{"id":7331,"date":"2006-12-01T10:03:00","date_gmt":"2006-12-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/un-viaje-llamado-nino-continuidad-entre-vida-fetal-y-vida-ne\/"},"modified":"2026-10-06T18:11:03","modified_gmt":"2026-10-06T17:11:03","slug":"un-viaje-llamado-nino-continuidad-entre-vida-fetal-y-vida-ne","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/un-viaje-llamado-nino-continuidad-entre-vida-fetal-y-vida-ne\/","title":{"rendered":"Un viaje llamado ni\u00f1o. Continuidad entre vida fetal y vida neonatal: El primer a\u00f1o del ni\u00f1o (1\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 32 \u00b7 Diciembre de 2006 \u00b7 pp. 13\u201321<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Recorre la continuidad entre la vida fetal y la neonatal y el primer a\u00f1o del ni\u00f1o: la vida intrauterina, el nacimiento y el di\u00e1logo t\u00f3nico-emocional entre madre y ni\u00f1o, con referencias a Winnicott y Bion. Primera parte.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>\u201cEl ni\u00f1o encierra una sabidur\u00eda que siglos de humanidad han ido sedimentando. Igual que en una planta, se ha ido sedimentando un conocimiento que le lleva a florecer y a fructificar. Por supuesto, este conocimiento es un conocimiento que, desde el principio, se articula en una trama de densas relaciones con lo que le rodea: sin embargo, no se trata de dejar al ni\u00f1o a merced de s\u00ed mismo, sino de actuar sobre su sabidur\u00eda, en ese empuje hacia el mundo que le caracteriza.\u201d (Del lado de los ni\u00f1os, P. Frasson).<\/p>\n<p>Entonces, nos surge espont\u00e1neamente la pregunta: \u00bfqu\u00e9 significado toma e \u201cin-corpora\u201d el t\u00e9rmino educar a un ni\u00f1o? \u00bfY cu\u00e1ndo comienza esta educaci\u00f3n, antes del nacimiento o s\u00f3lo tras su \u201cllegada al mundo\u201d?<\/p>\n<p>Educar tiene dos significados fundamentales. Desde el punto de vista etimol\u00f3gico, deriva del lat\u00edn exduco, saco afuera, dejo salir, por lo tanto ayudo a otro a ser lo que es, seg\u00fan sus potencialidades, tanto f\u00edsicas como emocionales e intelectuales.<\/p>\n<p>Otro significado es el de alimentar, facilitar los medios y materiales, las bases de las que la persona se servir\u00e1 para expresarse a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n puede entenderse como la realizaci\u00f3n de los medios precisos para permitir al ser humano formarse y desarrollarse. Es el ser que se educa a partir de los materiales f\u00edsicos, afectivos y mentales que le han sido facilitados por los padres y el entorno que le rodea.<\/p>\n<h3>La vida intrauterina<\/h3>\n<p>Cuando el ni\u00f1o nace, ya tiene nueve meses de vida y experiencias (experiencias sensoriales-motrices fetales: estiramientos, giros, encogimientos, etc.; experiencias t\u00e1ctiles de la piel con el entorno de la placenta; experiencias sonoro-auditivas de los ruidos internos del cuerpo de la madre, etc.). El desarrollo del feto inicia con la novena semana de gestaci\u00f3n y sigue hasta el nacimiento (que normalmente se produce tras treinta semanas), en un v\u00ednculo estrecho con la calidad del entorno intrauterino. Los diferentes sistemas del organismo fetal comienzan a funcionar bien desde el tercer mes.<\/p>\n<p>Como afirma Michel Soul\u00e9 (neuropsiquiatra franc\u00e9s), \u201cLo prenatal debe ocupar en nuestra ciencia el lugar que leg\u00edtimamente se merece, el de primer cap\u00edtulo de la verdadera biograf\u00eda de la persona humana, y no de pre\u00e1mbulo o prehistoria\u201d.<\/p>\n<p>El desarrollo-integraci\u00f3n cuerpo-mente del ni\u00f1o es un continuo desde el embarazo hasta todas las fases posteriores. Desde el principio, la madre (y el entorno que le rodea) tiene la tarea del proceso de maduraci\u00f3n, permitiendo el paso de lo biol\u00f3gico a lo mental, a trav\u00e9s de un \u201cacompa\u00f1amiento\u201d t\u00f3nico-afectivo del feto (antes y despu\u00e9s del nacimiento del ni\u00f1o), una alimentaci\u00f3n sensorial, intelectual, que permitir\u00e1 dejar emerger todas las potencialidades encerradas en el ser que se est\u00e1 formando, en total libertad.