{"id":7356,"date":"2007-12-01T10:03:00","date_gmt":"2007-12-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/los-principios-de-la-practica-psicomotriz-para-una-escuela-t\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"los-principios-de-la-practica-psicomotriz-para-una-escuela-t","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/los-principios-de-la-practica-psicomotriz-para-una-escuela-t\/","title":{"rendered":"Los principios de la pr\u00e1ctica psicomotriz para una escuela total"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 34 \u00b7 Diciembre de 2007 \u00b7 pp. 7\u201322<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Plantea que los principios de la pr\u00e1ctica psicomotriz pueden trasladarse a toda la actividad de la escuela infantil. Lo ilustra con rituales, juego, actitudes del adulto, construcciones y un taller con elementos naturales.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Por escuela \u201ctotal\u201d, entiendo una escuela \u201cplena\u201d, \u201ccompleta\u201d. Una escuela en la que las emociones, los afectos, los actos del ni\u00f1o tengan un papel primario en cada espacio y en cada momento, y en la que el escuchar y los actos del adulto tengan una fuerte incidencia en este papel. Yo, la imagino e intento realizarla de esta forma.<\/p>\n<p>Llevo muchos a\u00f1os ense\u00f1ando en la escuela infantil. Al comienzo de mi camino profesional, entr\u00e9 en el MCE (Movimiento de Cooperaci\u00f3n Educativa. Nacido en Francia, se fundamenta en la pedagog\u00eda de C\u00e9lestin Freinet y tiene ra\u00edces en todo el mundo) y o\u00ed hablar de observaci\u00f3n, escucha, relaci\u00f3n educativa, como vectores de aprendizaje y ya no lo he abandonado.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, encontr\u00e9 a B. Aucouturier y su investigaci\u00f3n y, de nuevo, o\u00ed hablar de observaci\u00f3n, escucha, relaciones, afectos, emociones, y he continuado siguiendo su investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tuve la suerte de compartir este recorrido de formaci\u00f3n con la que fue mi colega durante veintitr\u00e9s a\u00f1os, Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Hemos trabajado con esta pedagog\u00eda, la pedagog\u00eda de Aucouturier y del MCE, que nos ha devuelto, y sigue devolvi\u00e9ndonos, descubrimientos, dudas, sorpresa y el placer de estar en la escuela, la mirada en la mirada, con el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero, volviendo a la escuela \u201ctotal\u201d que, para ser tal, creo que debe ser ante todo una \u201cescuela del hacer\u201d.<\/p>\n<p>Para hablar de ella, intentar\u00e9 hacer un paralelismo entre la pr\u00e1ctica psicomotora y las dem\u00e1s actividades de nuestra escuela \u2013en especial el taller con los elementos naturales\u2013; paralelismo que nos plantea una cuesti\u00f3n: \u00bfEs posible trasladar los principios de la pr\u00e1ctica psicomotora y, por lo tanto, el sistema de actitudes necesarias en la conducci\u00f3n de la sesi\u00f3n, a toda la actividad en la escuela? Creo que es posible y que es indispensable, para ofrecer al ni\u00f1o la posibilidad de realizar un armonioso recorrido de maduraci\u00f3n; es decir, creo que es indispensable para \u201ceducar\u201d al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Vittorino Andreoli, en su \u201cCarta a un docente\u201d, dice: \u201cMe parece importante subrayar que la escuela educa y, por lo tanto, se introduce en el ense\u00f1ar a vivir, y la vida no es la aplicaci\u00f3n fr\u00eda de un programa, sino la capacidad de conocer las emociones y sentimientos, y saber relacionarse con el otro-por s\u00ed solo\u201d. (1)<\/p>\n<p>Quisiera enfocar en especial algunos ejes alrededor de los cuales giran las propuestas de nuestra escuela y el crecimiento del individuo y del grupo que se cruzan constantemente con afectos, emociones, aprendizajes:<\/p>\n<ul>\n<li>Los rituales<\/li>\n<li>El placer de moverse, jugar, transformar el mundo<\/li>\n<li>El sistema de actitudes del adulto como condici\u00f3n previa para un grupo cooperativo<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Los rituales<\/h3>\n<p>Antes del ritual inicial de la sesi\u00f3n de pr\u00e1ctica psicomotora, en nuestra escuela cuidamos de un momento que yo llamo \u201critual previo\u201d: nos reunimos y, uno por uno \u2013a veces en pareja\u2013 los ni\u00f1os reparten a los compa\u00f1eros los calcetines antideslizantes y ordenan las zapatillas que, naturalmente, se han ido quitando.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o que tiene esta tarea, siempre la realiza con mucho cuidado: se trata de una tarea que gusta mucho. Nosotros prestamos atenci\u00f3n a la organizaci\u00f3n por turnos. En los turnos existe una frustraci\u00f3n positiva de la espera.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, se procede al ritual en s\u00ed. Se acoge a los ni\u00f1os y se recuerdan las condiciones. Hay unas prohibiciones: hacer da\u00f1o, destruir el material, destruir los juguetes de los dem\u00e1s y volvemos a repetir algo que gusta mucho y los ni\u00f1os nos recuerdan que digamos: \u201ccuidad de vosotros mismos y de los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Y los ni\u00f1os asumen bien esto, porque siempre tienen la libertad de actuar. Aucouturier lo ha dicho muchas veces: la ley no puede ser asumida si no es viviendo una dimensi\u00f3n de PLACER y de SER.