{"id":7384,"date":"2009-10-01T10:06:00","date_gmt":"2009-10-01T09:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/tres-libros\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"tres-libros","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/tres-libros\/","title":{"rendered":"Tres libros"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 37 \u00b7 Octubre de 2009 \u00b7 pp. 21\u201326<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Relaciona tres libros sobre neuronas espejo, aprendizaje cerebral y etolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n para defender los postulados de la pr\u00e1ctica psicomotriz frente a los enfoques que reducen la persona a su gen\u00e9tica y bioqu\u00edmica.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Alvaro Be\u00f1aran nos ofrece algo m\u00e1s que un resumen; con el siguiente art\u00edculo pone en relaci\u00f3n estos tres t\u00edtulos: \u00abLas neuronas espejo. Los mecanismos de la empat\u00eda emocional\u00bb de G. Rizzolatti y C. Sinigaglia (Editorial Paid\u00f3s Transiciones); \u00abC\u00f3mo aprende el cerebro. Las claves para la educaci\u00f3n\u00bb de Uta Frith (Editorial Ariel) y \u00abDel gesto a la palabra. La etolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n en los seres vivos\u00bb de Boris Cyrulnik (Editorial Gedisa).<\/p>\n<p>En realidad este art\u00edculo no es un resumen de los libros que se citan, sino un breve extracto de algunas ideas que aparecen en ellos y que me sirven para defender algunos de los postulados que sostienen la pr\u00e1ctica psicomotriz.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la palabra \u201cdefender\u201d? En los \u00faltimos tiempos, con la gran presi\u00f3n de ciertos argumentos como la calidad, la necesidad de evaluaciones objetivas y objetivables, los descubrimientos de las investigaciones en \u00e1reas como la biogen\u00e9tica, las neurociencias, etc., se trata de transmitir la \u201cverdad cient\u00edfica\u201d de que el ser humano est\u00e1 sujeto a su gen\u00e9tica y a la bioqu\u00edmica de su cuerpo y que, por lo tanto, se pueden mejorar sus capacidades de todo tipo y curar todas sus enfermedades (porque todo s\u00edntoma se convierte en enfermedad o s\u00edndrome), a trav\u00e9s de intervenciones bioqu\u00edmicas o gen\u00e9ticas y de m\u00e9todos dirigidos a dar mayor eficacia a las funciones cerebrales, etc.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se considera que si alguien tiene alguna capacidad y puede ser desarrollada antes y m\u00e1s, \u00e9sta debe de ser estimulada. Es decir, que si yo tengo una especial facilidad para las matem\u00e1ticas, se debe trabajar sobre ello porque puedo ser el mejor en esto. Pero \u00bfy si yo tengo otros deseos, otros intereses? La persona es m\u00e1s que sus capacidades entendidas de forma aislada. Por eso no hay que olvidar la globalidad de su desarrollo.<\/p>\n<p>La importancia de los factores afectivos y la responsabilidad que todos tenemos en nuestro desarrollo y en el de los que nos rodean parece quedar relegada por las causas de origen biogen\u00e9tico.<\/p>\n<p>Todo puede ser \u201ctrabajado\u201d de forma directa y dirigida. El ser humano puede controlarlo todo. Cualquier vicisitud que vive la persona se explica por alguna carencia hormonal, la acci\u00f3n de no s\u00e9 qu\u00e9 gen o cualquier desarreglo neuronal. Las relaciones, la historia afectiva, la historia inconsciente parecen no contar: no est\u00e1n demostradas en un laboratorio.<\/p>\n<p>Y sin embargo, uno lee estos tres libros, basados en las \u00faltimas investigaciones y puede ver que las cosas no son como nos las quieren hacer ver.<\/p>\n<p>Casi seguro que quien est\u00e1 leyendo estas l\u00edneas ha o\u00eddo hablar de las neuronas espejo. Y si no lo ha hecho, no importa porque en el libro \u201cLas neuronas espejo. Los mecanismos de la empat\u00eda emocional\u201d de G. Rizzolatti y C. Sinigaglia, nos dicen algo al respecto:<\/p>\n<p>\u201cLas neuronas espejo descubiertas a principios de la d\u00e9cada de 1990, demuestran que el reconocimiento de los dem\u00e1s, as\u00ed como de sus acciones y hasta de sus intenciones, depende en primera instancia de nuestro patrimonio motor.\u201d (p\u00e1g. 13).