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la madre-entorno, durante esos meses simbi\u00f3ticos que determinan el periodo del embarazo, el futuro ni\u00f1o recibe del exterior tanto los materiales nutritivos como el impacto y la influencia que el entorno ejerce sobre la misma: el efecto de sus emociones, sus pensamientos y sentimientos. \u201cIncluso si el sistema nervioso del feto est\u00e1 separado del materno, las fuertes emociones vividas por la mujer a lo largo del embarazo causan un importante aumento de hormonas y otras sustancias qu\u00edmicas en la sangre que, a trav\u00e9s de la placenta, se transmiten al feto y parecen reproducir en este \u00faltimo el estado fisiol\u00f3gico de la madre. Seg\u00fan investigaciones llevadas a cabo, resulta que la actividad motriz del feto aumenta considerablemente cuando la madre atraviesa un estado de stress. (Luigia Campioni)<\/p>\n<p>Hace tiempo se pensaba que en el seno de la madre, el ni\u00f1o estaba aislado de todas las influencias externas, incluso las que son potencialmente da\u00f1inas o nocivas, que estaba seguro. Hoy, sabemos que esto no es totalmente cierto. Claro que el entorno uterino es muy eficiente en proteger y alimentar al joven ser que se est\u00e1 formando: le mantiene a una temperatura constante y, a trav\u00e9s del l\u00edquido amni\u00f3tico en el que est\u00e1 suspendido, le preserva de sacudidas e impactos. Sin embargo, a trav\u00e9s de la sangre materna no s\u00f3lo pasan el nutrimento y el ox\u00edgeno, sino tambi\u00e9n una serie de agentes, como sustancias qu\u00edmicas, hormonales y virus que pueden dejar rastros indelebles en su futuro desarrollo.<\/p>\n<p>Aunque la placenta funciona como un filtro, una serie de sustancias potencialmente nocivas son capaces de atravesarlas. Y, naturalmente, si la sangre materna carece de algunas sustancias nutrientes que necesita el organismo en crecimiento, el desarrollo arm\u00f3nico de \u00f3rganos y aparatos puede resultar alterado.\u201d (Luigia Campioni)<\/p>\n<p>Por lo tanto, resulta importante, ante todo, la calidad de vida de la madre, as\u00ed como la calidad del entorno que le rodea, para asegurar una calidad de buenas interacciones del feto con su propio ambiente\u201d.<\/p>\n<h3>El nacimiento<\/h3>\n<p>\u00a1El nacimiento \u201clanza al espacio-mundo-exterior\u201d al ni\u00f1o! Este paso-cambio de entorno (del entorno intrauterino al entorno extrauterino), pone al reci\u00e9n nacido en una condici\u00f3n de \u201ctareas nuevas\u201d: respiraci\u00f3n, nutrici\u00f3n, regulaci\u00f3n t\u00e9rmica corporal, etc.<\/p>\n<p>De las primeras experiencias de cuidados aparentemente s\u00f3lo f\u00edsicas, de la primera relaci\u00f3n con base sensorial, \u201cemerge\u201d la progresi\u00f3n del proceso de integraci\u00f3n somatops\u00edquica (cuerpo-mente) del reci\u00e9n nacido, fruto de la \u201ccalidad\u201d de la relaci\u00f3n di\u00e1dica.<\/p>\n<p>Es en el conjunto de las sensaciones t\u00e1ctiles-auditivas-visivas placenteras, que alimentan y terminan en un bienestar f\u00edsico y ps\u00edquico, y en una cenestesia gratificante, que el peque\u00f1o ni\u00f1o vive las experiencias primarias placenteras de s\u00ed. El di\u00e1logo t\u00f3nico-corporal (quinest\u00e9sico y cenest\u00e9sico) se pone en marcha muy pronto: el reci\u00e9n nacido, muy competente desde el punto de vista sensorial, es capaz de tejer un di\u00e1logo importante con la madre, en el que juega un papel activo.