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n dijo una frase que a menudo me acompa\u00f1a en mi quehacer en la escuela: El \u201cno\u201d no puede ser asumido sino dentro de un \u201cs\u00ed\u201d emocional y compartido. Es decir: yo te reconozco, te acompa\u00f1o, reconozco tu placer de actuar y en esta profunda relaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n el ni\u00f1o podr\u00e1 asumir el \u201cNO\u201d externo.<\/p>\n<p>En el taller, en cambio, el ritual de apertura consiste en una rima infantil. Por turnos, los ni\u00f1os reparten a los compa\u00f1eros una cajita, en cuya tapa pone: el nombre del ni\u00f1o y una peque\u00f1a imagen que ayuda a leer el nombre del propietario (m\u00e1s tarde, ya no ser\u00e1 necesaria la imagen para leer). En la cajita hay unos peque\u00f1os objetos que simbolizan las diferentes rimas.<\/p>\n<p>Estos rituales de apertura gustan mucho, y sirven tambi\u00e9n, como dec\u00eda el zorro al Peque\u00f1o Pr\u00edncipe (2), para \u201cpreparar el coraz\u00f3n\u201d, para comprender lo que est\u00e1 a punto de empezar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el ritual anuncia la regularidad del retorno de aquel momento placentero.<\/p>\n<p>Aucouturier, a menudo, recordaba: en esta regularidad, el ni\u00f1o ya se encuentra ante el espacio y el tiempo. Pero en el neonato, espacio y tiempo est\u00e1n a\u00fan confusos. Por lo tanto, la regularidad del retorno de estos objetos de placer permitir\u00e1 al ni\u00f1o, en el futuro, situarse en el tiempo. Y esta regularidad \u2013es decir, estos cuidados que vuelven en el tiempo y en el espacio\u2013 evita al ni\u00f1o vivir una ruptura en su continuidad de existir, porque todo vuelve regularmente.<\/p>\n<p>A menudo, la escuela no tiene en cuenta la importancia de estas repeticiones regulares, y cambia continuamente situaciones, ofrece est\u00edmulos \u2013a veces, creo, demasiados\u2013 que van a estresar psicol\u00f3gicamente al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe el placer \u2013fuera del taller\u2013 de escribir las cantilenas con la ayuda de la que nosotros llamamos \u201cfotocopiadoras\u201d: una gran caja de madera, cuya superficie superior es de cristal y dentro tiene una luz (la hemos hecho construir hace a\u00f1os bajo indicaci\u00f3n de Sonia Compostella) (3) que atrae siempre mucho a los ni\u00f1os. En la superficie de cristal se apoya una hoja, en la que est\u00e1 escrita la cantilena; sobre ella se pone otra hoja, blanca, en la que el ni\u00f1o puede escribir, recalcando, las letras, las palabras. Existe el placer de escribir, aprender a escribir con placer.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que preguntarse en qu\u00e9 medida este placer est\u00e1 relacionado con los significados del ritual, qu\u00e9 profunda resonancia interior tienen los rituales. Hay que preguntarse acerca del placer de aprender y sobre cu\u00e1les son las situaciones que lo favorecen.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas cantilenas he visto escribir durante todos estos a\u00f1os! El pasado a\u00f1o las he recogido en una hoja muy grande, las he colgado en un espacio del taller y una ma\u00f1ana los ni\u00f1os, sorprendidos, las han encontrado all\u00ed esper\u00e1ndoles. Estaban entusiasmados. En aquella gran hoja estaban los estilos y el empe\u00f1o de todos. Y el ritual tambi\u00e9n puede asumir esta visibilidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, est\u00e1 el ritual de clausura del taller.<\/p>\n<p>Hay unos libros disponibles, que he preparado para el grupo; las im\u00e1genes tienen siempre mucha fascinaci\u00f3n. Adem\u00e1s, dejar los libros al alcance significa tambi\u00e9n permitir amarlos.<\/p>\n<p>El taller no es un tiempo de escuela obligatorio, y los que terminen antes que los dem\u00e1s, tienen a su disposici\u00f3n los libros. El libro, por lo tanto, es identificado como un placentero, y tambi\u00e9n personal, ritual de clausura del propio tiempo de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, los rituales tambi\u00e9n \u201ccontienen\u201d espacio y tiempo y, a menudo, son precisamente los ni\u00f1os que m\u00e1s necesitan l\u00edmites los que aprecian en mayor medida los rituales.<\/p>\n<h3>El placer de moverse, jugar, transformarse a s\u00ed mismo y al mundo. El sistema de actitudes del adulto como condici\u00f3n previa para un grupo cooperativo<\/h3>\n<p>Volvamos a la pr\u00e1ctica. El inicio de la sesi\u00f3n, la ca\u00edda del muro, la destrucci\u00f3n de lo que ha sido propuesto por el adulto; o, por decirlo como Aucouturier, la transformaci\u00f3n de lo que ha sido propuesto, preparado por el adulto.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n puede existir la posibilidad de reconstruirlo para volver a echarlo abajo. Esta propuesta repetida, va a atenuar las tensiones t\u00f3nicas, las tensiones de la musculatura y el placer de destruir lleva continuamente al ni\u00f1o a construir y a crear.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00e9sta es una propuesta que no siempre se hace. Puede hacerse \u2013nos ha ocurrido pocas veces\u2013 si en el grupo observamos tensiones.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 el salto: subir, estar arriba, dominar el mundo desde lo alto, prepararse para dejar los apoyos, abandonarlos; el cuerpo en el vac\u00edo que pierde las referencias, el impacto en el colch\u00f3n, que proporciona el reencuentro con el cuerpo, que ayuda a sentir la piel, que act\u00faa como frontera entre lo interior y lo exterior, la piel que contiene. Los ni\u00f1os tienen el placer de experimentarse a s\u00ed mismos en el salto. Cuanto m\u00e1s \u201cunido\u201d se sienta el ni\u00f1o, m\u00e1s habr\u00e1 alcanzado una unidad de s\u00ed mismo, m\u00e1s podr\u00e1 permitirse en el salto. Los ni\u00f1os inventan saltos: saltos en los que asumen riesgos, saltos con voltereta en el aire, saltos desde muy arriba.