{"id":7346,"date":"2007-06-01T10:04:00","date_gmt":"2007-06-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/actuar-sentir-pensar-jugar-para-crear-2a-parte\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:02","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:02","slug":"actuar-sentir-pensar-jugar-para-crear-2a-parte","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/actuar-sentir-pensar-jugar-para-crear-2a-parte\/","title":{"rendered":"Actuar, sentir, pensar: jugar para crecer (2\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 33 \u00b7 Junio de 2007 \u00b7 pp. 16\u201321<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Segunda parte de un trabajo sobre el papel de la motricidad en la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o peque\u00f1o. Describe la actitud del adulto, la organizaci\u00f3n del espacio y los materiales en la pr\u00e1ctica psicomotriz de 0 a 3 a\u00f1os.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<h3>La motricidad en el proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica de la criatura<\/h3>\n<p>Nos parece interesante poner \u00e9nfasis sobre le importancia de la observaci\u00f3n del ni\u00f1o\/a en orden todas las dimensiones de su expresividad o, en otras palabras, en orden a su \u201cglobalidad\u201d.<\/p>\n<p>Una primera reflexi\u00f3n nos lleva a pensar en lo variadas que son las predisposiciones humanas hoy en d\u00eda, influenciadas por los caracteres del entorno, las condiciones de nacimiento, de crecimiento, de vida, por el impulso cultural hist\u00f3rico-educativo, y esto nos lleva a admitir que cada ser humano es \u00fanico. Estos factores que rodean a la persona del peque\u00f1o ni\u00f1o o ni\u00f1a, marcan la construcci\u00f3n de su personalidad, ayudan o frenan su desarrollo.<\/p>\n<p>El ser humano, en general, se desarrolla en una estrecha interacci\u00f3n entre \u201ccoraz\u00f3n\u201d (emociones, afectos, sentimientos), cuerpo (su parte f\u00edsica) y mente. Cada acci\u00f3n dirigida por el entorno hacia la criatura o por la criatura misma hacia el entorno, estimula, de forma m\u00e1s o menos intensa, las tres estructuras de su personalidad, es decir, estimula su \u201cglobalidad\u201d de ser-persona.<\/p>\n<p>Bien es cierto que el beb\u00e9 nace ya con una historia escrita en su cuerpo, la de su vida intrauterina (una historia de sensaciones en su piel y en el interior del cuerpo, de movimientos, sonidos procedentes del interior del cuerpo materno y del exterior), y el nacimiento lo introduce dentro de una \u201cnueva\u201d historia, la historia de cada uno de sus padres, la de la pareja, que adem\u00e1s es portadora de contenidos hist\u00f3ricos personales, relacionados con el sistema familiar vivido, con las experiencias de vida, la cultura educativa y social del entorno.<\/p>\n<p>El nacimiento crea la ruptura de un \u201cestado de bienestar\u201d, y podemos decir que es esta misma \u201cruptura\u201d la que empuja al ser humano, durante toda su vida, a buscar constantemente un nuevo \u201cestado de bienestar\u201d en una incesante prueba de compromisos entre los datos de la realidad y los deseos propios.