<\/p>\n<p>La calidad comunicativa y de ajuste t\u00f3nico-emocional de la madre (= madre-entorno) permite al peque\u00f1o ni\u00f1o vivir y ponerse en una situaci\u00f3n reestructurante, en el plano de las primeras necesidades (que son al mismo tiempo f\u00edsicas y ps\u00edquicas) y centralizante, mediante distintas y diferentes experiencias con el cuerpo-todo de la madre relacionadas con la asimilaci\u00f3n del calor, el contacto suave y envolvente, el sost\u00e9n y apoyo, la gratificaci\u00f3n en el plano oral, experimentando por lo tanto el sentido de protecci\u00f3n vital.<\/p>\n<p>El \u201cbuen nutrimento\u201d materno entendido como leche, comida, pero sobre todo calor y cuidados afectuosos, permite al ni\u00f1o relajarse, comer m\u00e1s, dormir m\u00e1s, ser activo en las interacciones con el entorno que le rodea; asimismo, hay que recordar que la ansiedad, la incertidumbre, el miedo, siempre tienen como resultado la irritabilidad y los \u201ccaprichos\u201d del ni\u00f1o, como traducci\u00f3n inmediata de la afectividad en el comportamiento, se\u00f1ales corporales de una incomodidad. El cuerpo del ni\u00f1o \u201chabla\u201d y cada uno de sus comportamientos tiene un preciso significado, est\u00e1 cargado de aspectos intelectuales, afectivos y relacionales; es una forma para expresarse, para comunicar algo.<\/p>\n<h3>Di\u00e1logo t\u00f3nico-emocional-emp\u00e1tico entre madre-ni\u00f1o y entorno y desarrollo del ni\u00f1o<\/h3>\n<p>Lo expuesto hasta ahora \u201ccontribuye a aclarar un poco m\u00e1s el concepto seg\u00fan el cual el ni\u00f1o, incluso en muy temprana edad, y sobre todo a trav\u00e9s de los movimientos del cuerpo, la sonrisa, los chillidos, interact\u00faa activamente y se comunica con el adulto, influenciando su comportamiento. El reci\u00e9n nacido y el ni\u00f1o peque\u00f1o utilizan para ello el aspecto verbal de la comunicaci\u00f3n (definido como aspecto de \u201crelaci\u00f3n\u201d), es decir, el que a trav\u00e9s del clima rec\u00edproco de los sentimientos comunicados mediante los gestos, los tonos de voz, la posici\u00f3n del cuerpo, expresa y define las caracter\u00edsticas de la relaci\u00f3n que se est\u00e1 manteniendo.\u201d (M. Rutter, 1973)<\/p>\n<p>Poco a poco, las posturas y el \u201cpatrimonio inicial\u201d de la madre y del ni\u00f1o se van influenciando mutuamente, poniendo en correlaci\u00f3n aspectos del comportamiento de una con modos de respuesta del otro, y viceversa, dentro de un sistema relacional (contexto).<\/p>\n<p>En el ni\u00f1o y en la madre se realizan dos \u201cformas\u201d de actuar y ser (\u00edndices), que permiten detectar, por ejemplo para el ni\u00f1o, el grado de receptividad o sensibilidad a los est\u00edmulos, la capacidad de respuesta a los est\u00edmulos, seg\u00fan la etapa de desarrollo en el que se encuentre, los diferentes factores que permiten comprender el estilo motor (activo o pasivo), las modalidades de llamada de presencia e interactuar con la madre y el entorno.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, desde el punto de vista materno, pueden indicarse: la frecuencia de los contactos f\u00edsicos, su clase, las formas de consolaci\u00f3n, la frecuencia e intensidad de los sentimientos positivos expresados hacia el mismo, sus esfuerzos para dar al ni\u00f1o unos estimulaciones sociales, etc.<\/p>\n<p>J. de Ajuriaguerra (1967, psiquiatra infantil) afirmaba que \u201clos adultos advierten de manera protop\u00e1tica los movimientos del ni\u00f1o como indicios de demanda o confirmaci\u00f3n, s\u00faplica o voluntad tir\u00e1nica; de esta forma el ni\u00f1o va plasmando poco a poco y utilizando su entorno, y esto es sin duda el inicio de un di\u00e1logo\u201d.<\/p>\n<p>Esta cita define muy bien el significado que \u201cla relaci\u00f3n adulto-ni\u00f1o constituye un sistema de fuerzas coexistentes e interdependientes, donde el comportamiento de cada una de ellas est\u00e1 en funci\u00f3n de la relaci\u00f3n rec\u00edproca que se instaura, que es fruto en cada momento del equilibrio de las fuerzas que definen la relaci\u00f3n misma.