n<p>Un ejemplo. Marta vino a consulta por sus comportamientos violentos que se manifestaban especialmente en familia.<\/p>\n<p>Sus padres estaban desesperados porque no sab\u00edan c\u00f3mo responder ante las provocaciones y los excesos que llegaban hasta pegar a su propia madre, provocando a su vez una reacci\u00f3n violenta en el padre que luego se reconcom\u00eda de culpa por lo sucedido. A lo largo del acompa\u00f1amiento a los padres durante la terapia, ambos reconocieron que hab\u00edan sido \u201cni\u00f1os buenos\u201d, buenos estudiantes, buenos hijos; nunca se hab\u00edan rebelado ni hab\u00edan dado un problema a sus padres. Es decir, que ambos hab\u00edan reprimido de forma importante sus impulsos agresivos en aras de una sobreadaptaci\u00f3n al entorno, por lo que ninguno de ellos ten\u00eda herramientas personales para poder gestionar internamente los comportamientos de su hija; no hablemos ya de ayudarle a canalizar sus excesos. La madre reconoc\u00eda, avanzada ya la terapia, que admiraba muchas cosas de su hija como su inconformismo, su lucha por lo que consideraba justo, y otros comportamientos que significaban una afirmaci\u00f3n de su hija ante el entorno, y lo admiraba porque ella nunca se hab\u00eda atrevido a ser as\u00ed.<\/p>\n<p>Otro ejemplo. Carlos era un ni\u00f1o que ten\u00eda serios problemas en el colegio; estaba se\u00f1alado por profesores y compa\u00f1eros por sus dificultades de relaci\u00f3n, su af\u00e1n de llamar la atenci\u00f3n y sus reacciones agresivas en las que perd\u00eda realmente el control de sus actos. Sus padres, en particular la madre, proven\u00edan de familias complicadas en las que el conflicto era la manera habitual de relacionarse y Carlos era un experto en crear conflictos. Las sesiones con Carlos eran de una fuerza extrema en el l\u00edmite entre la realidad y el registro simb\u00f3lico, hasta una sesi\u00f3n realmente al l\u00edmite en la que Carlos pudo sacar toda su fuerza destructiva, encontrando enfrente un adulto indestructible pero maleable, capaz de aceptar toda la rabia que ven\u00eda de \u00e9l y seguir disponible para \u00e9l, lo que le permiti\u00f3 vaciarse tal manera que hay un antes y un despu\u00e9s de esa sesi\u00f3n en las relaciones de Carlos.<\/p>\n<p>Ninguno de estos padres con toda su entrega, que era importante, pudo ser ese otro que su hijo necesitaba. \u00bfC\u00f3mo prepararnos nosotros para trabajar con estas realidades con estos ni\u00f1os que frecuentan cada vez m\u00e1s nuestras escuelas? \u00bfCon estos padres que est\u00e1n tan lejos de comprender qu\u00e9 les pasa realmente a sus hijos? \u00bfC\u00f3mo encontrar una v\u00eda de relaci\u00f3n diferente, para no reactualizar permanentemente los modelos de relaci\u00f3n que les han llevado a un callej\u00f3n sin salida?<\/p>\n<p>Como en toda actividad humana y especialmente en la actividad profesional, la respuesta a esta pregunta se articula en tres niveles; un primer nivel es entender. \u00bfEntiendo lo que me dice el ni\u00f1o con su comportamiento? \u00bfTengo una comprensi\u00f3n te\u00f3rica de la situaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Este primer nivel de referencias te\u00f3ricas es indispensable para abordar cualquier problem\u00e1tica y, en particular, la que hablamos hoy que afecta a elementos esenciales de nuestra persona como la seguridad o la integridad f\u00edsica y afectiva, as\u00ed como el malestar o bienestar en las relaciones. Un segundo nivel de respuesta es qu\u00e9 puedo hacer; es decir, cu\u00e1les son mis recursos ante la persona o la situaci\u00f3n concreta para poder resolverla o ayudar de manera ajustada, y en este