<\/p>\n<p>El desarrollo de la criatura se produce por \u201cetapas\u201d: a cada una de ellas le corresponden nuevas adquisiciones, pero tambi\u00e9n \u201cp\u00e9rdidas\u201d y \u201clutos\u201d. Podemos considerar estos pasos como \u201ccrisis\u201d (situaciones temporales cr\u00edticas), en las que se perfila un desequilibrio que anuncia un paso de un equilibrio a otro equilibrio (cada vez m\u00e1s complejo y competente). Estos momentos cr\u00edticos, relacionados naturalmente con la din\u00e1mica de crecimiento y desarrollo infantil, son del ni\u00f1o, s\u00ed, pero tambi\u00e9n se reflejan en el entorno de los adultos que le rodean, puesto que cada etapa supone un cambio de atenci\u00f3n, de \u201cmirada\u201d, de reconocimiento, de ajuste al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Estos pasos \u201cfisiol\u00f3gicos\u201d e inevitables, representan para todos los ni\u00f1os del mundo unos momentos de \u201cfragilidad\u201d a los que el entorno (madre, padre, otros adultos de la familia, educadores, etc.) puede responder con posturas de flexibilidad y amorosa atenci\u00f3n, ayudando as\u00ed su evoluci\u00f3n, o con demasiada ansiedad, o con superficial desatenci\u00f3n y, en estos casos, poniendo al ni\u00f1o en un estado de sufrimiento. Hasta cierta etapa de la vida (aproximadamente 15\/18 meses), la premadurez fisiol\u00f3gica y de las estructuras ps\u00edquicas del ni\u00f1o, propias de la especie humana, le hacen especialmente sensible a las influencias del entorno. Estas influencias, si no son coherentes con las necesidades del ni\u00f1o, pueden convertirse en un factor predominante para todo un determinado conjunto de situaciones patol\u00f3gicas y\/o desarmon\u00edas afectivo-comportamentales-cognitivas. Cuanto m\u00e1s peque\u00f1o es el ni\u00f1o, m\u00e1s su eventual \u201cmalestar\u201d se traduce en un trastorno, que se expresa en formas som\u00e1ticas (es decir, a trav\u00e9s de manifestaciones corporales), puesto que ya es un hecho reconocido que la psique va diferenci\u00e1ndose paulatinamente del soma.<\/p>\n<p>Una criatura que crece, que \u201cse hace mayor\u201d, es, a nuestro entender, un ni\u00f1o que recibe del entorno (madre y otras personas que le cuidan), una buena contenci\u00f3n afectiva y t\u00f3nico-corporal; que est\u00e1 inmerso en una primaria y original relaci\u00f3n hecha de \u201csuavidad\u201d y maleabilidad de los adultos; que \u201csiente\u201d (vive sensaciones) a\u00fan antes de comprender, que entiende a\u00fan antes de hablar, \u00a1que goza de la trasformaci\u00f3n de s\u00ed mismo con los dem\u00e1s!<\/p>\n<p>Est\u00e1, durante un largo y no indiferente periodo, profundamente \u201cvinculado\u201d a las personas que le educan y le cuidan y, en la intensidad y calidad de su \u201cacompa\u00f1amiento\u201d durante el crecimiento, el ni\u00f1o puede desarrollar sentimientos de seguridad, de identidad, de existencia, de lealtad y confianza.<\/p>\n<p>La criatura podr\u00e1 expresarse y realizar su propio deseo de forma amplia, cuanta m\u00e1s confianza tengamos en ella y cuanto mayor sea en el adulto el deseo manifiesto de dejarle crecer.<\/p>\n<p>A nuestro juicio, lo expuesto hasta ahora est\u00e1 confirmado por algunos principios b\u00e1sicos:<\/p>\n<ul>\n<li>El primero: La experiencia de la criatura se construye y pasa ante todo a trav\u00e9s del cuerpo (actuar, tocar y ser tocado, manipular y ser manipulado) en la significaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el Otro; pasa a trav\u00e9s de \u201ctodos los poros del cuerpo\u201d que sienten, absorben integran. El desarrollo de la inteligencia, del lenguaje, de la personalidad, se construye a partir de las experiencias corporales: en el ni\u00f1o peque\u00f1o, la acci\u00f3n que \u00e9ste tiene sobre el mundo exterior es ya \u201cpensamiento\u201d, puesto que el movimiento manifiesta el mundo interior infantil (su vida ps\u00edquica) y la expresa, la traduce, hasta el momento de la aparici\u00f3n del lenguaje.