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay saltos sin carrerilla, sin empuje, casi como dejarse caer en vertical. Detr\u00e1s de esto hay una historia. Intentar escucharla significa poder ofrecer, a aquel que es portador de esta historia, una mirada participativa. Una mirada que es espejo de placer, una mirada que escucha, sostiene, transforma, una mirada que puede permitir al ni\u00f1o hablar de s\u00ed mismo cada vez m\u00e1s y cada vez mejor, una mirada que es una respuesta.<\/p>\n<p>Y es la calidad de la respuesta la que facilita la trasformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>D.W. Winnicott dice: \u201cMuchos lactantes deben tener una larga experiencia de no verse devolver lo que ello dan. Miran y no se ven. de ello se derivan unas consecuencias\u201d. (4)<\/p>\n<p>El deseo de ser mirados, reconocidos en lo que hacemos y por lo que somos, creo que nos acompa\u00f1a durante toda nuestra vida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay saltos que tienen una profundidad m\u00ednima.<\/p>\n<p>Con el grupo de tres a\u00f1os, a menudo no es factible el salto desde las espalderas, pero si el deseo de saltar existe, es posible encontrar y ofrecer simples soluciones, como el alf\u00e9izar de una ventana. Observo a una ni\u00f1a de tres a\u00f1os: para ella a\u00fan no es posible enfrentarse al vac\u00edo. El deseo de saltar est\u00e1 dominado, pero por la necesidad de llenar de inmediato el vac\u00edo. Y la soluci\u00f3n puede ser bajar: la pierna tendida hacia abajo, los brazos abiertos en busca de un equilibrio, la tensi\u00f3n del esfuerzo, la sonrisa que confirma el \u00e9xito de la haza\u00f1a. Para ella, esto sigue siendo un salto. Es necesario que el adulto capte, en el ni\u00f1o que lo realiza, la satisfacci\u00f3n y la toma de seguridad en s\u00ed mismo, que est\u00e9 all\u00ed para reconocer esta actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n quisiera apuntar una actitud que a menudo observamos en el grupo: la actitud de cuidar de los dem\u00e1s, que nace de la dial\u00e9ctica entre el dar y el recibir.<\/p>\n<p>Lo observamos en las sesiones de pr\u00e1ctica: Cuando el espacio o los materiales no son seguros para aquellos que deben utilizarlos, hay alguien que se ocupa de hacerlos seguros. Es prever para el otro, cuidar del otro.<\/p>\n<p>Pero ocurre tambi\u00e9n en el taller: Aqu\u00ed, una ni\u00f1a se incorpora m\u00e1s tarde que los dem\u00e1s. Su cubo es azul y est\u00e1 vac\u00edo. Y mientras yo voy a tomar la arena para ofrec\u00e9rsela, me doy cuenta que un compa\u00f1ero, con un gesto delicado y amable le da su pajita y un trocito de su hoja de magnolia. Es un gesto verdaderamente hermoso, es acoger al otro.<\/p>\n<p>Y a\u00fan m\u00e1s: si un ni\u00f1o no consigue utilizar una herramienta, all\u00ed est\u00e1 otro para ayudarle, para animarle a intentarlo hasta conseguirlo.<\/p>\n<p>Yo estoy all\u00ed, pero me quedo mirando, no me sustituyo a ellos, no puedo m\u00e1s que aprobar, con una sonrisa, el nacimiento de esta solidaridad.<\/p>\n<p>Entonces, este sentimiento de cuidar de los dem\u00e1s, se puede encontrar en muchos actos de la vida, pero creo que se ve favorecido y puede circular en el grupo si el adulto se queda escuchando, si el adulto es MALEABLE pero ESTABLE, es decir, si es capaz de dejarse transformar por el ni\u00f1o, por las situaciones y, al mismo tiempo, es capaz de ofrecer un \u201ccontinente\u201d a las din\u00e1micas ps\u00edquicas y, por lo tanto, una seguridad.<\/p>\n<p>Vuelvo a la pr\u00e1ctica. A veces nace espont\u00e1neamente en el grupo la preparaci\u00f3n de largas filas de cubos para subirse encima y caminar sobre ellos. Siempre es muy interesante observar c\u00f3mo se toman los acuerdos y c\u00f3mo \u00e9stos son funcionales para vivir el propio placer y permitir tambi\u00e9n a los dem\u00e1s que lo vivan. Y adem\u00e1s encontrar un \u201cc\u00f3digo de convivencia\u201d, es decir, de funcionamiento del juego: quien quiere jugar debe aceptar ponerse uno detr\u00e1s de otro y \u00a1nada de adelantar!<\/p>\n<p>Transformar el mundo: un ni\u00f1o de tres a\u00f1os ha construido un establo (un per\u00edmetro de cubos) y en el establo hay vacas y toros (cojines bien alineados). El padre y la madre de este ni\u00f1o, en la vida real, cuidan vacas y toros. Por lo tanto, existe una incorporaci\u00f3n simb\u00f3lica del objeto que parte de la historia del ni\u00f1o y de las relaciones con su padre y su madre.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el mismo ni\u00f1o, en el taller, transformar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s los objetos \u2013botella y pajita- en toro y me llamar\u00e1 para que yo pueda admirarlo. Luego, lo pintar\u00e1 y tambi\u00e9n lo modelar\u00e1. Por lo tanto, existe la construcci\u00f3n mental, existe el acceso a la idea de toro que, m\u00e1s adelante, se volver\u00e1 m\u00e1s compleja y refinada: cada toro tiene una estructura, un color y otras caracter\u00edsticas que le distinguen de los dem\u00e1s. Y para favorecer estos procesos mentales, es necesario, ante todo, dejar al ni\u00f1o la posibilidad de incorporar simb\u00f3licamente los objetos.