{"id":7347,"date":"2007-06-01T10:03:00","date_gmt":"2007-06-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-garantia-simbolica-del-retorno-reflexiones-sobre-la-tarje\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"la-garantia-simbolica-del-retorno-reflexiones-sobre-la-tarje","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-garantia-simbolica-del-retorno-reflexiones-sobre-la-tarje\/","title":{"rendered":"La garant\u00eda simb\u00f3lica del retorno: reflexiones sobre la tarjeta de sesiones"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 33 \u00b7 Junio de 2007 \u00b7 pp. 7\u201315<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Analiza la tarjeta de sesiones de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier, entregada al ni\u00f1o en el ritual de salida, como s\u00edmbolo y recurso cl\u00ednico que garantiza el retorno a la siguiente sesi\u00f3n y refuerza el v\u00ednculo con el terapeuta.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>En su m\u00e1s reciente obra titulada \u201cLos fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica Psicomotriz\u201d (2004), Bernard Aucouturier, creador de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier-PPA, dedica algunas l\u00edneas a un instrumento fundamental en la cl\u00ednica psicomotiz, parte integrante del ritual del fin de la sesi\u00f3n que, por su propio dinamismo, se enriquece de significado en cada nueva sesi\u00f3n: \u201cla tarjeta de sesiones\u201d.<\/p>\n<p>El ritual de salida reviste una especial solemnidad. El psicomotricista llama a cada ni\u00f1o por su nombre y apellido, le da su \u2018carnet\u2019 para la pr\u00f3xima sesi\u00f3n y le saluda con un apret\u00f3n de mano. (Aucouturier, 2004, p\u00e1g. 228).<\/p>\n<p>Concretamente, el \u201ccarnet\u201d es un pedazo de papel en el cual se anotan informaciones objetivas sobre la siguiente sesi\u00f3n. Existen espacios determinados reservados al nombre completo del ni\u00f1o, al d\u00eda, mes y a\u00f1o de la pr\u00f3xima sesi\u00f3n, al d\u00eda que corresponde de la semana, al horario acordado y dos l\u00edneas consecutivas en la parte inferior destinadas a las firmas del ni\u00f1o y del terapeuta. Es importante que conste la identificaci\u00f3n de la instituci\u00f3n (logomarca, si la tuviera) as\u00ed como la direcci\u00f3n completa, tel\u00e9fono y otras informaciones complementarias, como s\u00edmbolo de referencia institucional.<\/p>\n<p>En su valor te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, la carta de entrada es, al mismo tiempo, un instrumento simb\u00f3lico y un recurso estrat\u00e9gico, que pone en evidencia diferentes aspectos psicol\u00f3gicos del desarrollo infantil, favoreciendo, simult\u00e1neamente, la comprensi\u00f3n de la historia afectiva del ni\u00f1o, las adquisiciones cognitivas, su encaje en el proceso terap\u00e9utico, as\u00ed como, la transformaci\u00f3n y apertura del ni\u00f1o al mundo de las relaciones y de las conquistas personales.<\/p>\n<p>La Pr\u00e1ctica Psicomotriz- PPA, tanto en su nivel educativo como en el preventivo, en cuanto cl\u00ednica, concentra su inter\u00e9s en el itinerario de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o por la v\u00eda motriz, y en los procesos de reaseguraci\u00f3n profunda en un \u00e1rea de seguridad afectiva y material. La cl\u00ednica psicomotriz es un abordaje psicoterap\u00e9utico que intenta instaurar o restaurar la integraci\u00f3n somatops\u00edquica del ni\u00f1o a trav\u00e9s de una din\u00e1mica de placer y de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u201ccarnet\u201d de entrada garantiza, por un lado, el campo terap\u00e9utico como espacio de proyecciones, identificaciones y fantas\u00edas, y por otro, fortalece simb\u00f3licamente la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con el terapeuta. Es un recurso instituido, renovable, que tiene su periodicidad asegurada como parte integrante del ritual final de la sesi\u00f3n. En cada nueva sesi\u00f3n, el ni\u00f1o presenta su \u201ctarjeta de entrada\u201d y al final elabora una nueva \u201ctarjeta\u201d correspondiente a la siguiente sesi\u00f3n y, as\u00ed, sucesivamente.