<\/p>\n<p>\u201c&#8230; (Y tambi\u00e9n que) nuestra posibilidad de captar las reacciones emotivas de los dem\u00e1s est\u00e1 por su parte relacionada con un determinado conjunto de zonas caracterizadas por propiedades espejo. Al igual que las acciones, tambi\u00e9n las emociones se comparten inmediatamente: la percepci\u00f3n del dolor o del asco ajenos activan en la corteza cerebral las mismas zonas que se ven involucradas cuando somos nosotros los que experimentamos dolor o asco.\u201d (p\u00e1g. 14).<\/p>\n<p>En nuestra pr\u00e1ctica hay un concepto que es b\u00e1sico: las \u201cresonancias t\u00f3nico-emocionales rec\u00edprocas y emp\u00e1ticas\u201d: en ellas est\u00e1 basada la empat\u00eda t\u00f3nico-emocional que es una de las capacidades o actitudes b\u00e1sicas del psicomotricista y del proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>En cuanto a las neuronas espejo, lo que podemos decir es que confirman que hay una base biol\u00f3gica para algo que en nuestra pr\u00e1ctica observamos diariamente y es la relaci\u00f3n entre la acci\u00f3n\/movimiento y el desarrollo del pensamiento y de las capacidades ps\u00edquicas del ser humano. Y confirman tambi\u00e9n la importancia de las propias vivencias para poder empatizar con las del otro.<\/p>\n<p>Sigamos con el libro: \u201cEl sistema motor tiene que ver con las acciones y no con los movimientos. Esto es muy importante. Diferenciar entre movimiento y acto, no mero movimiento: donde toma cuerpo nuestra experiencia del entorno que nos rodea y donde las cosas se revisten inmediatamente de significado para nosotros: el cerebro que act\u00faa es un cerebro que comprende: una comprensi\u00f3n pragm\u00e1tica, preconceptual y preling\u00fc\u00edstica, pero no por ello menos importante, pues sobre ella descansan muchas de nuestras ponderadas capacidades cognitivas.\u201d (p\u00e1gs. 12 y 13). Estamos hablando del terreno de la empat\u00eda, de las resonancias, y vemos c\u00f3mo esto parece tener una base neurol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Lo que nos importa aqu\u00ed es el ver c\u00f3mo la acci\u00f3n y la vivencia del individuo es la que le permite vivir en espejo las vivencias y acciones de los dem\u00e1s. Le permite comprenderlas a ese nivel precognitivo, de una forma que no puede ser sustituida por un funcionamiento puramente cognitivo.<\/p>\n<p>En el ser humano se hallan, pues, presentes mecanismos de \u201cresonancia\u201d cuyo papel primordial es su vinculaci\u00f3n a la comprensi\u00f3n del significado de las acciones ajenas.<\/p>\n<p>Veamos ahora algunas ideas del libro \u201cC\u00f3mo aprende el cerebro\u201d.<\/p>\n<p>Uta Frith, nos dice al respecto en su libro: \u00abCreemos que las investigaciones que hemos analizado en este cap\u00edtulo no respaldan la idea favorable a una atenci\u00f3n educacional selectiva s\u00f3lo en las etapas tempranas del ni\u00f1o, sino m\u00e1s bien que hay que disfrutar de oportunidades de aprendizaje en todas las edades. En pocas palabras, los entornos precarios nunca son buenos para el cerebro. Las privaciones son sin duda malas; por otra parte, el enriquecimiento del medio tal vez no sea forzosamente bueno para el cerebro.\u00bb (p\u00e1g. 60).<\/p>\n<p>\u201cEsto nos recuerda el consumo de vitaminas en nuestra dieta diaria. Es importante superar cierto nivel m\u00ednimo. No obstante, a veces o\u00edmos advertencias de que, si no es preciso, no debemos a\u00f1adir vitaminas a la dieta. Es concebible que exista otro umbral por encima del cual las vitaminas sean nocivas. Asimismo es concebible que se pueda sobreestimular el cerebro en desarrollo. Lo que no se conocen son los efectos que puede tener una sobredosis as\u00ed.\u201d (p\u00e1g. 61).<\/p>\n<p>Es decir, el ni\u00f1o peque\u00f1o lo que necesita para su adecuado desarrollo es un ambiente sin carencias, \u201cnormal\u201d, que le ofrezca comunicaci\u00f3n, afecto y est\u00edmulos variados, sin necesidad de recurrir a atenciones educacionales selectivas, dirigidas a momentos concretos del desarrollo en donde trabajar, sobreestimular, sobre aspectos determinados que, al parecer, van a tener su m\u00e1ximo desarrollo si se trabajan de forma directa e intensiva y en esa \u00e9poca del crecimiento. Incluso se podr\u00eda pensar en los efectos negativos de estos m\u00e9todos sobreestimuladores.