saber hacer, sin duda, la experiencia va ser un factor que nos va ir proveyendo de m\u00e1s recursos. Pero estos dos niveles por s\u00ed solos ser\u00edan est\u00e9riles si no pueden tomar cuerpo y articularse en la emoci\u00f3n de la propia persona. Aqu\u00ed voy a centrar mi exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Bernard Aucouturier en su art\u00edculo Vivir y Comprender al ni\u00f1o se pregunta: \u00bfQu\u00e9 hay de oscuro en nuestra ni\u00f1ez que nos empuja a vivir, a ayudar, a tratar de comprender al ni\u00f1o? \u00bfNo ser\u00e1 una b\u00fasqueda para comprender mejor nuestra historia escondida, aquella parte sombr\u00eda que hace que tengamos mayor o menor necesidad de repararnos mediante relaciones que establecemos con los ni\u00f1os en el grupo de educaci\u00f3n o a\u00fan m\u00e1s, con el ni\u00f1o que ayudamos en terapia?<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n personal que impartimos en las escuelas de la ASEFOP es una formaci\u00f3n que se realiza por la v\u00eda corporal y que antes o despu\u00e9s pone a las personas en disposici\u00f3n de confrontarse con la cuesti\u00f3n de qui\u00e9n soy yo en mis relaciones. El descubrimiento progresivo de ese qui\u00e9n soy yo pasa ineludiblemente por la confrontaci\u00f3n con mi propia agresividad y la historia de la organizaci\u00f3n de mi propia pulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para las personas que nos dedicamos al mundo de la educaci\u00f3n o de la ayuda en general, es decir, que por definici\u00f3n hemos hecho una opci\u00f3n de vida profesional en la que se supone que lo que \u201csale\u201d de uno es bueno, incluso necesario para el otro, descubrir que en alguna parte de uno mismo hay aspectos oscuros de los que uno no ten\u00eda noticia, y no s\u00f3lo eso, sino que el c\u00f3mo resolvimos en nuestra infancia nuestra relaci\u00f3n con nuestra propia agresividad est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con qui\u00e9n y c\u00f3mo somos hoy en d\u00eda, es un descubrimiento que se realiza con sorpresa, miedo o con inquietud, cuando menos.<\/p>\n<p>Primeros d\u00edas de formaci\u00f3n personal, situaci\u00f3n de juego libre, \u00a1sorpresa, desconcierto! \u00bfA qu\u00e9 juego? No me dicen a lo que tengo que jugar, puedo elegir, soy libre, \u00bfqu\u00e9 quiero hacer? No s\u00e9 lo que quiero hacer, empiezo imitando lo que he visto hacer a los ni\u00f1os en la sala pero pronto se me acaba el repertorio, me uno a alg\u00fan grupo que est\u00e1 haciendo alg\u00fan juego organizado (\u00a1menos mal que alguien organiza!). Escucho a unas compa\u00f1eras hablar de los problemas que han tenido en la escuela, voy con ellas, se acab\u00f3 el juego, \u00e9se es mi sitio, no tengo que atreverme, no tengo que arriesgarme ni que desear, me basta con estar\u2026<\/p>\n<p>De repente de manera inesperada un m\u00f3dulo que volaba por los aires me da por detr\u00e1s en la cabeza. \u00bfPero c\u00f3mo es posible? Una rabia incontenible me sube desde las tripas hasta la garganta, voy como una energ\u00famena hacia la persona que creo que ha sido, no veo ni oigo, siento una gran satisfacci\u00f3n al tumbarla con mi fuerza; al sentir su oposici\u00f3n, al medirme con ella, me asusto: \u00bfSoy yo la que est\u00e1 forcejeando de aquella manera? Me asusto de mi reacci\u00f3n. \u00bfDe d\u00f3nde ha salido mi fuerza si yo no mato ni una mosca?