<\/p>\n<p>Al entrar cada ni\u00f1o entrega su \u00b4tarjeta de sesiones\u00b4, que se lleva a casa despu\u00e9s de cada sesi\u00f3n (Aucouturier, 2004, p\u00e1g. 220).<\/p>\n<h3>\u201cLa tarjeta de sesiones\u201d como s\u00edmbolo<\/h3>\n<p>La funci\u00f3n de un s\u00edmbolo es representar o sustituir algo abstracto o simb\u00f3lico. El s\u00edmbolo es un elemento narrativo que presenta un valor vincular, m\u00e1gico o m\u00edstico. Es una idea consciente que puede representar la significaci\u00f3n de otra inconsciente. Los griegos, por ejemplo, ten\u00edan el h\u00e1bito, en determinadas situaciones, romper el mismo vaso en varias partes, con el objeto de repartirlo entre los miembros de una misma comunidad, para as\u00ed, en este modo, cada uno pudiera siempre disponer de un s\u00edmbolo de identificaci\u00f3n y pertenencia a su grupo. La funci\u00f3n del s\u00edmbolo es, por tanto, la de trascender el objeto en s\u00ed mismo, en su constituci\u00f3n originaria y real, transform\u00e1ndose en un elemento simb\u00f3lico cargado de significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u201ctarjeta de entrada\u201d tiene la funci\u00f3n de trascender su objetividad, transform\u00e1ndose en un s\u00edmbolo repleto de significaci\u00f3n simb\u00f3lica. El concepto de transformaci\u00f3n es fundamental para el desarrollo infantil ya que hace referencia a las primeras experiencias del beb\u00e9. Las primeras interacciones vividas entre la madre y el ni\u00f1o producen transformaciones t\u00f3nico-emocionales rec\u00edprocas, inundando al beb\u00e9 de afectos de placer, que dinamizan el funcionamiento ps\u00edquico.<\/p>\n<p>Como representante simb\u00f3lico del v\u00ednculo, el \u201ccarn\u00e9t\u201d actualiza los continentes ps\u00edquicos del ni\u00f1o, que tienen su origen en las primeras interacciones vividas, incluso en la vida intrauterina. La calidad y condiciones de estas primeras interacciones, que se ampl\u00edan en la vida extra-uterina pueden ser o no ser favorables en la din\u00e1mica psicol\u00f3gica futura del ni\u00f1o, ya que son responsables de los primeros engramas de acci\u00f3n del ni\u00f1o. El conjunto de engramas de acci\u00f3n-transformaci\u00f3n forma la capa primitiva de los afectos de placer (o displacer), favoreciendo (o no) la apertura al mundo de las representaciones conscientes e inconscientes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del nacimiento, el beb\u00e9 necesita sentirse envuelto por nuevas envolturas que promuevan un bienestar f\u00edsico y ps\u00edquico. La calidad de las envolturas promueve la interiorizaci\u00f3n de una \u201cunidad dual de placer\u201d permitiendo que el ni\u00f1o incorpore en s\u00ed la permanencia del objeto-madre, sinti\u00e9ndose protegido y unificado a trav\u00e9s de la calidad afectiva del v\u00ednculo que se le ha ofrecido.