\u201d (M. Rutter, 1973)<\/p>\n<p>Sin embargo, la relaci\u00f3n madre-ni\u00f1o debe situarse en un contexto social m\u00e1s amplio, representado por la familia de origen o adoptiva (o por una instituci\u00f3n asistencial que acoge al ni\u00f1o), que influye en la relaci\u00f3n misma, tanto en sentido positivo y estimulante, como en sentido inhibidor.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, demasiado a menudo una madre se encuentra \u201cabrumada\u201d por la multiplicidad de \u201cconsejos\u201d que proceden de personas pertenecientes al entorno familiar: \u201chay que hacer as\u00ed ; cuando llora, d\u00e9jale llorar, de lo contrario le mimar\u00e1s \u201d Y esto no aporta tranquilidad y certezas, sino una suerte de \u201crigidez t\u00f3nico-emocional\u201d que impide la escucha emp\u00e1tica de las necesidades del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Una sana, activa, feliz interacci\u00f3n entre adulto y ni\u00f1o se establece en concreto cuando el ni\u00f1o es reconocido y confirmado como ser-persona existente por s\u00ed solo, diferente del adulto y capaz de influenciarle y transformarle con sus iniciativas.<\/p>\n<h3>El campo de la relaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Sin embargo, es cierto que tras el nacimiento (pero tambi\u00e9n antes del mismo, puesto que a nivel del imaginario materno el futuro ni\u00f1o es un ser que existe en el deseo de su madre, un ser al que ella espera, un ser a\u00f1orado), el ni\u00f1o est\u00e1 sometido a influencias culturales y educativas estrechamente relacionadas con la forma en que la madre haya sido ella misma educada.<\/p>\n<p>El nacimiento de la hija o hijo evoca en ella las relaciones que ha mantenido con su propia madre. Emergen recuerdos de la infancia, que van en la direcci\u00f3n de una regresi\u00f3n activa, y que favorecen el proceso de identificaci\u00f3n, sobre todo cuando se trate de una hija: \u201cmi madre me ha dicho que yo tambi\u00e9n era as\u00ed cuando era peque\u00f1a No pensaba en otra cosa que en dormir \u201d<\/p>\n<p>Estas influencias, relacionadas tanto con la personalidad de la madre como con sus relaciones familiares y con ciertas creencias, se manifiestan desde los primeros d\u00edas a diferentes niveles en los cuidados facilitados a la ni\u00f1a o ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Es quiz\u00e1s esta \u201cprehistoria relacional materna\u201d que al comienzo favorece e introduce la madre en su contacto primario con el hijo o hija, y que poco a poco va modulando y transformando en un \u201cestilo maternante y estructurante\u201d ajustado a las necesidades, a medida que se experimenta en el conocimiento de su peque\u00f1o.<\/p>\n<p>El cuidado amoroso de la madre, permite al ni\u00f1o conocer el bienestar y el malestar (perdida la protecci\u00f3n del \u00fatero, \u00e9ste experimenta un mundo desagradable, conoce el hambre, la privaci\u00f3n, el calor y el fr\u00edo, el movimiento dificultoso, pero tambi\u00e9n vive el placer), asoci\u00e1ndolos a determinadas partes del cuerpo, una suerte de \u201cinscripciones corporales\u201d que ir\u00e1n ayudando en la \u201ccomposici\u00f3n de una totalidad del cuerpo\u201d; una unidad de placer del cuerpo, una organizaci\u00f3n somato-ps\u00edquica vivida en la relaci\u00f3n sensual como placer de la sensorialidad difuminada, que funda el yo corporal con el yo ps\u00edquico (hay que subrayar que este proceso gradual no est\u00e1 en el orden de lo consciente, de la representaci\u00f3n ni del lenguaje).<\/p>\n<p>Los que se ocupan desde el punto de vista cient\u00edfico de esta etapa de la vida del ni\u00f1o, tienden a identificar con la boca el lugar primario donde maduran estas sensaciones, sin embargo, \u00e9sta debe incluir tambi\u00e9n la piel, los laberintos, todos los \u00f3rganos del aparato receptivo.