<\/p>\n<p>Descubrir, a trav\u00e9s de las diferentes situaciones simb\u00f3licas que la formaci\u00f3n personal nos propone, que podemos ser personas agresivas, con un lado oscuro dentro de nosotros que puede dar hasta miedo, porque no lo dominamos, que nos hace sentir mal porque nos hace sentir malos, que nos hace sentir culpables porque hay un placer en la transgresi\u00f3n que hac\u00eda tiempo no experiment\u00e1bamos, porque no nos lo permit\u00edamos, produce en definitiva una amalgama de sensaciones contradictorias frente a las que nadie queda indiferente.<\/p>\n<p>Hay que pensar que la ni\u00f1a o ni\u00f1o que fuimos en alg\u00fan momento sinti\u00f3 que lo que \u201csal\u00eda\u201d de \u00e9l pod\u00eda ser peligroso para las personas que quer\u00eda, que pod\u00eda hacer da\u00f1o, que pon\u00eda en riesgo la aceptaci\u00f3n y el afecto al que aspiraba en permanencia, haciendo crecer un sentimiento de ser inadecuado que se volv\u00eda irresistible, por lo que cada uno de nosotros tuvo que optar en un momento por aceptar la norma, y aprender con mayor o menor fortuna a adaptar nuestros comportamientos a lo que se esperaba de nosotros, administrando nuestras transgresiones seg\u00fan la dosis de conflicto o de frustraci\u00f3n que \u00e9ramos capaces de soportar, o lo que supon\u00edamos que eran capaces de soportar los que nos rodeaban.<\/p>\n<p>Pero nada de esto se hace sin conflicto inconsciente, sin una tensi\u00f3n interna que queda incrustada para siempre en nuestro tejido corporal. Es el conflicto entre la fuerza de vida de querer ser yo mismo a cualquier precio y el deseo irreprimible de que me quieran a cualquier precio.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde hemos dejado nuestro enfado? \u00bfEn qu\u00e9 parte del camino se qued\u00f3 para conseguir que me quisieran, que me aceptaran?<\/p>\n<p>El acceso al descubrimiento de la propia pulsi\u00f3n, de la propia energ\u00eda vital expresada en mayor o menor grado a trav\u00e9s de un sin fin de situaciones simb\u00f3licas a lo largo de la formaci\u00f3n, es siempre un camino hacia lo aut\u00e9ntico, hacia lo m\u00e1s genuino de nosotros mismos, aquello para lo que no tenemos palabras pero que se expresa a trav\u00e9s de nuestro cuerpo, nuestra actitud, nuestro gesto, nuestra postura y por lo tanto no enga\u00f1a, ni en lo que \u201cdamos\u201d, ni en lo que \u201crecibimos\u201d.<\/p>\n<p>Esta apertura a una sensibilidad diferente en las relaciones, vividas siempre a trav\u00e9s de una fuerte movilizaci\u00f3n t\u00f3nico-emocional, va produciendo en las personas una emergencia de im\u00e1genes, sensaciones y emociones que facilitan la apropiaci\u00f3n de nuestra propia historia de relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este camino, plagado de rosas y espinas como la vida misma, nos abre una v\u00eda de reconciliaci\u00f3n con nosotros mismos y con los que hicieron de nosotros lo que somos hoy y, si esto es importante, no lo es menos poder comprender los caminos que tom\u00f3 nuestra pulsi\u00f3n, nuestra agresividad y c\u00f3mo se muestra o no a d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 me defiendo? \u00bfDe qu\u00e9 manera necesito mostrar mi domino sobre los dem\u00e1s? \u00bfSoy de las que necesita tenerlo todo controlado? \u00bfC\u00f3mo soporto el movimiento, el ruido de los ni\u00f1os? \u00bfMe atrevo a decir no? \u00bfMe atrevo a pedir? \u00bfEscucho mis necesidades? \u00bfMe atrevo a desear? \u00bfMe doy permiso para sentir? \u00bfRivalizo con cualquier ser humano que se atreve a existir delante de m\u00ed? \u00bfMe siento amenazado por \u00e9l? O al rev\u00e9s, \u00bfme encojo ante ese tipo de personas y huyo siempre de los conflictos? Y as\u00ed podr\u00edamos seguir desgranando un rosario de preguntas que progresivamente, a partir de la apropiaci\u00f3n de los dispositivos previstos en la formaci\u00f3n, van a ir aportando luces a la pregunta inicial de qui\u00e9n soy yo en mis relaciones.