<\/p>\n<p>En conjunto con las descargas pulsionales, la satisfacci\u00f3n de las necesidades fisiol\u00f3gicas y unos cuidados suficientemente buenos, Winnicott (1990) supone una relaci\u00f3n primaria exterior, relaci\u00f3n que se constituye en una paradoja: la del beb\u00e9 que concibe viviendo, omnipotentemente, aquello que realmente le importa y lo hace vivir, es decir, el seno; y la realidad de este seno que viene de fuera, del mundo exterior, y que enriquece simb\u00f3licamente con su propia existencia, desconociendo, no obstante, en toda su dimensi\u00f3n independientemente de \u00e9l. Es una creaci\u00f3n que emana del propio beb\u00e9 y que llega, por otro lado, del mundo para \u00e9l. A esta sobreposici\u00f3n entre la potencia objetiva originaria del beb\u00e9 por una lado y por otro, los datos de la realidad que en \u00e9l penetran, Winnicott (1990) denomina \u201cilusi\u00f3n\u201d. Ya en las primeras tomas de pecho el beb\u00e9 est\u00e1 disponible para cultivar y tener la ilusi\u00f3n del seno, y lo que el seno significa nacieron por el impulso que tiene por origen la necesidad. Es la tensi\u00f3n pulsional originaria la que desarrolla en el beb\u00e9, un estado que le prepara para encontrar algo, en alg\u00fan lugar. Es la madre la que suministra, de este modo, el contexto para el inicio de la relaci\u00f3n excitaci\u00f3n-satisfacci\u00f3n, ya que como afirma Winnicott (1990) la madre se encuentra \u201cbiol\u00f3gicamente orientada exactamente para esta tarea\u201d (P\u00e1g.120). Evidentemente lo que el ni\u00f1o cultiva no es lo que la madre abastece, sino m\u00e1s bien, es el ajuste de la madre a la necesidad del beb\u00e9 lo que permite integrar en s\u00ed los objetos externos.<\/p>\n<p>La \u201ctarjeta de sesiones\u201d coloca, de este modo, simb\u00f3licamente en evidencia, la importancia de la dial\u00e9ctica presencia-ausencia como bases del nacimiento ps\u00edquico del ni\u00f1o, cultivando una representaci\u00f3n ilusoria de acci\u00f3n y de placer que actualizan los fantasmas ligados a la introyecci\u00f3n del objeto madre. El ni\u00f1o fantasmea el objeto perdido y act\u00faa imaginariamente sobre \u00e9l para reencontrarlo simb\u00f3licamente. Para Melanie Klein (1969), un buen objeto solidamente establecido, otorga al Ego un sentimiento de riqueza y abundancia que permite un trasvase de la l\u00edbido y la proyecci\u00f3n de las buenas partes del Yo en el mundo exterior, sin que surja la sensaci\u00f3n de vac\u00edo. \u201cLa introyecci\u00f3n y la proyecci\u00f3n operan desde el principio de la vida post-natal e interact\u00faan constantemente. Esa interacci\u00f3n tanto estructura el mundo interno, como da forma a la imagen de la realidad exterior. El mundo interno consiste en objetos, primero que nada a la madre, internalizados en varios aspectos y situaciones emocionales\u201d (p\u00e1g. 7\/8).<\/p>\n<p>Como estrategia de rodeo la \u201ctarjeta de sesiones\u201d representa el \u00e1rea intermediaria de la experiencia entre el mundo externo y el mundo interno, entre lo subjetivo y lo objetivo. Pertenece al campo de los fen\u00f3menos transicionales, situ\u00e1ndose entre el hecho y la fantas\u00eda, entre los objetos internos y externos, entre la creatividad y la experimentaci\u00f3n, entre las diferencias y las similitudes.<\/p>\n<p>Insertar en un \u00e1rea de juego, la \u201ctarjeta de sesiones\u201d se convierte en un juguete valioso, del que se sirve el ni\u00f1o para representar sus fantasmas y sus angustias inconscientes. Simplemente jugando, doblando y desdoblando la tarjeta en varios pedazos, por ejemplo, convirti\u00e9ndola en grande o peque\u00f1a, haci\u00e9ndola aparecer y desaparecer, e incluso, amas\u00e1ndola y solt\u00e1ndola, el ni\u00f1o puede actualizar sus fantasmas de absorci\u00f3n, evacuaci\u00f3n, prensi\u00f3n, separaci\u00f3n, castraci\u00f3n. \u201cLa tarjeta de sesiones\u201d puede convertirse en objeto de proyecciones violentas y destructivas, y tambi\u00e9n puede ser utilizada como escenario de proyecciones de ternura y regresi\u00f3n, componentes de una historia particular pasada, que se actualiza permanentemente, no aqu\u00ed y ahora en la sesi\u00f3n que comienza.