<\/p>\n<p>Gracias al est\u00edmulo adaptativo ejercido por el mundo exterior, el ni\u00f1o aprende a expresar sus propias emociones (de placer y disgusto). Comunica a trav\u00e9s de todo su cuerpo, vivido t\u00f3nica y afectivamente con la madre, la cual a su vez se vuelve capaz de ponerse a nivel pre-expresivo, no verbal, del hijo\/a, mostrando, como escribi\u00f3 Ren\u00e9 Spitz, \u201cuna sensibilidad casi telep\u00e1tica como sustento de la relaci\u00f3n, un tan alto grado de disparidad entre dos individuos tan estrechamente asociados e interdependientes que no puede encontrarse en otro lugar en nuestra organizaci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>Este \u201cespejo precoz\u201d que la madre pone en marcha con su hija o hijo contin\u00faa durante toda la vida. Es cierto que cada madre habla con su ni\u00f1o mucho antes que \u00e9ste conquiste la capacidad del lenguaje verbal. Ya desde la edad de tres meses, los ojos del ni\u00f1o \u201creflejan y se iluminan\u201d al mirar a su madre. El desarrollo emocional del ni\u00f1o est\u00e1 marcadamente relacionado con este \u201creflejo de s\u00ed\u201d que recoge en el rostro-mirada de su madre, con las reacciones m\u00edmicas que percibe en \u00e9l, tanto que D. W. Winnicott escribe: \u201cLo que el reci\u00e9n nacido ve es a s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p>La madre imita la intensidad y el ritmo de las expresiones, el movimiento del cuerpo, la mirada, la vocalizaci\u00f3n del ni\u00f1o, como en una especie de \u201cdanza comunicativa\u201d. La respuesta espec\u00edfica y sint\u00f3nica de la madre facilita la constituci\u00f3n de una sincron\u00eda y una reciprocidad en una interacci\u00f3n en la que el ni\u00f1o participa de forma cada vez m\u00e1s directa y activa.<\/p>\n<p>El aprender que el comportamiento \u201ccomunica\u201d, en el sentido de que suscita unos comportamientos espec\u00edficos de la madre hacia \u00e9l, lleva al ni\u00f1o hacia una capacidad de comunicar de forma intencional dentro de la relaci\u00f3n, cre\u00e1ndose as\u00ed un intercambio comunicativo significante cada vez m\u00e1s rico y articulado.<\/p>\n<p>El elemento com\u00fan que facilita el campo interactivo es la estructura temporal, c\u00edclica, secuencial, que permite a madre y ni\u00f1o participar en la interacci\u00f3n. Schaffer subray\u00f3 muy bien c\u00f3mo la madre y el ni\u00f1o pueden \u201cco-ordenarse\u201d en su comportamiento, puesto que comparten un mismo modelo r\u00edtmico, base esencial para las actividades interpersonales.<\/p>\n<p>\u201cUna funci\u00f3n fundamental de la madre es la de introducirse, con su comportamiento, en los \u201cespacios\u201d, en las pautas del ritmo alternado del ni\u00f1o\u201d (de \u201cRitmi, sincronia, reciprocit\u00e0, nella relazione madre-bambino\u201d, en Et\u00e0 Evolutiva, 1986).<\/p>\n<p>Al principio, el reci\u00e9n nacido vive un ritmo binario en una alternancia de momentos de contracci\u00f3n\/relajaci\u00f3n, luz\/oscuridad, vigilia\/sue\u00f1o, tripa llena\/tripa vac\u00eda, intestino lleno\/intestino vac\u00edo, etc.; a continuaci\u00f3n, a partir de su cuerpo, desarrolla un \u201cconcepto de tiempo\u201d que se vuelve cada vez m\u00e1s abstracto.<\/p>\n<p>La inicial estructura temporal \u201cf\u00e1sica\u201d, que sostiene los mecanismos de preadaptaci\u00f3n del ni\u00f1o, se muestra especialmente en la actividad de succi\u00f3n, que constituye el primer tr\u00e1mite del contacto del ni\u00f1o con el entorno que le rodea, y su ritmo coincide con el del latido del coraz\u00f3n de la madre.<\/p>\n<p>El psicoan\u00e1lisis ha puesto especial inter\u00e9s en destacar la importancia de la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con el seno materno, para su desarrollo ps\u00edquico.