<\/p>\n<p>Hay ciertas tendencias educativas que plantean trabajar determinadas capacidades directamente con el cerebro y las neuronas del ni\u00f1o, olvid\u00e1ndose de la persona (el ni\u00f1o \u201centero\u201d: con sus afectos, su cuerpo y su pensamiento) propietaria de esas neuronas. Ello puede llevar a olvidar toda la dimensi\u00f3n relacional del ser humano, causando evidentes efectos negativos en el desarrollo del ni\u00f1o peque\u00f1o. El objetivo no puede ser estimular el cerebro del ni\u00f1o como algo aislado de su persona. Es la persona del ni\u00f1o el objetivo de la educaci\u00f3n, a partir de cuyo desarrollo se pueden desplegar todas sus capacidades y competencias corporales, socio-afectivas y cognitivas:<\/p>\n<p>\u201cUna caracter\u00edstica fundamental del desarrollo cerebral es que las experiencias ambientales son tan importantes como los programas gen\u00e9ticos.\u201d(p\u00e1g. 55).<\/p>\n<p>Esta es una idea esencial: no se trata de establecer un debate a favor de lo gen\u00e9tico o de lo ambiental: el ser humano se construye en una interacci\u00f3n de ambos factores, que no hay por qu\u00e9 oponer, sino complementar.<\/p>\n<p>Pasemos a otra idea desarrollada en el libro \u201cDel gesto a la palabra\u201d, de Boris Cyrulnik<\/p>\n<p>Cyrulnik nos habla de la importancia de la presencia del otro para que el ni\u00f1o d\u00e9 sentido al desarrollo de sus capacidades, y por lo tanto ello le sirva de motor de vida y de maduraci\u00f3n: Nos habla de la conquista de la postura vertical en el beb\u00e9:<\/p>\n<p>\u201c\u2026Por tanto, el juego de exploraci\u00f3n de las capacidades corporales ser\u00e1, para el ni\u00f1o, un intenso pretexto emocional. Es como si el ni\u00f1o pensase: basta con que me ponga en pie para provocar una emoci\u00f3n intensa, una celebraci\u00f3n gestual de gritos y abrazos. Cuando mi entorno percibe un esfuerzo por ponerme en pie, este acto motor se convierte en un acontecimiento relacional extraordinario. Por supuesto, se trata de un pensamiento sin palabras o para ser m\u00e1s exactos, una representaci\u00f3n organizada a partir de las percepciones de mi propio cuerpo y emociones suscitadas en mi entorno. Esta observaci\u00f3n, de una banalidad extrema, significa que, cuando el ni\u00f1o se ve privado del entorno, el esfuerzo de ponerse en pie es un mero acto motor sin valor relacional.\u201d (p\u00e1g. 42).<\/p>\n<p>Y podemos ver c\u00f3mo cuando el ni\u00f1o no encuentra ese entorno sostenedor y contenedor, las cosas se vuelven m\u00e1s dif\u00edciles: \u00abOtros ni\u00f1os emprenden con dificultad la aventura de la bipedaci\u00f3n, porque el entorno ausente, depresivo o enfermo carece de la fuerza vital necesaria para inculcar emoci\u00f3n en su acto motor, priv\u00e1ndolo as\u00ed de toda significaci\u00f3n.\u00bb (p\u00e1gs. 42 y 43).<\/p>\n<p>Y con respecto al acceso al lenguaje verbal: \u201c\u2026el acceso abierto al lenguaje no s\u00f3lo precisa requisitos neurol\u00f3gicos y etol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n afectivos. El sistema conductual que \u201csustenta\u201d el habla y propicia su aparici\u00f3n supone la presencia alrededor del ni\u00f1o de otro ser a quien pueda hablar, para quien pueda hablar. Es preciso que el habla propia responda al habla del otro. Esta otra persona es necesaria para que el ni\u00f1o emprenda la aventura del signo y la palabra. En caso de ausencia de otra persona, el acceso al habla se bloquear\u00e1. \u00bfEs definitivo este bloqueo?&#8230; no\u2026\u201dpero a los ni\u00f1os privados de la relaci\u00f3n afectiva\u2026 en la mayor\u00eda de los casos les quedar\u00e1n huellas de la privaci\u00f3n afectiva inicial.\u201d (p\u00e1g. 56).<\/p>\n<p>(Respecto a beb\u00e9s que a veces mueren por anaclitismo-depresi\u00f3n anacl\u00edtica causada por una privaci\u00f3n o carencia prolongada de relaci\u00f3n afectiva-) les falta lo esencial: una interacci\u00f3n afectiva calurosa&#8230; Para inculcar a un ni\u00f1o el deseo de comunicarse, pero tambi\u00e9n el de beber y comer se requiere una presencia afectuosa materna o maternal (si se trata del padre).\u201d (p\u00e1g. 96).<\/p>\n<p>No necesitan mucho comentario estos p\u00e1rrafos, en los que queda clara la importancia de la relaci\u00f3n con el otro en el desarrollo de las diversas capacidades del ni\u00f1o; capacidades que tienen su base gen\u00e9tica, pero que s\u00f3lo pueden desplegarse de forma equilibrada si cuentan con un entorno \u201cafectuoso y maternal adecuado\u201d.