<\/p>\n<p>Pero la tarjeta de entrada solamente alcanza su eficacia cuando la calidad de relaci\u00f3n est\u00e1 inscrito como principio como referente del proceso terap\u00e9utico. De la misma manera que favorece, la tarjeta supone un \u00e1rea relacional cualitativa. La calidad de relaci\u00f3n est\u00e1 directamente ligada a las resonancias t\u00f3nico-emocionales rec\u00edprocas vividas entre el ni\u00f1o y el terapeuta, el cual utiliza su propio sentir y su manera de ser, en la direcci\u00f3n de ayuda al ni\u00f1o. La calidad del v\u00ednculo permite que el ni\u00f1o actualice sus producciones fantasm\u00e1ticas; es preciso, no obstante, que haya dos personas que existan e interact\u00faen mutuamente, proceso en el cual una, el terapeuta, propone una relaci\u00f3n cualitativa de confianza y respeto, basada en una filosof\u00eda humanista de acogida emp\u00e1tica y escucha emocional que Aucouturier (2004) define con la expresi\u00f3n \u201ctener cuidado de la persona\u201d.<\/p>\n<p>La calidad de relaci\u00f3n no significa la paz absoluta o la permisividad permanente. Ella tambi\u00e9n est\u00e1 marcada por momentos de choques emocionales, frustraciones y l\u00edmites estructurantes, que pueden desestabilizar al ni\u00f1o pero que, en general, posibilitan su evoluci\u00f3n, ya que la calidad del v\u00ednculo permanece asegurado. De este modo, la \u201ctarjeta de sesiones\u201d ocupa una funci\u00f3n fundamental, ya que materializa un retorno garantizado, al alcance de las manos.<\/p>\n<p>Al final de la sesi\u00f3n se invita al ni\u00f1o a sentarse, se le da la tarjeta para la pr\u00f3xima sesi\u00f3n y se le pide que la firme (Aucouturier, 2004, p\u00e1g. 265).<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino de la sesi\u00f3n, cuando el ni\u00f1o lleva su tarjeta para casa, \u00e9sta penetra simb\u00f3licamente en el ambiente familiar. Tiene similar importancia la relaci\u00f3n que mantienen los padres y el ni\u00f1o con la tarjeta fuera del ambiente terap\u00e9utico. La tarjeta es un s\u00edmbolo de asociaci\u00f3n entre el terapeuta y la familia. Es importante que los padres ayuden al ni\u00f1o a escoger un espacio en la casa en el cual la tarjeta pueda ser accesible y ser vista, durante el periodo que se extienda hasta la pr\u00f3xima sesi\u00f3n favoreciendo la interiorizaci\u00f3n de la noci\u00f3n de continuidad y dinamizando ps\u00edquicamente el porvenir.<\/p>\n<p>La concreci\u00f3n de la tarjeta viabiliza el precioso ejercicio de las reparaciones, atenuando la culpa y las angustias del ni\u00f1o. Reparar significa rescatar la forma, rescatar algo perdido. La reparaci\u00f3n de la tarjeta tiene un sentido metaf\u00f3rico importante. Reparar es encontrar una nueva forma, es rehacer, restaurar, recuperar, retocar, corregir, perfeccionar, mejorar. Es, por tanto, un indicio de maduraci\u00f3n. Para Winnicott (2000), \u201cel mantenimiento de la capacidad de efectuar reparaciones vinculadas a la culpa personal es uno de los pasos m\u00e1s importantes en el desarrollo de un ser humano saludable\u201d (p\u00e1g. 156).<\/p>\n<h3>La \u201ctarjeta de sesiones\u201d como recurso<\/h3>\n<p>La tarjeta es un \u201cdocumento oficial\u201d y, por tanto, merece la importancia a que ello le da derecho, necesitando una buena presentaci\u00f3n, con las informaciones generales impresas, si ello fuera posible, gr\u00e1ficamente. La dimensi\u00f3n puede ser aproximadamente 10 x 10 cm. El cuidado de la apariencia est\u00e9tica de la tarjeta intensifica su valor \u201cdiplom\u00e1tico\u201d. Es fundamental que el papel utilizado tenga una textura adecuada; intentando dar un cierto vigor a la vida \u00fatil de la tarjeta.