<\/p>\n<p>De nuevo la pr\u00e1ctica. Existen los juegos de llevar los caballos (cilindros) al establo, atarlos bien y luego volver a cogerlos e ir a cabalgar. Aqu\u00ed, se trata de dejar jugar a estos juegos, sobre todo, y esto ocurre a menudo, cuando observamos en el grupo la capacidad de establecer acuerdos. El adulto no interviene. A menudo, hay demasiada intervenci\u00f3n por parte de los adultos. La actitud del adulto es la de permitir al ni\u00f1o jugar libremente, y para los ni\u00f1os se trata de poder estar con una persona dispuesta a sentir, comprender sus emociones y proyecciones. El ni\u00f1o debe poder transformar el mundo.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n los juegos de cabalgar juntos, incluso tres, en un caballo\/cilindro. Todo el placer de los contactos y de la posibilidad de sincronizar el movimiento de uno mismo con el de los dem\u00e1s. Es llenarse de placer.<\/p>\n<p>Observo a menudo que estas experiencias dejan en el ni\u00f1o una secuela de placer que se convierte en condici\u00f3n previa para otros acuerdos futuros en el grupo.<\/p>\n<p>Hay el juego de estirar y ser estirado con cuerdas o trapos y vivir las rupturas; hay aceleraciones y deceleraciones del movimiento y esto da mucho placer al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero es necesario establecer acuerdos acerca del juego: Un ni\u00f1o de tres a\u00f1os a caballo de un cilindro; es un ni\u00f1o ruso. Ha empezado hace poco en la escuela infantil, habla a\u00fan preferentemente su idioma. Es una de las primeras sesiones. Otro ni\u00f1o se le acerca, hay acuerdos t\u00e1citos (en esta situaci\u00f3n, creo que el dominio del italiano es casi superfluo), se ata una cuerda alrededor del cilindro, inicia el juego de estirarse y a continuaci\u00f3n, el cambio de rol \u2013aqu\u00e9l que antes estiraba, ahora es estirado\u2013 que creo que es un \u00edndice importante de maduraci\u00f3n. No es tan previsible; hay ni\u00f1os a los que les cuesta trabajo llegar a ello.<\/p>\n<p>Bruno Bettelheim lo expresa bien: \u201cJugar con alguien significa, en efecto, reconocerle como otra persona; significa que ella y yo podemos sentirnos similares hasta el punto de ser capaces de interactuar\u201d. (5)<\/p>\n<p>Y en la escuela \u00bfqu\u00e9 le damos al ni\u00f1o para que transforme el mundo? Vuelvo al taller:<\/p>\n<p>Un simple objeto: una botella de pl\u00e1stico reducida, cortada, dos peque\u00f1os agujeros en el tap\u00f3n para experimentar con ligeras coladas de arena. Objetos que no cuestan nada pero que son muy agradecidos por todos.<\/p>\n<p>A menudo los ni\u00f1os me dicen: \u201cyo quiero venir aqu\u00ed muchos d\u00edas\u201d. Lo que estoy ofreciendo, creo que responde a la necesidad profunda del ni\u00f1o de actuar sobre el mundo y, repito, transformarlo.<\/p>\n<p>Tiziano Loschi dice \u201cEl cuerpo de cada ni\u00f1o tiene hambre de crecer y necesita los alimentos precisos. Sus manos tienen hambre de tomar el mundo entre ellas y necesitan ser libres de hacer y explorar. Limitarlas con una programaci\u00f3n basada sobre el uso de fichas para colorear, significa impedir que \u00e9stas se midan con el mundo para enfrentarse s\u00f3lo con sustitutos de la realidad\u201d. (6)<\/p>\n<p>Una ni\u00f1a de tres a\u00f1os: no hace m\u00e1s que experimentar con trasvases. Usa un simple envase que conten\u00eda reques\u00f3n. Herramientas preciadas, juguetes de coste cero, adaptables \u2013al contrario que la mayor\u00eda de los juguetes- a la exigencia del momento. Objetos que devuelven al ni\u00f1o los efectos de su acci\u00f3n sobre el mundo.<\/p>\n<p>Paso de nuevo a la pr\u00e1ctica. En cada sesi\u00f3n, asistimos a la construcci\u00f3n de casas, casas de diferentes tipos. La casa es un espacio de protecci\u00f3n en el que el ni\u00f1o se siente seguro, es su propio espacio y el espacio de los dem\u00e1s, espacio del ni\u00f1o y espacio de la madre, del padre, de los padres. Y dentro de las casas, a menudo se preparan camas que tambi\u00e9n evocan las relaciones afectivas con los padres.<\/p>\n<p>En estas camas, hay a menudo todo un juego de seguridad, en el que se cuentan historias, se canta una nana y luego el juego de ficci\u00f3n de dormir, hay enfermedades y curaciones.<\/p>\n<p>Sin embargo, de estos espacios tambi\u00e9n se puede excluir a los dem\u00e1s. Asistimos muchas veces a las \u201cexclusiones\u201d, sobre todo en el grupo de tres a\u00f1os. Para llegar a aceptar, antes es necesario haber podido excluir. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay una dial\u00e9ctica: aceptar-rechazar.<\/p>\n<p>Paso ahora a un momento de vida en la secci\u00f3n, uno de muchos. Tenemos a disposici\u00f3n un peque\u00f1o cuarto, dentro hay unos pocos objetos: algunas cajas de cart\u00f3n grandes, unos cojines, algunas telas grandes. Materiales simples, que pueden ser utilizados continuamente de forma simb\u00f3lica y transformados.<\/p>\n<p>Existe, por parte de los ni\u00f1os, un gran placer al jugar en este lugar algo apartado, algo fuera de la mirada del adulto, lugar en el que es posible, \u201ctransformando\u201d, vivir las situaciones m\u00e1s dispares. Voy a contar una de ellas: una ma\u00f1ana, un grupito de cinco ni\u00f1os inicia un juego. Observo que est\u00e1n fuertemente implicados en los papeles que est\u00e1n viviendo. M\u00e1s tarde, les pido que me lo cuenten. Experimentan placer al hacerlo.<\/p>\n<p>Me cuentan de unos cocodrilos que disparan, sangre, muerte. Pero tambi\u00e9n de pap\u00e1 y unos m\u00e9dicos que curan, medicinas que pueden curar.