<\/li>\n<li>El segundo: Es la idea que el cuerpo tiene su lenguaje, que habla m\u00e1s all\u00e1 de las mismas palabras. Las posturas, la respiraci\u00f3n, el tono, los gestos, la manera de desplazarse, la movilidad del cuerpo, son los testimonios no verbales de la historia de su ser.<\/li>\n<\/ul>\n<p>A trav\u00e9s de estos canales, el ni\u00f1o expresa su propia forma de ser al mundo, dando al Otro (padres, educadores) unas pistas sobre el camino que seguir para entrar en comunicaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<ul>\n<li>El tercero: Es la idea que el cuerpo tiene una memoria. En efecto, el cuerpo recuerda las sensaciones placenteras y\/o desagradables vividas en todos los intercambios con el Otro, desde sus primeros momentos de vida (e incluso en la etapa intrauterina): el cuidado del cuerpo, el ser llevado en brazos, el ser alimentado, el dormirse, etc. La memoria corporal registra las experiencias cinest\u00e9sicas vividas en los contactos e intercambios t\u00f3nicos-relacionales diarios: el haber sido acunado de forma tranquilizadora o poco adecuada, la aparici\u00f3n del rostro de la madre, el escuchar el tono de las voces y de las palabras, etc. Estas huellas som\u00e1ticas se convierten en el fondo del sentimiento de placer o desasosiego del ni\u00f1o, y caracterizan sus futuras experiencias sensoriales y sensomotoras, en orden a nuevas b\u00fasquedas de experiencias marcadas por agrado y\/o intentos de rechazo de experiencias para no renovar el sentimiento de desasosiego y desagrado. As\u00ed, por ejemplo, el reci\u00e9n nacido que haya podido vivir \u201cbuenas\u201d experiencias al ser llevado en brazos de los padres, transportado en el espacio con cuidado, acunado sin rupturas o sacudidas, podr\u00e1 m\u00e1s tarde, tras la conquista de la posici\u00f3n erecta y la deambulaci\u00f3n, probar una y otra vez el juego de las ca\u00eddas, revolcarse; es decir, jugar a \u201cperder\u201d la estabilidad conquistada, puesto que a partir del fondo de placer y seguridad original, \u00e9l tiene una \u201cbuena\u201d representaci\u00f3n de \u201cs\u00ed mismo entero-todo\u201d.<\/li>\n<li>El cuarto: El acto motor como resultado de un dominio multidimensional: como resultado de la trayectoria vivida y de la integraci\u00f3n, por parte de la criatura, de las relaciones de s\u00ed mismo con el espacio, el tiempo, los objetos, los dem\u00e1s. La cronolog\u00eda de las secuencias motrices se va enriqueciendo y se coordina en funci\u00f3n de la calidad de las experiencias que el ni\u00f1o ejerce sobre el mundo exterior con la ayuda del adulto que le acompa\u00f1a.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Si lo expuesto hasta ahora muestra la importancia y la riqueza, adem\u00e1s de quiz\u00e1s la dificultad, de crecer de la criatura, \u00bfqu\u00e9 podemos hacer nosotros, como adultos, padres y educadores, para ayudar mejor al ni\u00f1o?<\/p>\n<p>Creemos que la \u201cclave\u201d est\u00e1 una vez m\u00e1s en la calidad de la relaci\u00f3n t\u00f3nico-emocional y comunicativa que se instaura entra el adulto y el ni\u00f1o, y que se expresa y traduce tambi\u00e9n en una calidad apropiada de organizaci\u00f3n del contexto en el que el ni\u00f1o mismo est\u00e1 sumergido.