<\/p>\n<p>El encuadre de la tarjeta es similar al encuadre de la cl\u00ednica: definido y claro, debiendo ser, no obstante, maleable y ajustada al ni\u00f1o. Existen, mientras tanto, dos reglas b\u00e1sicas a tener en cuenta: la primera se refiere al mantenimiento de los espacios de la firma, caracterizando, simb\u00f3licamente, la diferenciaci\u00f3n de la identidad del ni\u00f1o y el terapeuta. Cada uno tiene su lugar donde firmar instituido y, por tanto personalizado. La segunda regla a llevar a cabo se\u00f1ala que cada uno firme por si mismo, con su propia caligraf\u00eda. Incluso los ni\u00f1os todav\u00eda no alfabetizados ponen su nombre, utilizando sus propios recursos.<\/p>\n<p>Es muy importante acompa\u00f1ar a lo largo del proceso, el desarrollo de las funciones cognitivas que favorecen la adquisici\u00f3n de la escritura y demuestran como el alcance de estas funciones est\u00e1 relacionado con la maduraci\u00f3n afectiva del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>La preparaci\u00f3n de la tarjeta favorece, al mismo tiempo, una relaci\u00f3n de continuidad, anticipaci\u00f3n y orientaci\u00f3n espacio-temporal, es decir, el hoy que continuar\u00e1 ma\u00f1ana, el ma\u00f1ana que vendr\u00e1 y el hoy de ma\u00f1ana que, en fin, se presenta. De esta manera la tarjeta promueve el desarrollo de las nociones fundamentales de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica que favorecen, entre otros, el proceso de descentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, si por un lado, el momento de rellenar la tarjeta est\u00e1 lleno de afectos de placer: placer de actuar, interactuar, de existir, de afirmarse, de crear e innovar, por otro, puede ser un espacio de proyecciones de afectos de displacer, que se expresan por la pasividad, por el rechazo, por la destrucci\u00f3n, por la rebeld\u00eda. Le cabe al terapeuta acoger empaticamente el comportamiento del ni\u00f1o, buscando soluciones ajustadas para hacer evolucionar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Existen ni\u00f1os, por ejemplo, que son incapaces de firmar la tarjeta, a pesar de un gran deseo\/necesidad de volver. Otros necesitan, en primer lugar, destruir, amasar, despedazar, negar, buscando un sentimiento de unidad, existencia y afirmaci\u00f3n. Negarse a firmar es una manera de decir \u201cyo soy\u201d, se opone para existir. En el \u201cyo soy\u201d existen siempre el \u201cotro\u201d y el campo de la intersubjetividad. Oponerse es confrontarse con el poder. Es desafiar la autoridad, buscando autonom\u00eda y libertad. Rebelarse es vivir el placer del no, para alcanzar el s\u00ed. Es destruir para construir. La negaci\u00f3n puede ser, eventualmente, la \u00fanica forma posible de mostrar su fragilidad y de pedir ayuda. Destruir es expresar el amor a trav\u00e9s de la rabia. El deseo de destruir es fruto del deseo originario de incorporar a s\u00ed el objeto amado. Negar y destruir son, en un \u00faltimo an\u00e1lisis, indicio de maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado existen ni\u00f1os que dedican mucho tiempo para firmar la tarjeta. Algunas veces diez, quince minutos, son insuficientes para escribir cinco, seis letras. Cada letra necesitan, por ejemplo de un color diferente, como partes distintas de un mismo \u201cyo\u201d, en la b\u00fasqueda de una unidad que se esboza. Eventualmente, el deseo de escribir en el espacio determinado es tan instigante, que precisa ser hecho con mucho empe\u00f1o y precisi\u00f3n. Cada letra est\u00e1 repleta de comentarios, observaciones, ajustes, reparaciones. Para