<\/p>\n<p>Juegos aparentemente cruentos, pero es jugando con los miedos \u2013y el miedo es un componente del crecimiento\u2013 que es posible tomar distancias de ellos. Es interesante en el juego la presencia de estas figuras que curan \u2013el m\u00e9dico, pap\u00e1\u2013, que aseguran la vida. Me parece que hay una identificaci\u00f3n con la madre \u2013o en todo caso con las figuras parentales\u2013 que con sus cuidados aseguran la vida al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero el juego simb\u00f3lico tiene muchos matices. Dentro del taller, una ma\u00f1ana, un ni\u00f1o de tres a\u00f1os me ofrece caf\u00e9 y Coca-Cola (un vasito lleno de arena en el que ha puesto una pajita). Lo acepto y digo que est\u00e1 exquisito.<\/p>\n<p>Estos juegos que los ni\u00f1os repiten una y otra vez, son acciones de simbolizaci\u00f3n de la realidad: el ni\u00f1o sabe que no es realmente caf\u00e9 lo que me est\u00e1 ofreciendo, y sabe que no lo beber\u00e9, sino que fingir\u00e9 beberlo. Estamos utilizando unos s\u00edmbolos: s\u00edmbolos de objetos y s\u00edmbolos de acciones. Sin embargo, es de donde parten todos los dem\u00e1s, y m\u00e1s complejos, mecanismos simb\u00f3licos: la escritura, las matem\u00e1ticas y otros muchos. Y precisamente porque conozco su importancia, me presto al juego.<\/p>\n<p>Vuelvo a la sesi\u00f3n; a la narraci\u00f3n de la historia. Aucouturier ha hablado muchas veces de placer de existir, placer de jugar, placer de pensar. Ahora, quisiera intentar hacer \u201cvisible\u201d el paso del placer de existir y jugar al placer de pensar.<\/p>\n<p>Contar una historia es permitir al ni\u00f1o funcionar a nivel mental, sin pasar a trav\u00e9s del movimiento. En la escucha de la historia hay movimiento de im\u00e1genes en la mente. La narraci\u00f3n de la historia es el medio para despegarse del movimiento, abandonado el movimiento del cuerpo cuando hay un movimiento de pensamiento. La narraci\u00f3n de la historia ayuda a dar este paso.<\/p>\n<p>Con el grupo que ten\u00edamos el a\u00f1o pasado, compuesto en su mayor\u00eda por ni\u00f1os de tres a\u00f1os, durante todo el a\u00f1o hemos contado historias cuyos protagonistas eran dos hermanos: Osito y Osita, pap\u00e1 Oso y mam\u00e1 Osa. Historias que han estado relacionadas con la separaci\u00f3n, el abandono, la devoraci\u00f3n. Y, en la narraci\u00f3n de la historia, a veces nos hemos detenido, invitando impl\u00edcitamente a los ni\u00f1os a que siguieran, inventaran. Lo que los ni\u00f1os inventan son procesos de seguridad.<\/p>\n<p>Vamos con las representaciones. Un grupo se queda en la sala para construir con las piezas de madera, un grupo se va al aula para dibujar. Por razones log\u00edsticas, debemos mantener esta organizaci\u00f3n, puesto que el espacio psicomotor es un gimnasio que es utilizado tambi\u00e9n por chicos de primaria y secundaria.<\/p>\n<p>Aucouturier ha hablado muchas veces de la funci\u00f3n del dibujo: en el juego, el ni\u00f1o vive la imagen a trav\u00e9s del cuerpo, directamente; en el dibujo, la imagen es vivida como externa a uno mismo. Es la llegada al exterior de s\u00ed mismo; hay una atenuaci\u00f3n de las emociones y de esta forma se facilita el proceso de descentralizaci\u00f3n. Hemos aprendido de Aucouturier a no preguntar al ni\u00f1o \u201c\u00bfqu\u00e9 has dibujado?\u201d; sino que preguntamos \u201ccu\u00e9ntame esta historia\u201d. Esto es, le ayudamos a contar la historia de su dibujo, que es adem\u00e1s su historia. Aceptamos lo que nos da el ni\u00f1o y le ayudamos a poner palabras a sus producciones, que son producciones de sus propias im\u00e1genes interiores.<\/p>\n<p>La hoja para escribir la historia est\u00e1 al lado de la que el ni\u00f1o ha dibujado. En una hoja est\u00e1 la historia trasladada al espacio, en la otra la historia trasladada al tiempo. Por una parte est\u00e1 el espacio, por la otra el tiempo. Y a trav\u00e9s de estos pasos, el ni\u00f1o aprende espacio y tiempo, a trav\u00e9s de la simbolog\u00eda de s\u00ed mismo, de su propia historia y su propio tiempo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es interesante observar los rellenos de la hoja; rellenar con el color es, una vez m\u00e1s, llenar la hoja despu\u00e9s de haberse llenado de placer a nivel del cuerpo. Y aqu\u00ed, podr\u00edamos hablar sobre los ni\u00f1os que tienen dificultad para llenarse de placer.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede existir el modelado. Tras contar una historia de devoraci\u00f3n en la que estaba un lobo, pueden aparecer las huellas del lobo, o la caca del lobo. Al mismo tiempo, mientras moldea, el grupo habla de todo ello. Hablan juntos del miedo a ser devorados y el miedo se diluye en las producciones y en las palabras. Es casi una acci\u00f3n de autoseguridad.<\/p>\n<h3>Las construcciones<\/h3>\n<p>Algunas destacan hacia arriba, como si de un desaf\u00edo se tratara, como para establecer el deseo de crecer; algunas son bajas, casi t\u00edmidas; otras son amplias y elaboradas; otras m\u00e1s son armoniosas y sim\u00e9tricas.<\/p>\n<p>Todas ellas, nos hablan del ni\u00f1o, son la representaci\u00f3n de la imagen de s\u00ed mismo. A menudo, en los ni\u00f1os de tres a\u00f1os, vemos unas construcciones planas, aplastadas en el suelo. Lo que se repite mucho es la sucesi\u00f3n de elementos. Me parece interesante volver a encontrarla en el taller.