<\/p>\n<p>La autora M. Klein, en su libro \u201cEnvidia y gratitud\u201d (Invidia e gratitudine, ed. Martinelli, Firenze, 1994), escribe: \u201cEl seno bueno que nutre y da comienzo a la relaci\u00f3n amorosa con la madre, representa el instinto de vida, y se siente tambi\u00e9n como primera manifestaci\u00f3n de la creatividad\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, contin\u00faa: \u201cCon el paso de los a\u00f1os, la relaci\u00f3n con el seno materno se convierte en el punto de referencia para el desarrollo de los sentimientos de devoci\u00f3n hacia las personas y hacia los valores ideales, sobre los cuales se desplaza parte del amor que hab\u00eda experimentado originalmente hacia el objeto primario\u201d. (M. Klein)<\/p>\n<p>La actividad de la succi\u00f3n representa el prototipo de toda posterior actividad interactiva; lo que parece s\u00f3lo una simple actividad motora refleja es, en cambio, un micro-ritmo, organizado en secuencias temporales complejas.<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo original entre madre y ni\u00f1o, el comportamiento activo de la madre \u2013tocar, acariciar, hablar\u2013 se produce precisamente en las pausas de succi\u00f3n del ni\u00f1o, mientras en los momentos de succi\u00f3n del ni\u00f1o, la madre toma una postura de \u201catenta pasividad\u201d, de espera.<\/p>\n<p>Dentro de este di\u00e1logo primario, dos aspectos resultan especialmente interesantes:<\/p>\n<ul>\n<li>El primero, que ha sido definido como \u201cel enganche visual\u201d (indicador que manifiesta que el campo de la relaci\u00f3n est\u00e1 vivo) entre madre y ni\u00f1o, su mutuo mirarse, que se produce especialmente en las pausas. Es la funci\u00f3n de reflejarse de la madre, a trav\u00e9s de la cual el ni\u00f1o avanza en la construcci\u00f3n de su Ser.<\/li>\n<li>El segundo aspecto se refiere a la funci\u00f3n del o\u00eddo: \u201cLa voz humana asume una especial valencia en la experiencia de la lactancia, puesto que acompasa, modul\u00e1ndolos afectivamente, los diferentes momentos de la necesidad, la espera, la gratificaci\u00f3n, el relajamiento. El sonido, por lo tanto, puede ser vivido por el ni\u00f1o como el seno materno, como algo que satisface o da frustraci\u00f3n, presentificaci\u00f3n hacia el exterior del propio malestar interior o, por el contrario, ser algo que le contiene, le protege, le envuelve, en una condici\u00f3n de bienestar fusional\u201d. (Le parole del silenzio de D. Bacchini y P. Valerio, Ed. Scientifiche Ma. Gi., Roma, 2000).<\/li>\n<\/ul>\n<h3>La continuidad del existir del ni\u00f1o<\/h3>\n<p>Cada ni\u00f1o tiene su propia forma de funcionar, organizarse, en que son importantes las sensaciones vividas en el cuerpo y \u201clas marcas sensoriales\u201d que los objetos exteriores dejan en ellas, que se convierten en fuente y est\u00edmulo para la espera, la curiosidad, cada actividad de b\u00fasqueda y deseo.<\/p>\n<p>Las cualidades de contenci\u00f3n ambiental se reflejan inevitablemente en la calidad de sus relaciones con el mundo que le rodea.<\/p>\n<p>D. W. Winnicott afirma: \u201cAl principio, el individuo es como una burbuja. Si la presi\u00f3n exterior se ajusta activamente a la presi\u00f3n interior, entonces lo importante es la burbuja. Pero si la presi\u00f3n ambiental es mayor o menor que la de la presi\u00f3n en el interior de la burbuja, entonces ya no es \u00e9sta que es importante sino el entorno. La burbuja se adapta a la presi\u00f3n exterior\u201d. (D.W.Winnicott, Dalla pediatria alla psicoanalisi, G.Martinelli, Firenze,1975, p\u00e1g. 221)<\/p>\n<p>En el primer caso, el ni\u00f1o tiene una continuidad propia de existencia, de \u201cestar\u201d en el mundo con su ritmo y forma personal y espont\u00e1nea, en una interacci\u00f3n creativa con el exterior.<\/p>\n<p>En el segundo caso, la presi\u00f3n y\/o la de-presi\u00f3n externa le fuerzan a reaccionar a la intrusi\u00f3n del entorno.