los peque\u00f1os que a\u00fan no alcanzaron la adquisici\u00f3n de la escritura, la ilusi\u00f3n omnipotente de la firma se presenta en forma de garabato o trazos siendo fuente de mucho placer. Es una creaci\u00f3n ilusoria que se\u00f1ala el deseo de crecer, de ocupar un lugar en el mundo de los adultos y de los c\u00f3digos culturales. Para algunos la escritura sobre la l\u00ednea es un gran desaf\u00edo, en el cu\u00e1l el l\u00edmite del espacio significa una meta a ser alcanzada. Contener el tama\u00f1o de la letra es contener los impulsos violentos y\/o destructivos. El l\u00edmite del espacio se convierte as\u00ed, en un continente estructurante a ser conquistado.<\/p>\n<p>El placer de escribir el apellido afirma el placer de pertenecer a una familia, a un grupo social que representa su origen, su nacionalidad, su cuna. Por otro lado, existen ni\u00f1os que pueden representar el sufrimiento en relaci\u00f3n a los conflictos familiares, a trav\u00e9s de la negaci\u00f3n de escribir el nombre completo. Cierta vez, un ni\u00f1o de diez a\u00f1os rehusaba a escribir su apellido en la tarjeta, como una tentativa de negar su historia de sufrimiento en relaci\u00f3n a su origen. El ni\u00f1o afirmaba que su deficiencia era consecuencia de haber nacido en aquella familia. La negaci\u00f3n en asumir su apellido era, igualmente, su modo de denunciar el abandono afectivo de la madre en funci\u00f3n de la desilusi\u00f3n de tener un hijo deficiente. Era, tambi\u00e9n su forma de demostrar su culpa por no corresponder a la idealizaci\u00f3n previa de los padres. Conforme el proceso terap\u00e9utico fue evolucionando, el ni\u00f1o comenz\u00f3, inicialmente, a escribir su primer nombre acompa\u00f1ado solamente de la sigla, o sea, de la primera letra, correspondiente al apellido paterno. Poco a poco, pas\u00f3 a incluir la sigla correspondiente al apellido materno, lig\u00e1ndolas por puntos. Fue necesario un largo trabajo con el ni\u00f1o y la familia para que el ni\u00f1o pudiera aceptar su origen, asumir su historia y descubrir que sus potencialidades transcend\u00edan, en mucho, su deficiencia. Escribir su nombre y su apellido se transform\u00f3 en un momento de afirmaci\u00f3n y satisfacci\u00f3n. La tarjeta pas\u00f3 a ser, simb\u00f3licamente, su carnet de identidad, representante de sus conquistas y potencialidades.<\/p>\n<p>En el dinamismo del proceso terap\u00e9utico, la tarjeta puede ser utilizada como un espacio para anotar recordatorios, comunicados, acuerdos. El rellenado de la tarjeta queda a cargo del terapeuta hasta que el ni\u00f1o tenga condiciones emocionales y\/o cognitivas para hacerlo por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del t\u00e9rmino de la sesi\u00f3n, los descubrimientos de los acontecimientos se convierten en una \u201ccajita de sorpresas\u201d. El retorno (o no) de la carta, su estado de conversaci\u00f3n, las met\u00e1foras creadas, representan la criba abierta del contexto terap\u00e9utico de la expresi\u00f3n libre del ni\u00f1o. A ello se a\u00f1ade el inter\u00e9s del terapeuta en las producciones simb\u00f3licas realizadas fuera del espacio terap\u00e9utico, generando una sensaci\u00f3n placentera de importancia que anima la creatividad del ni\u00f1o. Al mismo tiempo en que otorga un status de importancia a la tarjeta. A veces la tarjeta es de tal manera investida durante la semana, que el espacio se hace peque\u00f1o para tal cantidad de producciones: escritos, dibujos, marcas, trazos, versos, contornos.