<\/p>\n<p>Un ni\u00f1o de tres a\u00f1os ha producido, con arena de color, una serie de sucesiones de colores: azul-rojo-amarillo-negro y otra vez azul-rojo-amarillo-negro y otra y otra. Estos intentos de poner en orden serial las cosas, se trasladar\u00e1n m\u00e1s tarde a la matem\u00e1tica y al \u00e1lgebra y, posteriormente, al sistema binario, que es la base de la tecnolog\u00eda, sobre todo electr\u00f3nica, de hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Sigo reflexionando sobre la complejidad de los procesos de pensamiento que se activan en estos momentos.<\/p>\n<p>Otro elemento interesante es la aparici\u00f3n de la simetr\u00eda, tanto en las construcciones con las piezas de madera como en el taller. Aqu\u00ed, a menudo, en las creaciones de algunos ni\u00f1os me sorprenden, me fascinan la simetr\u00eda y el equilibrio. Pero la simetr\u00eda es equilibrio. La mayor\u00eda de estructuras o edificios importantes (puentes, lugares de culto, de ejercicio de la pol\u00edtica) tienen elementos de simetr\u00eda que se fundamentan sobre la simetr\u00eda del cuerpo y la reflejan.<\/p>\n<p>Sin embargo, para llegar a esta complejidad, he dejado que los ni\u00f1os, durante un cierto tiempo, experimentaran la posibilidad de crear con casi nada: un cubo de agua azul, arena, sus manos para alisar, compactar, trazar formas simples y dibujos.<\/p>\n<p>Por consiguiente, para llevar al ni\u00f1o hasta la complejidad, creo que es necesario cuidar tambi\u00e9n el ofrecer los materiales paso a paso: no todo enseguida, antes de que el ni\u00f1o lo desee. Lo que, desgraciadamente, ocurre para muchos, demasiados ni\u00f1os, hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Por lo tanto, tambi\u00e9n dentro del taller: rituales, espacios, tiempos, propuestas, materiales, est\u00e1n pensados con el intento de ofrecer al ni\u00f1o un recorrido de maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vuelvo a las construcciones. Van hacia arriba. Parecen ser una simbolog\u00eda del crecimiento. Para algunos ni\u00f1os es necesario realizar todo un recorrido de toma de confianza en sus propias capacidades de acci\u00f3n a diferentes niveles \u2013motor, de lenguaje verbal, de relaciones con el otro\u2013 para llegar a construir en altura, y cada vez m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>Es posible hacer una conexi\u00f3n entre lo que se produce a nivel de maduraci\u00f3n y la aparici\u00f3n de estas construcciones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es interesante observar a los ni\u00f1os cuando construyen juntos. La escuela infantil debe favorecer, debe ense\u00f1ar o construir juntos. Permitir y fomentar la acci\u00f3n y la creaci\u00f3n conjunta, es ayudar al ni\u00f1o a convertirse en un ciudadano. El ciudadano es aquel que act\u00faa para el bienestar de los ciudadanos. Actuar para el bienestar de los ciudadanos, crear conjuntamente es \u2013en el sentido noble de este t\u00e9rmino\u2013 hacer pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En el taller, as\u00ed como para las construcciones con las piezas de madera, hay trabajo, creaci\u00f3n conjunta.<\/p>\n<p>Laura Restuccia Saitta dice \u201cEstar en contacto con los dem\u00e1s es una experiencia que se vuelve significativa y fascinante si se ha experimentado y construido el propio espacio existencial, que supone que haya distancia y separaci\u00f3n entre uno mismo y los dem\u00e1s. Existe la necesidad de experimentar la distancia de los dem\u00e1s, si se quiere coexistir junto a los dem\u00e1s. La insularidad del propio cuerpo, la defensa de la propia intimidad, la apropiaci\u00f3n del espacio existencial, son condiciones indispensables para estar juntos y amar a los dem\u00e1s\u201d. (7)<\/p>\n<p>Tras vivir suficientemente el espacio de uno mismo \u2013que era en efecto el cubo azul\u2013, ha nacido espont\u00e1neamente el deseo de compartirlo con otros. No creo que lo hubieran vivido con tanto placer si hubiese sido yo quien pidiera, quiz\u00e1s muy pronto, un trabajo y un espacio comunes. Quiz\u00e1s lo habr\u00edan soportado, pero no deseado. Lo cual es muy diferente.<\/p>\n<p>Es lo que ya he dicho sobre la exclusi\u00f3n de los dem\u00e1s: hay que dejar estas posibilidades, para llegar a un grupo cooperativo, y esto significa, una vez m\u00e1s, ser adultos transformables, de otra forma aparece la rigidez, y la rigidez es represi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el taller, primero lentamente y luego en un \u201ccrescendo\u201d continuo, asisto al deseo de trabajar uno cerca de otro, y luego juntos. He ofrecido al grupo unas piezas de madera curvadas, similares a puentes, que han empezado a utilizarse como conexi\u00f3n entre un cubo y otro.<\/p>\n<p>Pienso tambi\u00e9n en todos los procesos mentales que se activan en estas situaciones: procesos relacionales, matem\u00e1ticos, ling\u00fc\u00edsticos, topol\u00f3gicos, que se fijan y se convierten en parte de la persona, porque se viven en una situaci\u00f3n de placer. Se convierten en un aprendizaje. Se podr\u00eda llegar a decir \u2013como afirma Vittorino Andreoli\u2013 que se convierten en biolog\u00eda.<\/p>\n<p>En cierto momento, alguien ha sentido la exigencia de escribir PUENTE. Han sido peque\u00f1os puentes de madera los que han conectado los trabajos y el grupo. Es importante escribirlo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, ser\u00eda quiz\u00e1s interesante desarrollar un debate sobre c\u00f3mo se puede aprender a escribir, aprender a hacerlo. A m\u00ed me gusta pensar en el aprendizaje como Aucouturier lo ha definido: Aprender es una creaci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Es lo que he visto ocurrir en el taller: la escritura se ha convertido, en un crescendo paulatino, en expresi\u00f3n de no mismo. La escritura, que puede ser medio con el que jugar y que se ha convertido en modo y parte importante para expresarse a s\u00ed mismo. Aqu\u00ed, los ni\u00f1os son maestros y alumnos, ense\u00f1an y aprenden, y yo no intervengo, si no me llaman ellos o para apoyarles en sus descubrimientos y en este placer de actuar y conocer.