<\/p>\n<p>La referencia a la depresi\u00f3n anacl\u00edtica es muy interesante, y nos remite a un autor como Ren\u00e9 Spitz, que en su libro \u201cEl primer a\u00f1o de vida del ni\u00f1o\u201d habla de la depresi\u00f3n anacl\u00edtica (privaci\u00f3n emocional parcial) y el hospitalismo (privaci\u00f3n emocional total), s\u00edndromes que pudo determinar en sus investigaciones realizadas a partir de la observaci\u00f3n de beb\u00e9s internados en una casa-cuna (en los a\u00f1os 40 del pasado siglo), con per\u00edodos m\u00e1s o menos largos de separaci\u00f3n con respecto a su madre, explicando que cuanto mayor sea esta privaci\u00f3n, m\u00e1s graves son las consecuencias para el beb\u00e9 y con menos posibilidad de recuperaci\u00f3n, llegando a la muerte en el caso del hospitalismo.<\/p>\n<p>Los estudios de Spitz son olvidados con mucha frecuencia y demuestran que, aunque esos beb\u00e9s eran atendidos en cuanto a sus necesidades materiales (alimentaci\u00f3n, limpieza, sue\u00f1o, etc.), sin embargo, no se les aportaba una relaci\u00f3n afectiva suficiente que compensase la p\u00e9rdida del afecto materno, y ello produc\u00eda su situaci\u00f3n depresiva e, incluso, su muerte.<\/p>\n<p>Igual que no podemos negar la influencia de lo biol\u00f3gico en los estados an\u00edmicos de la persona, tampoco podemos hacerlo con los efectos de la vida afectiva en la biolog\u00eda del ser humano.<\/p>\n<p>Y como profesionales lo que nos interesa de esta interacci\u00f3n, de esta doble direcci\u00f3n, es que nosotros, a partir de la relaci\u00f3n que establecemos con las ni\u00f1as y ni\u00f1os con quienes trabajamos, podemos crear factores de bienestar, un entorno que ayude a que puedan desarrollar toda su potencialidad como protagonistas de su proceso madurativo.<\/p>\n<p>Por eso uno de los objetivos formativos de la pr\u00e1ctica psicomotriz es trabajar las actitudes del psicomotricista. Actitudes que nos refieren a la importancia de la existencia de ese otro que crea el entorno relacional suficiente, de forma que el ni\u00f1o cuente con las condiciones favorables necesarias que le permitan desplegar todo su potencial biol\u00f3gico y humano.<\/p>\n<p>Lo que nos interesa, sobre todo, es una filosof\u00eda pedag\u00f3gica que nos lleva a hacernos responsables y due\u00f1os de nuestra vida corporal, socio-afectiva y cognitiva, siendo corresponsables de la vida de quienes nos rodean, especialmente de aquellos afectivamente cercanos.<\/p>\n<p>Dejar todo a la bioqu\u00edmica y la biogen\u00e9tica es renunciar a las posibilidades que nosotros tenemos, a trav\u00e9s de nuestros deseos y esfuerzos, de avanzar en aquellas direcciones que nos hacen sentirnos m\u00e1s, vivirnos m\u00e1s, que nos hacen sentir m\u00e1s la vida de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Se trata de no caer en la alienaci\u00f3n derivada de buscar la soluci\u00f3n a nuestros problemas siempre en medios m\u00e1s o menos artificiales y externos a nuestra capacidad de decidir\/elegir. Hay que establecer un equilibrio entre lo que yo puedo hacer (siempre en relaci\u00f3n con los otros) y lo que necesita de intervenciones exteriores, qu\u00edmicas, etc.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica psicomotriz, en este sentido, intenta aportar un camino educativo y terap\u00e9utico que ayude a los seres humanos a encontrar los recursos personales suficientes para enfrentar su proceso vital de forma responsable y m\u00ednimamente equilibrada.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> \u00c1lvaro Be\u00f1aran (2009). Tres libros. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 37, pp. 21\u201326. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relaciona tres libros sobre neuronas espejo, aprendizaje cerebral y etolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n para defender los postulados de la pr\u00e1ctica psicomotriz frente a los enfoques que reducen la persona a su gen\u00e9tica y bioqu\u00edmica.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[23],"cuaderno_autoria":[75],"cuaderno_numtax":[49],"class_list":["post-7384","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-resumen","cuaderno_autoria-alvaro-benaran","cuaderno_numtax-no-37"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7384"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7384"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}