<\/p>\n<p>La tarjeta es interesante por lo que representa para el ni\u00f1o y por lo que hace con ella. En efecto la tarjeta es un s\u00edmbolo de la relaci\u00f3n afectiva establecida con el psicomotricista, tambi\u00e9n es un c\u00f3digo de la continuidad de las sesiones con lo que ello supone con relaci\u00f3n a la seguridad del ni\u00f1o. Por todo ello, la tarjeta se transforma en un espacio transicional y el psicomotricista ha de estar muy atento a la presentaci\u00f3n de la tarjeta en cada sesi\u00f3n y a la manera con que el ni\u00f1o la devuelve. A veces la tarjeta aparece decorada con flores o corazones y otras aparece con las puntas chupadas, masticadas o rotas (Aucouturier, 2004, p\u00e1g. 251).<\/p>\n<p>Un sentido especial debe darse a los olvidos y a las p\u00e9rdidas que son, frecuentemente, indicadores de la relaci\u00f3n familiar con el proceso terap\u00e9utico. La falta de continuidad puede ser un indicio tanto del ni\u00f1o, como, o m\u00e1s, de la familia. Tal comportamiento es frecuente en los padres que conciben la terapia como un \u201cdeposito\u201d en el que el ni\u00f1o va a ser \u201creparado\u201d. Puede ocurrir, tambi\u00e9n, que los padres o quien se ocupe de la tarea de traer al ni\u00f1o, se apropie err\u00f3neamente de la tarjeta, como s\u00edmbolo de la responsabilidad de la asistencia. Pero todos estos temas deben ser abordados y esclarecidos en los encuentros peri\u00f3dicos con los padres, ya que, no existe proceso terap\u00e9utico del ni\u00f1o sin la participaci\u00f3n efectiva de la familia.<\/p>\n<p>Cuando la carta es olvidada o perdida es necesario aprovechar la situaci\u00f3n para introducir un \u00e1rea de negociaci\u00f3n, fundamental en la maduraci\u00f3n del ni\u00f1o. Es evidente que tanto la p\u00e9rdida como el olvido, tiene un significado, ya que, los enredos que la situaci\u00f3n desencadena son, tal vez, m\u00e1s importantes que el hecho en s\u00ed mismo. En la ausencia de la tarjeta \u00bfc\u00f3mo sustituirla? \u00bfCon qu\u00e9 sustituirla? La sustituci\u00f3n es una forma simb\u00f3lica de reparaci\u00f3n. En la mayor\u00eda de ocasiones es el propio ni\u00f1o el que encuentra una soluci\u00f3n; no obstante, es fundamental que la sustituci\u00f3n se de en una dimensi\u00f3n l\u00fadica, contextualizada a las necesidades del ni\u00f1o, con la intenci\u00f3n de ayudarle a avanzar. Cuanto m\u00e1s simb\u00f3lica es la reparaci\u00f3n m\u00e1s eficaz es la evoluci\u00f3n del ni\u00f1o. La reparaci\u00f3n aten\u00faa la culpa y dinamiza ps\u00edquicamente al ni\u00f1o. Puede efectuarse tanto al principio como al final de la sesi\u00f3n antes de que inicie la confecci\u00f3n de la tarjeta de la siguiente sesi\u00f3n, e incluso en casa, en el intervalo existente entre una sesi\u00f3n y otra. Puede pedirse al ni\u00f1o, por ejemplo, crear una poes\u00eda en forma de rima, comenzando por: \u201ccuando olvid\u00e9 mi tarjeta\u2026\u201d Para aquellos que todav\u00eda no saben escribir, puede solicitarse algo concreto perteneciente a su d\u00eda a d\u00eda, como por ejemplo, la envoltura de su chocolate preferido.<\/p>\n<p>Si alguna vez un ni\u00f1o olvida la tarjeta o no la devuelve nunca, es \u00fatil saber qu\u00e9 ha hecho con ella (Aucouturier, 2004, p\u00e1g. 251).<\/p>\n<p>El rellenado de la tarjeta pertenece al ritual de salida y, por tanto, puede darse que el ni\u00f1o rechace firmarla en funci\u00f3n de su malestar al t\u00e9rmino de la sesi\u00f3n ya que significa romper con la din\u00e1mica de placer que la situaci\u00f3n proporciona. Pero, progresivamente, el ni\u00f1o va percibiendo que el proceso terap\u00e9utico es un \u201cir y venir\u201d continuo y necesario. La idiosincrasia del ni\u00f1o, presente durante el rellenado de la tarjeta, va delineando, de este modo, de forma visible, la fotograf\u00eda de la