<\/p>\n<h3>Actitud del adulto y calidad del contexto para una pr\u00e1ctica psicomotriz con ni\u00f1as y ni\u00f1os peque\u00f1os<\/h3>\n<p>El adulto-educador se \u201cencuentra\u201d con el ni\u00f1o a trav\u00e9s de una actitud (o sistema de actitudes contextualizadas) de aceptaci\u00f3n, comprensi\u00f3n y escucha, que \u201cin-forman\u201d activamente sobre su capacidad de ajustarse a las necesidades, a los descubrimientos \u2013en otras palabras\u2013 al \u201cser\u201d del ni\u00f1o. \u201c (\u2026) empieza con una adaptaci\u00f3n casi total a las necesidades el ni\u00f1o, y con el paso del tiempo se va ajustando cada vez menos completamente, seg\u00fan la capacidad creciente del ni\u00f1o de enfrentarse a su paulatina disminuci\u00f3n\u201d D. W. Winnicott (Juego y realidad) .<\/p>\n<h3>De cero a tres a\u00f1os<\/h3>\n<p><strong>Algunas indicaciones relacionadas con la Pr\u00e1ctica Psicomotora Educativa y de Prevenci\u00f3n en la edad de 0 a 3 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Los principios organizativos de la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa\/preventiva en la edad de cero a tres a\u00f1os est\u00e1n constituidos por COMUNICACI\u00d3N y PLACER SENSORIOMOTOR.<\/p>\n<p>La ayuda psicomotriz educativa\/preventiva que incluye la psicomotricidad del ni\u00f1o, podr\u00e1 diferenciarse en orden a la edad y a la din\u00e1mica motriz de cada ni\u00f1o; las dos etapas fundamentales pueden identificarse de la siguiente forma: Del nacimiento a la deambulaci\u00f3n (0-18 meses) y de la deambulaci\u00f3n a correr (18 meses-3 a\u00f1os).<\/p>\n<h3>Del nacimiento a la deambulaci\u00f3n (0-18 meses)<\/h3>\n<p>Naturalmente, existe una pr\u00e1ctica precisa para los ni\u00f1os en esta edad, pero lo m\u00e1s importante es que los adultos educadores est\u00e9n formados en una actitud psicomotriz. La pr\u00e1ctica se manifiesta en todos los gestos de la vida diaria con el ni\u00f1o: en el momento de llevarle en el espacio, manipularle, durante el aseo, las comidas, etc. Esto significa que es en los gestos de cada d\u00eda donde hay que encontrar la calidad de la comunicaci\u00f3n y de la interacci\u00f3n. Sin embargo, pueden existir sesiones de pr\u00e1ctica psicomotora espec\u00edficas:<\/p>\n<h3>Organizaci\u00f3n del Espacio<\/h3>\n<p>Es indispensable que los ni\u00f1os peque\u00f1os est\u00e9n situados en el suelo en condiciones apropiadas, para favorecer lo m\u00e1s posible la movilidad en el espacio y, en concreto, la movilidad de las piernas a trav\u00e9s del arrastrarse, tirarse, apoyarse, etc., siendo muy conscientes de que los miembros inferiores son las partes del cuerpo que m\u00e1s tardes que los dem\u00e1s se integran en la totalidad del cuerpo. Es necesario organizar el suelo con grandes cojines, que permitan a los ni\u00f1os vivir el empuje desde el suelo. Adem\u00e1s, es posible preparar unos cojines cil\u00edndricos, unos planos inclinados, objetos muy sencillos (situados en el espacio preparado), como anillas de pl\u00e1stico, pelotas, peluches, etc.<\/p>\n<h3>Principios del trabajo psicomotor<\/h3>\n<p>La comunicaci\u00f3n. Incluso con un ni\u00f1o muy peque\u00f1o (3\/4 meses) toda la acci\u00f3n comunicativa se establece en un \u201cvis a vis\u201d, puesto que es necesario que la mirada del ni\u00f1o encuentre la mirada del adulto para que nazca directamente la comunicaci\u00f3n. El \u201cespacio rostro\u201d del adulto (boca &#8211; sonrisa) es muy importante en la comunicaci\u00f3n con el ni\u00f1o, y en el momento en que \u00e9sta se establece, hay un \u201cdespertar\u201d motor en el ni\u00f1o. Establecer esta \u00e1rea comunicativa es, adem\u00e1s, despertar el movimiento: el ni\u00f1o se pone en una \u201cagitaci\u00f3n motora\u201d. El despertar de la motricidad favorece la \u201cmaduraci\u00f3n del tono\u201d a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de la tensi\u00f3n de equilibrio y empuje de los pies en el suelo.