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed me gusta recordar a Paul Le Bohec cuando dice \u201cLa palabra de la escritura puede construirse si no se le proh\u00edbe ning\u00fan territorio\u201d (8). El taller se convierte entonces en un lugar para CREAR Y CREARSE.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo periodo de taller, es decir, durante m\u00e1s de un mes, el grupo ha seguido trabajando unido. Los equilibrios son delicados, todo podr\u00eda caerse y estropearse. Si esto no ocurre, es porque no hay conflictualidad, sino respeto mutuo.<\/p>\n<p>El grupo es cooperativo. Quiero decirlo una vez m\u00e1s con palabras de Vittorino Andreoli: \u201cExisten expresiones que s\u00f3lo el grupo puede realizar, y la clase se convierte en ese conjunto extraordinario para hacer escuela. La clase, entendida como lugar en el que cada uno hace para el grupo pero se consagra tambi\u00e9n como solista\u201d. (9)<\/p>\n<p>Pero incluso m\u00e1s all\u00e1 de la pr\u00e1ctica y fuera del taller contin\u00faan las relaciones, existe esa escuela que a mi me gusta llamar \u201ctotal\u201d.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, tres ni\u00f1as me pidieron que clavara unas tablitas de madera para hacer unos peque\u00f1os toboganes, y yo acced\u00ed. Otras dos se sumaron, luego un ni\u00f1o. Me pidieron una piscina (ofrec\u00ed una cuba de pl\u00e1stico) y que pusiera agua dentro, para que cada uno, por turnos, dejara bajar peque\u00f1os animales de pl\u00e1stico. Se sumaron otros tres ni\u00f1os. Y finalmente llega el ni\u00f1o ruso. Son diez alrededor de una mesa. Nunca tuve que intervenir. Saben gestionar espacios y materiales, saben mediar con el lenguaje, saben escucharse y aceptarse. Podr\u00eda no estar all\u00ed, y eso es lo m\u00e1s hermoso que me pueda ocurrir.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s Vittorino Andreoli: \u201cEl docente puede manifestar su propio papel incluso en la ausencia. Porque el docente es interiorizado, y est\u00e1 incluso cuando no est\u00e1. Puede llegar a ser incluso una presencia que dura toda la vida\u201d. (10)<\/p>\n<p>Y en otro bell\u00edsimo libro, Dalla parte dei bambini, Andreoli dice: \u201cDe esta forma, a trav\u00e9s de estas elecciones, quiz\u00e1s no contribuyamos en mucho a crear un mundo mejor, pero sin duda haremos que crezcan chicos mejores. Y finalmente, tantos hijos mejores sin duda algo podr\u00e1n hacer para la realizaci\u00f3n de esta utop\u00eda que es un mundo mejor\u201d. (11)<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n<p>1. Vittorino Andreoli. Lettera a un insegnante, Rizzoli, Milano, 2006<\/p>\n<p>2. A. de Saint Exupery. Il piccolo principe, Bompiani, Milano, 1989<\/p>\n<p>3. Sonia Compostella. Presidente ARFAP Bassano del Grappa (creo que habr\u00eda que a\u00f1adir m\u00e1s)<\/p>\n<p>4. D.W. Winnicot. Gioco e Realt\u00e0, Armando, Roma, 1990<\/p>\n<p>5. Bruno Bettelheim. La Fortezza vuota, Garzanti, Milano, 1987<\/p>\n<p>6. Tiziano Loschi. La professionalit\u00e0 dell\u2019insegnante in Infanzia, La Nuova Italia, Firenze, marzo 1990<\/p>\n<p>7. Laura Restuccia Saitta. Pensare lo spazio nelle istituzioni per l\u2019infanzia in Infanzia, La Nuova Italia, Firenze, abril de 1991<\/p>\n<p>8. Paul Le Bohec. Scrivere \u00e8 anche giocare in Cooperazione Educativa, La Nuova Italia, Firenze, agosto 1988<\/p>\n<p>9. Vittorino Andreoli. Lettera a un insegnante, Rizzoli, Milano, 2006<\/p>\n<p>10. Vittorino Andreoli. Lettera a un insegnante, Rizzoli, Milano, 2006<\/p>\n<p>11. Vittorino Andreoli. Dalla parte dei bambini, Rizzoli, Milano, 1998<\/p>\n<h3>Anexo de la autora<\/h3>\n<h3>TALLER: lugar para crear y crearse<\/h3>\n<p>Se inicia a los 3 a\u00f1os, que es cuando se puede entrar en un taller y encontrar el espacio para dejar que las manos se atrevan, se sumerjan en el contacto con los elementos naturales: tierra, agua, arena, piedras y muchos m\u00e1s, en un espacio propio.<\/p>\n<p>Primero las manos se atreven, y luego la mente se atreve: los pensamientos se estructuran de forma cada vez m\u00e1s compleja, se cruzan, se funden, se enriquecen en la escucha \u2013incluso ya a los 3 a\u00f1os\u2013 de los pensamientos de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El lenguaje verbal acompa\u00f1a y aclara la acci\u00f3n de las manos sobre el mundo, y profundiza en los matices.<\/p>\n<p>El espacio propio, en el que el contacto es, al principio, s\u00f3lo con uno mismo, va abri\u00e9ndose a los dem\u00e1s; nacen las interacciones, la capacidad de escuchar al otro y al mismo tiempo la demanda de escucha y respeto para con los gestos y pensamientos de cada uno.<\/p>\n<p>Llevo a\u00f1os dirigiendo talleres y, en cada nueva etapa, me siento fascinada por las modalidades con que cada uno se construye a s\u00ed mismo, su propio conocimiento, las relaciones con el otro\/los otros.<\/p>\n<p>En un taller hay momentos que van sucedi\u00e9ndose: Algunos son densos de silencio, en los que observo el placer experimentado en el contacto con los elementos y en la escucha de sensaciones;<\/p>\n<p>Existen los momentos de crear, con casi nada, a partir de los recuerdos, experiencias, vivencias agradables.