<\/p>\n<p>Le Courbusier: \u201cLa primera prueba de existencia es la de ocupar un espacio\u201d. Esto significa que la relaci\u00f3n con el espacio viene incluso antes de la relaci\u00f3n socioafectiva con sus semejantes. En otras palabras, la relaci\u00f3n humana, incluso antes de tener un valor social, tiene un valor concreto de contenci\u00f3n, de envolvimiento, que da una delimitaci\u00f3n al cuerpo del reci\u00e9n nacido, y de esta forma le hace \u201csentir\u201d que existe.<\/p>\n<p>\u201cContener\u201d (afectiva y f\u00edsicamente) al reci\u00e9n nacido, quiere decir ayudarle a mantener el equilibrio de su sistema aut\u00f3nomo, a trav\u00e9s de los atentos cuidados que el adulto le dispensa.<\/p>\n<p>El estar contenido es una experiencia importante para el ni\u00f1o, que es interiorizada y que le permite conservar en el tiempo la sensaci\u00f3n de estar protegido (primeros indicios de la paulatina construcci\u00f3n \u201cde la permanencia del objeto de amor \u2013la madre\u2013\u201c), y poder mantener la atenci\u00f3n sobre el mundo que le rodea.<\/p>\n<p>Wordsworth afirma: \u201cUn ni\u00f1o, a trav\u00e9s del contacto, mantiene di\u00e1logos mudos con el coraz\u00f3n de su madre\u201d.<\/p>\n<p>Las \u201cbuenas experiencias\u201d tenidas, constituyen \u201cla base segura\u201d de la que partir para evocar y exteriorizar activamente los buenos aspectos del contacto con la madre.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Winnicott, es \u00e9ste el comienzo de la capacidad de jugar del ni\u00f1o. Desde los tres hasta los seis meses, el peque\u00f1o empieza a jugar con los objetos, los coge, los toca, los explora a nivel sensorial y motor, pero al mismo tiempo su jugar con los objetos es el intento de recrear y explorar su relaci\u00f3n con la madre, de \u201cvolver a pensar\u201d esta relaci\u00f3n y controlarla en su fantas\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed, \u201ccon-tener\u201d, en el sentido literal del t\u00e9rmino: \u201ctener consigo\u201d, se conjuga con \u201ccomprender\u201d: \u201ctomar dentro de \u2013s\u00ed\u201d, entender las se\u00f1ales corporales que el peque\u00f1o expresa, orientarlas de forma constructiva, permitiendo dar figura-forma a la creaci\u00f3n de su identidad. En otras palabras, madre y ni\u00f1o aprenden, a trav\u00e9s de una reciprocidad sint\u00f3nica, \u201cla alfabetizaci\u00f3n del cuerpo\u201d. Bion afirma que para el ni\u00f1o la madre es \u201cel espejo que enciende la l\u00e1mpara\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Sonia Compostella.<\/strong> Sonia Compostella (Bassano del Grappa, Italia) es psicomotricista y formadora en Pr\u00e1ctica Psicomotriz de la ASEFOP. Traducci\u00f3n al castellano de Roberto Babini.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Sonia Compostella (2006). Un viaje llamado ni\u00f1o. Continuidad entre vida fetal y vida neonatal: El primer a\u00f1o del ni\u00f1o (1\u00aa parte). <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 32, pp. 13\u201321. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recorre la continuidad entre la vida fetal y la neonatal y el primer a\u00f1o del ni\u00f1o: la vida intrauterina, el nacimiento y el di\u00e1logo t\u00f3nico-emocional entre madre y ni\u00f1o, con referencias a Winnicott y Bion. Primera parte.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[29],"cuaderno_numtax":[15],"class_list":["post-7331","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-sonia-compostella","cuaderno_numtax-no-32"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7331","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7331"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7331"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7331"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7331"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}