<\/p>\n<ul>\n<li>Juegos de levantar y sostener al ni\u00f1o para favorecer a continuaci\u00f3n el contacto de los pies en el suelo: placer del empuje que produce una fuerte estimulaci\u00f3n a nivel de la columna y, por lo tanto, favorece el erguirse.<\/li>\n<li>Manipulaciones del ni\u00f1o en el espacio: llevarle, trasportarle, variar su posici\u00f3n: todas estas acciones estimulan el laberinto y los ojos y, por lo tanto, favorecen un despertar t\u00f3nico del ni\u00f1o.<\/li>\n<li>Jugar a cambiar la posici\u00f3n en el suelo: pasos dorso \u2013 vientre y viceversa para favorecer en estos pasos laterales la construcci\u00f3n del proceso de lateralizaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Se puede ayudar al ni\u00f1o, pero sin una excesiva manipulaci\u00f3n y todo en un \u00e1rea de juego, comunicaci\u00f3n, seguridad afectiva.<\/p>\n<h3>De la deambulaci\u00f3n a correr (18 meses &#8211; 3 a\u00f1os)<\/h3>\n<p>A partir de la etapa erecta, y a continuaci\u00f3n del desplazamiento a cuatro patas, es necesario estimular el placer sensomotor. Naturalmente, no hay ense\u00f1anzas de esquemas motores, sino la necesidad-posibilidad de crear un lugar en el que el ni\u00f1o pueda realizar todas las experiencias motrices basadas en las estimulaciones laber\u00ednticas. Lo importante es favorecer el placer del movimiento: el placer de actuar y jugar, es decir, volcarse, desplazarse a cuatro patas, andar en planos inclinados, subir y bajar escaleras, jugar a caerse en unos cojines, cilindros, pelotas, correr, etc.<\/p>\n<h3>Organizaci\u00f3n del Espacio<\/h3>\n<p>Para favorecer el placer sensomotor es necesario predisponer una diversificaci\u00f3n de materiales: Un material blando (cojines grandes y peque\u00f1os) y un material duro (bancos, respaldos, escaleras). Adem\u00e1s, materiales-objetos para favorecer todos los juegos de aparici\u00f3n\/desaparici\u00f3n (contenedores, cortinas) y los juegos de llenar\/vaciar (cubos, cubetas, pelotas de goma espuma).<\/p>\n<p>Placer sensomotor y juego simb\u00f3lico son los espacios de acci\u00f3n de la pr\u00e1ctica psicomotriz en esta segunda etapa, hasta aproximadamente la edad de 2 \u2013 2\u00bd a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tras esta edad, es posible entonces proceder a la sesi\u00f3n en todas sus fases:<\/p>\n<ul>\n<li>Juegos de seguridad profunda y<\/li>\n<li>Placer sensomotor<\/li>\n<li>Juegos de seguridad superficial y juego simb\u00f3lico<\/li>\n<li>Juegos de representaci\u00f3n y construcci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cDesde el placer de actuar al placer de pensar.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Sonia Compostella.<\/strong> Segunda parte del art\u00edculo de Sonia Compostella, cuya primera parte se public\u00f3 en el n\u00famero anterior. Traducci\u00f3n: Roberto Babini.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Sonia Compostella (2007). Actuar, sentir, pensar: jugar para crecer (2\u00aa parte). <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 33, pp. 16\u201321. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Segunda parte de un trabajo sobre el papel de la motricidad en la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o peque\u00f1o. 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