<\/p>\n<p>No olvidemos que nosotros no formamos a las personas sino que las ayudamos a que se formen de manera activa.<\/p>\n<p>Vivir la agresividad como una fuerza de vida, no s\u00f3lo en la versi\u00f3n destructiva de la violencia sino en la versi\u00f3n constructiva de la afirmaci\u00f3n, de la creatividad, de la energ\u00eda al servicio de nuestros fines vitales y profesionales, no s\u00f3lo es un descubrimiento personal vivido en primera persona en el propio cuerpo, sino que cambia por completo la mirada sobre las relaciones humanas, constituyendo quiz\u00e1 la huella diferencial de las personas que han pasado por la formaci\u00f3n, ya que no s\u00f3lo es teor\u00eda, que tambi\u00e9n, sino que es sobre todo una experiencia de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El placer de la acci\u00f3n compartida transforma. \u00c9ste es un axioma verificable en cada curso, en cada formaci\u00f3n, en cada persona que realiza la experiencia de la formaci\u00f3n personal. Vivir el placer de empujar hasta la extenuaci\u00f3n, de luchar, de pelear con objetos o sin ellos, de perseguir, de atrapar, de inmovilizar, de atar, de lanzar, de gritar, de llamar, de pedir, de sacar la voz, de volver a vivir la fuerza de poder expresar todo lo que llevamos dentro sin miedos, sin juicios ni prejuicios, en un \u00e1rea de juego, va produciendo en las personas una liberaci\u00f3n de tensiones, una descarga de peso, una reapropiaci\u00f3n de las sensaciones de ser uno mismo, de estar vivo y sentirse pleno; en definitiva, un gran placer de existir, lo que va a conllevar unos cambios sutiles en lo t\u00f3nico-emocional que hace que las personas se sientan distintas, cambiadas, sin que a veces puedan precisar el qu\u00e9 hasta pasado un tiempo.<\/p>\n<p>Es el proceso que va de la culpa a la afirmaci\u00f3n, del miedo al atreverse, de la omnipotencia a la humildad, y que corporalmente se manifiesta en la transformaci\u00f3n del tono, de la postura, que se traduce en un paso a la apertura sobre unos buenos apoyos con una nueva mirada m\u00e1s libre y m\u00e1s compasiva.<\/p>\n<p>Para terminar, voy a contar una an\u00e9cdota a modo de resumen que ilustra bastante bien lo que ha sido mi exposici\u00f3n. El a\u00f1o pasado el d\u00eda que comenzaba el curso de Pr\u00e1ctica Psicomotriz Educativa en Madrid, al hacer la ronda de presentaciones, una mujer de mediana edad explicaba su motivaci\u00f3n para hacer el curso porque al a\u00f1o siguiente se iba a hacer cargo de la direcci\u00f3n de la etapa de infantil de su colegio y una buena amiga, directora tambi\u00e9n de una E. I. le hab\u00eda dicho que lo hiciera con nosotros \u201cporque all\u00ed no se qu\u00e9 las hacen pero cuando terminan, todas caminan diferente\u201d. Pues eso, que desde la Pr\u00e1ctica Psicomotriz podamos seguir cambiando el paso a muchas personas, ni\u00f1os o adultos.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Mary \u00c1ngeles Cremades.<\/strong> Mary \u00c1ngeles Cremades es psic\u00f3loga y terapeuta psicomotriz. Dirige el centro de formaci\u00f3n y tratamiento psicomotor CEFOPP de Madrid, perteneciente a la ASEFOP, asociaci\u00f3n de la cual es actualmente presidenta.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Mary \u00c1ngeles Cremades (2011). Transformar la agresividad confront\u00e1ndose a ella en la formaci\u00f3n. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 42, pp. 7\u201314. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto presentado en una jornada sobre agresividad de la ASEFOP y la AEC. 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