maduraci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Consideraciones finales<\/h3>\n<p>La \u201ctarjeta de sesiones\u201d es un s\u00edmbolo repleto de significaciones: s\u00edmbolo de existencia, de uni\u00f3n, de continuidad, de anticipaci\u00f3n, de reparaci\u00f3n. Es, igualmente, un s\u00edmbolo de esperanza, esperanza de una nueva forma de ser y estar, de un nuevo acontecer, cuyo fundamento se sit\u00faa en la posibilidad de revivir algo de un pasado distante o pr\u00f3ximo, en el aqu\u00ed y ahora de una sesi\u00f3n que se inicia. Pero la tarjeta es, sobre todo, el s\u00edmbolo de transformaci\u00f3n, s\u00edmbolo de nuevas posibilidades, de nuevos acuerdos entre lo interno y lo externo, entre lo subjetivo y lo objetivo, posibilitando una nueva forma de actuar frente a las ambivalencias y desaf\u00edos de las relaciones humanas.<\/p>\n<p>La \u201ctarjeta de sesiones\u201d representa un continente de acogida, de seguridad afectiva y de valorizaci\u00f3n del ni\u00f1o en tanto que ser humano en formaci\u00f3n que, por causas diversas, necesita ayuda. Es un instrumento cl\u00ednico din\u00e1mico, un \u201cdocumento\u201d que se renueva en cada sesi\u00f3n. Es un s\u00edmbolo de identificaci\u00f3n y compromiso que materializa, en el espacio y en el tiempo, la historia singular del ni\u00f1o, como tambi\u00e9n, su historia en relaci\u00f3n al proceso terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>Que la luz colocada sobre este objeto simple y concreto, y a su vez, simb\u00f3lico y eficaz, perteneciente a la cl\u00ednica psicomotriz, pueda capacitarnos, a\u00fan m\u00e1s, en la direcci\u00f3n de ayuda al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Que la preparaci\u00f3n de la pr\u00f3xima tarjeta nos coloque delante de las reticencias de este art\u00edculo, que no tiene, de forma alguna, ni la intenci\u00f3n, ni la pretensi\u00f3n de agotar el tema.<\/p>\n<h3>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h3>\n<p>Aucouturier, B. 2004. Los fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica psicomotriz. Barcelona. Editorial Gra\u00f3.<\/p>\n<p>Klein, M. et alii. 1969. Temas de psican\u00e1lise aplicada. Rio de Janeiro. Zahar Editores.<\/p>\n<p>Winnicott, D. W. 2000. Da pediatria \u00e0 psican\u00e1lise \u2013 obras escolhidas. Rio de Janeiro. Imago Editora.<\/p>\n<p>Winnicott, D. W. 1990. Natureza humana. Rio de Janeiro. Imago Editora.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Silvia Carn\u00e9.<\/strong> Silvia Carn\u00e9 es psic\u00f3loga, fonoaudi\u00f3loga, psicomotricista, directora del Espa\u00e7o N\u00e9ctar (Centro de Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier de Brasil) y formadora reconocida por la Asefop. Traducci\u00f3n: Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Sevillano.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Silvia Carn\u00e9 (2007). La garant\u00eda simb\u00f3lica del retorno: reflexiones sobre la tarjeta de sesiones. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 33, pp. 7\u201315. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Analiza la tarjeta de sesiones de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier, entregada al ni\u00f1o en el ritual de salida, como s\u00edmbolo y recurso cl\u00ednico que garantiza el retorno a la siguiente sesi\u00f3n y refuerza el v\u00ednculo con el terapeuta.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[39],"cuaderno_numtax":[34],"class_list":["post-7347","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-silvia-carne","cuaderno_numtax-no-33"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7347"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7347"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}