<\/p>\n<p>Finalmente, se dejan nacer historias y el placer de contarlas al adulto, que est\u00e1 all\u00ed para recibirlas, para comprender su sentido, para favorecer y apoyar los procesos de enriquecimiento del lenguaje verbal.<\/p>\n<p>Y una vez m\u00e1s, llega el momento de juntar los trabajos y los cuentos de cada uno: un grupo de ni\u00f1os que hablan, median, proponen, escuchan, se rozan, invaden delicadamente el trabajo de los dem\u00e1s en un \u00fanico gran espacio de comunicaci\u00f3n, de respeto, de escucha.<\/p>\n<p>Me fascina y me produce ternura el modo con que se intercambian peque\u00f1os objetos, con que buscan soluciones para dar a los dem\u00e1s, sin renunciar demasiado a s\u00ed mismos, y adem\u00e1s las palabras que utilizan&#8230; el espacio que buscan para ellos y dejan a los dem\u00e1s para pensar y hablar&#8230; es cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se puede llegar espont\u00e1neamente, sin forzar, al placer de usar la escritura como otro medio m\u00e1s para expresarse. Y a\u00fan m\u00e1s, se viven, se captan \u201cconceptos\u201d topol\u00f3gicos, matem\u00e1ticos; se perciben relaciones espaciales, relaciones causa-efecto; se afrontan los fen\u00f3menos que regulan el mundo.<\/p>\n<p>El gesto, al principio casi invasor, se vuelve paciente, atento, delicado.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos lenguajes en un taller!<\/p>\n<p>Yo me ocupo de la direcci\u00f3n: escucho, acojo, recojo, apoyo, valoro, predispongo y modifico espacios, dirijo el avance paso a paso en el proponer y ofrecer materiales, documento.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, d\u00eda tras d\u00eda, percibo, casi como si pudiera tocarlo, todo lo que cada uno va incorporando: competencias, conocimientos, modalidades de relacionarse con el otro, con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda que el taller se convirtiera en una forma de acompa\u00f1amiento del ni\u00f1o, del chico, en su recorrido escolar, desde la escuela infantil hasta la secundaria.<\/p>\n<p>La demanda profunda del ni\u00f1o, del chico, es construirse a s\u00ed mismo; \u00bfpor qu\u00e9 no imaginar el taller como fondo integrador para la construcci\u00f3n de la identidad y de los conocimientos?<\/p>\n<h3>El dec\u00e1logo de Bruno Munari<\/h3>\n<p>TALLER \u2013 Lugar de aprendizaje fisiol\u00f3gico: experimentar la alegr\u00eda de aprender cosas a trav\u00e9s de acciones de las que eres el \u00fanico motor, y hacer algo que depende s\u00f3lo de ti; sentir las ganas de experimentar sin interferencia de los adultos, que quieren a toda costa explicarte lo que tienes que hacer.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar del respeto por el aprendizaje.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar del silencio, de la concentraci\u00f3n, que envuelven la mente cuando algo te interesa de verdad, sumergidos en est\u00edmulos que tocan los sentidos, como en la primer\u00edsima infancia, rodeados de materiales, sonidos, colores que se pueden tocar, manipular, aplastar, rodeados de explicaciones visuales de t\u00e9cnicas que se pueden f\u00e1cilmente realizar.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar donde se absorbe la positividad de los dem\u00e1s y se permite a la de cada uno que aflore sin demasiados temores.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar de la distensi\u00f3n, de la no-pasividad, donde abandonas los miedos mentales de no saber hacerlo, porque se superan en el momento en que se empieza a hacer.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar donde el tiempo no tiene prisa.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar paralelo a la escuela, pero muy diferente; no eres ni bueno ni no bueno en algo, no hay notas, no se alcanzan \u201cobjetivos curriculares\u201d, sino que se aprende de forma natural, la competitividad se vuelve colaboraci\u00f3n, el aprendizaje es una acci\u00f3n creativa y no lo haces para agradar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar de la experiencia de la sorpresa: experimentas c\u00f3mo funcionan las cosas, y all\u00ed est\u00e1 quien te ayuda, sin imponerse, a descubrir con tus capacidades.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Lugar de la experiencia de la fantas\u00eda: desde una idea nace otra, y la realizaci\u00f3n concreta de la primera deja espacio a las ganas de ir m\u00e1s all\u00e1 con la segunda.<\/p>\n<p>TALLER \u2013 Libertad de copiar de los dem\u00e1s con el permiso de todos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Lia Proietti.<\/strong> Lia Proietti es docente de la Escuela Infantil y permanece al Instituto Comprensivo de San Pietro de Cadore (Belluno, Italia). Traducci\u00f3n: Roberto Babini.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Lia Proietti (2007). Los principios de la pr\u00e1ctica psicomotriz para una escuela total. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 34, pp. 7\u201322. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Plantea que los principios de la pr\u00e1ctica psicomotriz pueden trasladarse a toda la actividad de la escuela infantil. Lo ilustra con rituales, juego, actitudes del adulto, construcciones y un taller con elementos naturales.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[48],"cuaderno_numtax":[42],"class_list":["post-7356","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-lia-proietti","cuaderno_numtax-no-34"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7356"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7356"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}